193. Minhag: Cuida las costumbres de tus padres.

La Encyclopaedia Judaica define “minhag” como: “una costumbre que, a través de la práctica aceptada durante un período de tiempo, se ha vuelto vinculante y asume la fuerza de halajá en áreas de la ley y la práctica judías”. La Jewish Encyclopedia lo define como: “un uso antiguo y general, o una práctica religiosa, que no se basa en ningún pasaje bíblico en particular, y que, por la fuerza de la larga observancia, se ha vuelto tan sagrado y vinculante como las leyes instituidas por las autoridades religiosas”.

Después de que se terminó la redacción del Talmud, los judíos se establecieron en lugares cada vez más remotos de las yeshivot de Babilonia, por lo que sus costumbres se hicieron cada vez más divergentes. Los usos locales crecieron en cada lugar, mismos que eran muy apreciados por cada comunidad. Los mismos Geonim, que tenían una fuerte influencia sobre los judíos de la diáspora entre los siglos VII y XI, no deseaban cambiar los “minhagim” locales, aunque estos no fueran de su agrado. Rabi Moises Isserles, en su glosa del Shuljan Aruj, dice que no se deben de abolir las costumbres antiguas practicadas por nuestros antepasados.

“La costumbre precede a la ley”, está escrito en Soferim 14:18. Y esto es verdad, no sólo para leyes prescritas por los rabinos en el Talmud, sino también para mandamientos bíblicos. Aún más, inclusive cuando algún mandamiento halájico quedaba establecido, en muchos casos su práctica en la vida diaria quedaba definida por la costumbre. Con todo, un minhag no puede anular disposiciones bíblicas o talmúdicas, y no se puede transgredir estas últimas por el bien de la primera. De hecho, cualquier minhag que viole la halajá se considera nulo (Piskei Riaz, Pesachim 4: 1: 7). Además, nuestros sabios dicen que cuando una persona llega a un nuevo lugar, tiene que adaptarse a las costumbres de ese lugar.

Hay diferentes tipos de costumbres en el judaísmo, según su origen: costumbres de cada país, de cada ciudad, de su origen étnico (sefaradim y ashkenazim, por ejemplo), de las diferentes denominaciones (ortodoxos, conservadores, reformistas, etc.) de ciertas familias, del grado de observancia (muy o poco observantes), de los eruditos, de las mujeres, de los no judíos y de la gente común. Por ejemplo, en Siria se acostumbra que sólo los hombres asisten al funeral y en ese país esto es una práctica tanto de judíos como de no judíos. El celebrar Pesaj, la pascua judía, es un mandamiento de la Torá, pero el detalle de cómo se acostumbra hacerlo, puede variar por país, lugar y hasta por familia.

El estudio de los minhagim es algo muy complejo. En general hay minhagim que están relacionados directamente con un mandamiento, otros que resuelven algún conflicto entre varios mandamientos, unos más que no tienen nada que ver con un mandamiento y finalmente los que forman parte de la tradición de un lugar o de una familia. Pero todos tienen algo en común: su antigüedad. Y esa antigüedad es la esencia de la identidad judía en cada comunidad. Por eso nuestros sabios nos enseñan: Cuida las costumbres de tus padres.

Por Marcos Gojman

Bibliografía: Artículo de la Encyclopaedia Judaica, de la Jewish Encyclopedia y otras fuentes.

 

 

 

 

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