252. El óstracon de Khirbet Qeiyafa, el pequeño guijarro con el corazón del judaísmo inscrita en él.

Khirbet Qeiyafa es un lugar donde existió una antigua ciudad fortificada que miraba al valle de Elah. Las ruinas del fuerte fueron descubiertas en 2007, a 30 kilómetros al oeste de Jerusalem. Algunos arqueólogos creen que se trata de la ciudad bíblica de Shaarayim, pero esto no está comprobado. Con base en los estilos de la cerámica encontrada en el lugar y dos pozos de olivo quemados a los que se les hicieron la prueba del carbono 14, los arqueólogos han fechado el sitio entre los años 1050 y 915 AEC, esto es, hace más de tres mil años. Al publicar los informes preliminares de las excavaciones realizadas en 2010 y 2011, la Autoridad de Antigüedades de Israel declaró: “Las excavaciones en Khirbat Qeiyafa revelan claramente una sociedad urbana que existía en Judá a finales del siglo XI AEC.

En dicho sitio se encontraron, además de las ruinas de murallas y fortificaciones, muchos trozos de cerámica. También se encontró un equipo para hornear pan sin levadura y cientos de huesos de cabras, vacas, ovejas y peces. Significativamente, no se han descubierto huesos de cerdo, lo que sugiere que la ciudad no era filistea ni cananea, sino más bien hebrea.

Entre los pedazos de cerámica se encontró un “óstracon”, que es una pieza rota de cerámica, por lo general un pedazo de un jarrón u otro recipiente de barro, rayados con una inscripción. Era común en esa época, que la gente utilizara pedazos de cerámica rota para escribir algún texto, rayándolo en la superficie del guijarro. Era una forma fácil y económica de escribir una nota.

Este óstracon en particular, que mide 15 por 16.5 centímetros, contiene cinco líneas de texto. El arqueólogo Gershon Galil de la Universidad de Haifa, propone la siguiente interpretación de dicho texto: “No lo harás, sino adorarás a Dios [El]. Juzga al esclavo y a la viuda, juzga al huérfano y al extranjero. Aboga por el infante, aboga por los pobres y la viuda. Rehabilita a los pobres a manos del rey. Protege a los pobres y al esclavo, apoya al extranjero.”  De acuerdo con los expertos, el texto usó palabras y verbos característicos del hebreo, más que de otros idiomas de la región.

Amos Oz dijo: “Escrito en hebreo hace más de tres mil años, este guijarro está inscrito con un imperativo moral y legal que nace de una cultura que exige justicia para los débiles y los necesitados. El meollo de la cuestión es el esclavo, la viuda, el huérfano, el extranjero, el infante y el pobre. Un inventario meticuloso que incluye a todas las figuras oprimidas en la sociedad antigua. Se las arreglaron para apretarlo en este diminuto fragmento, de unas seis pulgadas de ancho, y para que lo descubramos especialmente ahora en nuestro tiempo. Quizás para mostrarnos que una protesta social surgió en ese lugar hace tres milenios. Hace más de tres mil años hubo una cultura que consideraba conveniente exigir a los fuertes el respeto a los débiles.”

En 2010, el óstracon se puso en exhibición permanente en la galería correspondiente a la edad de hierro del Museo de Israel en Jerusalem.

Amos Oz se preguntó: “¿Cuál es para mí el corazón del judaísmo?” Y respondió: “Lo que está escrito en ese pequeño guijarro.”

Por Marcos Gojman.

Bibliografía: Amos Oz “Shalom lakanaim”, Encyclopaedia Judaica y otras fuentes.

 

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