123. Samson Raphael Hirsch: lo ortodoxo también puede ser moderno.

Como reacción al judaísmo reformista, un grupo de judíos alemanes tradicionalistas iniciaron un movimiento que buscaba el balance entre la observancia estricta de la halaja y la modernidad. Ellos aceptaban algunos de los nuevos valores de la modernidad, pero querían preservar la interpretación clásica de la ley y la tradición judía.

La figura más destacada de este grupo fue Samson Raphael Hirsch (1808-1888), un rabino alemán nacido en Hamburgo, quien estudió los textos sagrados con su padre y con su abuelo Mendel Frankfurter, fundador del Talmud Torá de esa ciudad. Hirsch, desde 1851 hasta su muerte, fue el líder espiritual de una comunidad observante de la ciudad de Frankfurt, misma que se había separado de la corriente reformista que imperaba en la mayoría de los hogares judíos del lugar.

El utilizó la frase “Torá im Derej Eretz”, la Torá con los caminos de la tierra, una metáfora que significa la plena participación en la cultura secular occidental al mismo tiempo que se mantiene una completa adhesión a la Ley Judía. Él pensaba en un “Israel-Mentch”, un judío completamente observante e ilustrado a la vez. El creía que algunas costumbres no halájicas podían cambiarse, pero la esencia de la Ley Judía era intocable. Su comunidad se convirtió en el modelo de una comunidad estrictamente apegada a la halaja, al mismo tiempo que era “moderna”.

Hirsch tomó parte activa en la revolución de 1848 para obtener la emancipación de los judíos de Moravia y de Austria. Fundó tres escuelas, una primaria, una secundaria y una preparatoria para niñas. En ellas se enseñaba hebreo, materias judaicas, alemán, matemáticas, ciencias naturales y geografía. El rechazaba los cambios que afectaban los principios de la fe judía. Según él, los judíos no necesitaban “progresar” como decían los reformistas, sino “elevar” los ideales eternos del judaísmo y no “bajarlos” para adaptarlos a los que buscaban una vida más confortable. Aun así, introdujo cambios en la liturgia, como el incluir un coro con un director profesional y el dar dos veces al mes sus prédicas en alemán. Defendió al hebreo como la única lengua para los rezos.

Trató de no marcar una división con los reformistas hasta que ellos, en un sínodo de rabinos en 1844, anularon las reglas dietéticas y de matrimonio. De ahí en adelante buscó la separación, en la práctica y en lo legal, de la ortodoxia y la reforma. Se opuso también a la filosofía del desarrollo histórico del judaísmo que proponían Zejaria Frankel y H. Graetz. Creó la “Libre sociedad para el avance de los intereses del judaísmo ortodoxo”. Se oponía a la idea reformista de considerar al judaísmo como una secta religiosa ya que para él era un pueblo y el amor a Sion era fundamental.

El término “ortodoxo” se aplica a los movimientos tradicionales judíos que conscientemente se opusieron a la modernización del judaísmo como resultado de la emancipación y la ilustración europea. Ortodoxo significa el que sigue fielmente los principios de una doctrina. Pero el ortodoxo moderno, el movimiento que encabezó Samson Raphael Hirsch logró combinar ambas posturas.

Por Marcos Gojman.
Bibliografía: Encyclopaedia Judaica y otras fuentes.

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