141. Judah Alkalai, el rabino de Simon Loeb Herzl.

Judah ben Solomon Jai Alkalai (1798 –1878) nació en Sarajevo, en ese tiempo, parte del imperio turco. Estudió en Jerusalem bajo diferentes rabinos y se interesó por el estudio de la Kabalah. En 1825 ingresó como maestro a la comunidad sefaradí de Semlin, hoy parte de Belgrado, la capital de Serbia. Pocos años después tomo el puesto de rabino de esa comunidad. En esa época se dieron movimientos nacionalistas en la región, que mucho influyeron a los judíos de los Balcanes.

Alkalai sostenía que los judíos debían regresar a la tierra de Israel. Basado en varias fuentes religiosas y cabalísticas, decía que la venida del Mesías y la redención de Israel requerían que los judíos retornaran a su tierra para que esto sucediera. Inclusive había calculado que podría suceder entre 1840 y 1939, siempre y cuando se tomaran las acciones necesarias, ya que si no, la redención se lograría en el siguiente siglo, pero con un enorme sufrimiento.

Simon Loeb Herzl, el abuelo paterno de Theodor Herzl, asistía habitualmente a la sinagoga de Alkalai y tuvo en sus manos una de las primeras copias del libro que Alkalai escribió en 1857, donde hablaba del “regreso de los judíos a Tierra Santa y la renovación de la gloria de Jerusalem”. Theodor Herzl conoció de las ideas de Alkalai a través de sus abuelos paternos, judíos tradicionalistas. Muchos estudiosos sostienen que ese fue el verdadero origen de las ideas sionistas de Theodor, más que el famoso “affair Dreyfus”, el juicio del Capitán Dreyfuss, acusado falsamente de traición en Francia y que Herzl cubrió como periodista.

Theodor Herzl escribió dos obras importantes: en 1895 “El Estado Judío” y en 1902 “Altneuland”, “Vieja nueva tierra”. En el primero escribió: “Considero que la cuestión judía no es un problema social o religioso, aunque a veces tome esa forma. Es una cuestión nacional…. Hemos tratado de una manera sincera de unirnos con las comunidades nacionales entre las que vivimos, buscando sólo conservar la fe de nuestros padres. Pero no nos lo han permitido. En vano hemos sido leales patriotas… En nuestras tierras nativas donde hemos vivido por siglos todavía se nos considera extranjeros… En cualquier lugar donde empezamos a estar seguros políticamente empezamos a asimilarnos. Y esto no es algo encomiable….Israel es nuestra patria histórica inolvidable. Viviremos finalmente como hombres libres en nuestra tierra y moriremos pacíficamente en nuestras casas”.

Herzl veía un Estado Judío que combinaría cultura judía moderna con lo mejor de la herencia europea. El Templo de Jerusalem sería reconstruido bajo principios modernos. Él no veía a sus habitantes como gente religiosa, pero habría respeto en la esfera pública a la religión. Herzl tuvo en su abuelo Simon Loeb, el conducto por donde las ideas de Alkalai influyeron su pensamiento.

Por Marcos Gojman.
Bibliografía: Encyclopaedia Judaica y otras fuentes.

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