199. El libro de Génesis: Porqué Abraham Avinu no recibió la Torá.

Breishit (Génesis), el primer libro de la Torá, relata la vida de los primeros miembros del pueblo judío, los patriarcas Abraham, Isaac y Jacob. El rabino Nathan Lopes Cardozo se cuestiona como es que los patriarcas pueden ser considerados judíos, si las reglas que definen quien es judío le fueron dadas a Moisés, cientos de años después, en el Monte Sinai. ¿No hubiera sido más lógico, entonces, que los patriarcas hubieran recibido la Torá, especialmente Abraham, en vez de Moisés? Así los mandamientos divinos hubieran regido la vida del pueblo judío desde sus inicios.

La respuesta a esta pregunta es muy importante, nos dice Lopes Cardozo: “Ninguna ley, incluso los mandamientos divinos, puede funcionar si no está precedida por una narración de cómo está la condición moral humana y por la introducción de valores morales y religiosos básicos. Estos valores no pueden ser simplemente dados, deben crecer dentro de la persona, a través de la experiencia de vida. Tales valores no se aprenden en un libro, deben desarrollarse gradualmente, a nivel existencial, moldeados por valores que Dios concede a cada persona desde que nace.”

Génesis 1: 26-27 dice: “Y Dios dijo: «Hagamos al ser humano a nuestra imagen y semejanza. Que tenga dominio sobre los peces del mar, las aves del cielo, el ganado, toda la tierra y todas las criaturas que se arrastran en la tierra».  Y Dios creó al ser humano a su imagen; a imagen de Dios lo creó. Hombre y mujer los creó.” El rabino Jonathan Sacks se refiere a estos versículos como quizás una de las ideas más transformadoras en la historia del hombre, la idea de que todos los hombres fueron creados iguales. Pareciera una verdad evidente, pero en muchas sociedades no lo ha sido. Hasta Sócrates hablaba de tres tipos de hombres: los que tenían alma de oro, los que la tenían de plata y los que la tenían de bronce. Los de oro eran los destinados a ser líderes, los de plata a ser guerreros y los de bronce simplemente a obedecer. La idea de que todos los hombres fueron creados iguales no era, ni es, tan evidente. Todavía requiere de tiempo para que lo sea.

Cardozo continúa: “Es por esta razón que Dios no les dio las leyes de la Torá a los patriarcas. Primero había que aprender a través de pruebas personales y tribulaciones. Los patriarcas y las matriarcas necesitaban ver con sus propios ojos lo que sucede cuando la humanidad no está gobernada por la ley. Tenían que tomar conciencia de los valores morales básicos. Sólo después de que el hombre ha sido profundamente sumergido y afectado por estas ideas y valores, se puede introducir la ley como una forma de ponerlas en acción.” Maimónides lo dijo en su Guía de los Perplejos: toma mucho tiempo para que la gente cambie.

El libro de Breishit, sin duda, estableció los cimientos éticos del judaísmo a base de narraciones: la Creación, la expulsión del Paraíso, Caín y Abel, la torre de Babel, el diluvio, etc. El pueblo de Israel tenía que asimilar esos fundamentos éticos, antes de poder recibir los mandamientos divinos. Por eso, Abraham Avinu no podía haber recibido la Torá. El pueblo no estaba listo.

Por Marcos Gojman.

Bibliografía: Nathan Lopes Cardozo: “The Desecration of Halacha”. Jonathan Sacks: “Essays on Ethics”.

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