217. Albert Einstein: La ciencia sin religión es coja, la religión sin ciencia es ciega.

Albert Einstein, una de las mentes más brillantes que ha tenido la humanidad, no sólo dedicó su tiempo al estudio de la física, sino también a temas tan distintos como el papel de la religión y su relación con la ciencia. En un artículo que escribió para la revista del periódico The New York Times, en noviembre de 1930 y titulado “Religion and Science”, expuso lo siguiente:

¿Cuáles son las necesidades que han llevado a los hombres a pensar y a creer en algo? Para el hombre primitivo era sobre todo el miedo al hambre, a las bestias salvajes, a las enfermedades y a la muerte. En esa etapa de la humanidad, la mente humana imaginó seres con poderes superiores, cuya voluntad era la que decidía si ocurrían o no esos temerosos sucesos. Por lo que el hombre trataba de asegurar el favor de esos seres, con acciones y sacrificios que, según la tradición de cada grupo, harían que ellos les fueran favorables. Era una religión del miedo.

Pero sociedades más avanzadas, el deseo de tener una guía, de amor y de apoyo, impulsó a los hombres a creer en un Dios social o moral. Este es el Dios providencial, que protege, elimina, recompensa y castiga. El Dios que, según la perspectiva del creyente, ama y cuida la vida de la tribu o en su caso, de la humanidad. El que consuela cuando hay dolor o un anhelo insatisfecho. El que preserva las almas de los muertos. Esta es la concepción social o moral de Dios.

La Biblia judía ilustra admirablemente el paso de la religión del miedo a la religión moral. Las religiones de los pueblos civilizados, en principio, son religiones morales. Aunque hablando con verdad, todas las religiones son una mezcla variada de ambos tipos, con esta diferenciación: que, en los niveles superiores de la vida social, predomina la religión de la moralidad.

Einstein continúa: Hay una tercera etapa de la experiencia religiosa a la que yo llamo el sentimiento religioso cósmico. El individuo se da cuenta de lo inútil que es el esperar el favor del Dios providencial y aprecia lo sublime y el orden maravilloso que se revelan tanto en la naturaleza como en el mundo del pensamiento. Los comienzos del sentimiento religioso cósmico ya aparecen en muchos de los Salmos de David y en algunos de los dichos de los Profetas.

Los genios religiosos de todos los tiempos, se han distinguido por tener el sentimiento religioso cósmico, que no acepta ningún dogma ni un Dios concebido a imagen del hombre. Para Einstein, religión es el sentimiento de admiración causado al contemplar el maravilloso orden del universo y creer en un Creador de ese orden. Para él, la ciencia y la religión no son polos opuestos, como muchas religiones predican, sino que son complementarios. La ciencia nos explica cómo funciona el mundo y la religión nos dice hacia dónde debemos dirigirlo. La ciencia nos dio la energía nuclear y los valores éticos de la religión, nos guían para llevarla a usos pacíficos y no destructivos. Pues como dijo Einstein: La ciencia sin religión es coja, la religión sin ciencia es ciega.

Recopilado por: Marcos Gojman.

Bibliografía: Albert Einstein, The world as I see it.

Esta entrada fue publicada en Al reguel ajat. Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s