226. Abraham Joshua Heschel: ¿qué tipo de judío sería hoy Abraham Avinu?

Abraham Joshua Heschel, en su ensayo: “Un tiempo para renovarse”, se pregunta: ¿Quién es judío? Y contesta: “Una persona en cuya vida Abraham Avinu se sentiría como en casa, una persona por quien Rabi Akiva sentiría gran afinidad, una persona de la cual los mártires judíos de todas las épocas no estarían avergonzados”. Y pregunta nuevamente: “¿Quién es judío?: Una persona cuya integridad decae, cuando no le afecta el saber que algo malo se le ha hecho a otra persona. Una persona para quien Dios es un reto, no una abstracción. Una persona que sabe cómo recordar y mantener vivo lo que es sagrado en la historia de su pueblo y que atesora la promesa y la visión de un mundo mejor en los días que vendrán.”

Y Heschel vuelve a preguntar: ¿cómo hemos sobrevivido como pueblo, cuando no teníamos ningún poder, ni aliados, ni amigos, ni territorio, ni una organización visible que nos mantuviera intactos, leales e íntegros? Y contesta: “la respuesta más sabia a nuestra sobrevivencia, está en el dicho que dice que Dios, Israel y la Torá es uno”.

El problema estriba, según Heschel, cuando nuestro judaísmo sólo está sustentado por una de las tres columnas: Dios, Israel y la Torá. Para el judaísmo reformista clásico, la esencia del judaísmo está representada por el monoteísmo ético y no le dan importancia a la Torá y a Israel. Para ellos, la ética judía es la verdadera expresión del judaísmo y su práctica judía está centrada en ese paradigma. Aunque ahora ya apoyan y reconocen la importancia del Estado de Israel en la vida judía, eso no es lo que le da identidad a su judaísmo y mucho menos el cumplir con las mitzvot, pues desde el inicio declararon que el cumplir con la halajá es optativo y no obligatorio.

Para los judíos sionistas seculares, Israel es lo importante y ponen en segundo plano a Dios y a la Torá. En sus escuelas prácticamente no se enseña nada que tenga que ver con religión. El Estado de Israel es lo importante y la aportación de nuestros sabios al pensamiento judío, a lo largo de su historia, se ve como algo ingenuo y simplista. Para ellos el verdadero judaísmo surge cuando el tener una tierra pasa a ser el factor más importante de la identidad judía.

Para los judíos ultraortodoxos lo fundamental es la Torá, la cual equiparan con el Shuljan Aruj, manual que enlista con detalle todos los mandamientos que todo judío debiera cumplir y que los lleva a practicar una vida donde la conducta religiosa es lo único que importa. Se les olvida la parte de la Agadá, que representa el alma judía, que está en el fondo de esos mandamientos y que es el mensaje que Dios puso en la boca de los profetas bíblicos. Para los judíos ultraortodoxos, la existencia del Estado de Israel, no solamente no significa nada para su identidad, sino que, por lo contrario, la disminuye, al grado de oponerse a su existir.

La identidad del judío conservador o masortí, desde sus inicios, está basada en una práctica de la halajá que no olvida a la Agadá, reconoce la importancia de la historia en la evolución del pueblo judío, apoya la existencia del Estado de Israel y pone al monoteísmo ético como parte fundamental de su identidad. Es un judaísmo que está apoyado en las tres columnas: Dios, Israel y la Torá. Sin duda, Abraham Avinu, en el mundo masortí, se sentiría como en casa.

Por: Marcos Gojman.

Bibliografía: “Moral Grandeur and Spiritual Audacity” Ensayos de Abraham Joshua Heschel. Editado por Susannah Heschel

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