232. ¡Demonios!, el folklore religioso es tan popular como las leyes rabínicas.

El profesor David Biale comenta que, al no haber una autoridad central en el judaísmo, muchas creencias populares, por el simple hecho de que las mencionan en la literatura rabínica, pareciera que tienen la aprobación de los rabinos, como es el caso de la magia y de la existencia de demonios, temas que encontramos frecuentemente en el folklore judío.

Está escrito en Devarim 18:10-12: “No sea hallado en ti nadie que haga pasar a su hijo o a su hija por el fuego, ni quien practique adivinación, ni hechicería, o sea agorero, o hechicero, o encantador, o médium, o espiritista, ni quien consulte a los muertos. Porque cualquiera que hace estas cosas es abominable al Señor; y por causa de estas abominaciones el Señor tu Dios expulsará a esas naciones de delante de ti.”

En la Biblia prácticamente no hay mención de seres sobrenaturales, pero si los mencionan en el Talmud, especialmente en el Babli, ya que, en Babilonia, por ejemplo, el creer en demonios, estaba fuertemente arraigado en la población local no judía. Vemos en el tratado Berajot 6ª: “Abba Benjamín dice: Si el ojo tuviese el poder de verlos, ninguna criatura podría soportar a los demonios. Abaye dice: Son más numerosos que nosotros y nos rodean como la cresta alrededor de un campo. R. Huna dice: Cada uno de nosotros tiene mil en su mano izquierda y diez mil en su mano derecha. Raba dice: El aplastamiento de la multitud en las conferencias de Kallah proviene de ellos. La fatiga en las rodillas proviene de ellos. El desgaste de la ropa de los eruditos se debe a que se frotan contra ellos. El moretón de los pies proviene de ellos “.

Raras veces la literatura talmúdica entra en detalles sobre cómo son los demonios y las criaturas mágicas, o si son seres realmente independientes o simplemente realidades psicológicas. En cambio, en la Cabalá las descripciones son mucho más detalladas. Recientemente, Rabí Yacob Menashe, un rabino ultraortodoxo, escribió: “El sagrado Zohar nos dice que cuando Shabat termina, grandes bandas de espíritus malignos vuelan alrededor del mundo. Es por eso que recitamos el Mizmor “Yosheb Besether Elyon” (Salmo 91), después de la Amidah al final del Shabat, porque tiene el poder de alejar a estos espíritus. El Zohar nos dice que cuando los espíritus malignos ven a las personas piadosas recitando oraciones, salmos y Habdalah, huyen”.

El judaísmo conservador y el reformista no creen en demonios. Para ellos Dios es trascendente, por lo que no hay lugar para otros poderes sobrenaturales. En cambio, para los ortodoxos, que sostienen que el Talmud es la Torá Oral que recibió Moisés en el Monte Sinai junto con la Torá Escrita, sí existen. Por ejemplo, en Sefer Raziel, un libro de conjuros y prácticas de magia, que circuló mucho en Europa y el Medio Oriente, se cuenta la historia de que el ángel Raziel le reveló a Adam secretos divinos, después de su expulsión del paraíso, para ayudarle a sobrellevar la vida fuera del jardín del Edén, mismos secretos que después también le reveló a Abraham. Dice David Biale: “El hecho de que ese libro de magia fuera conocido por casi todas las comunidades judías demuestra que el folklore religioso era tan popular como las leyes rabínicas”. ¡Demonios!

Por Marcos Gojman.

Bibliografía: David Biale: “The Norton anthology of world religions. Judaism”. Artículos de Rabí Yacob Menashe, Jay Michaelson, Rabi Louis Jacobs y Adam Kirsch.

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