248. Erich Fromm: La lucha contra los ídolos no terminó en la Biblia.

Erich Seligmann Fromm (1900-1980) nació en Fráncfort, Alemania, en el seno de una familia ortodoxa descendiente de rabinos. De joven estudió Talmud con varios maestros, entre ellos Rabi Salman Baruch Rabinkow, miembro del grupo jasídico de Jabad Lubavitch. Estudió derecho en su ciudad natal y después se mudó a Heidelberg para estudiar sociología, donde obtuvo su doctorado en esa especialidad con un trabajo sobre “La Ley Judía”. Más tarde ingresó al Instituto Psicoanalítico de Berlín, donde conoció a su primera esposa, Frieda Reichmann. Ya casado, la pareja abandonó la vida religiosa ortodoxa. En 1931 se divorciaron y en mayo de 1934 Fromm emigró a los Estados Unidos. En 1944 se casó con Henny Gurland y en 1950 se mudaron a México donde enseñó en la Universidad Nacional Autónoma de México y fomentó la práctica del Psicoanálisis. En 1974 emigró a Suiza donde falleció en 1980.

Para Fromm, la Biblia, el Talmud y las enseñanzas de los maestros jasídicos, ocuparon siempre un lugar central en su forma de entender al hombre. Él consideraba importantísima la historia de la expulsión del paraíso de Adam y Eva, después de haber comido del árbol del conocimiento, acción que Fromm veía como una virtud más que como un pecado. Lo valioso para Fromm es que el hombre se había atrevido a desobedecer las órdenes de una autoridad superior, y ahora él tenía que decidir, usando su razón, su intuición, su sensibilidad, lo que era bueno y lo que era malo. Fromm decía que, al haberlo hecho, Adam y Eva evolucionaron y se convirtieron en verdaderos seres humanos. Él decía que el hombre fue creado para crecer y desarrollarse.

Fromm añade: el tema central de la Biblia es la lucha constante contra la idolatría, y hoy en día, la historia de la humanidad es la historia de la adoración de ídolos, desde los primitivos de madera y arcilla, hasta los modernos, como el Estado, el líder religioso, el político y el consumismo. Fromm continúa: antes a los ídolos se les llamaba Baal o Astarté, hoy se les llama honor, bandera, fama, artista. Fromm distingue dos sistemas de ética: la ética autoritaria, donde los principios emanan de una autoridad externa y la ética humanista que sale de nuestra propia conciencia. Para Fromm, la ética autoritaria está teñida de idolatría. La persona actúa bajo las órdenes de una autoridad que él cree es poseedora de la verdad absoluta. No es una ética verdadera. Cuando actuamos obedeciendo las instrucciones de un líder religioso o de un político populista, porque creemos que él lo sabe todo, en vez de oír nuestra voz interior, estamos adorando a un ídolo.

Fromm, en su libro “Y seréis como dioses”, dice que, en la Biblia, el mismo Dios es un Dios que evolucionó. Al inicio es un soberano absoluto, que hace con su creación, el hombre, lo que quiere, hasta casi destruirlo (el diluvio). Después hace un pacto con la humanidad (con Noe) y voluntariamente limita su poder.  Finalmente, al revelársele a Moisés, se presenta como un Dios que no tiene nombre y que es difícil describirlo, algo totalmente opuesto al concepto de un ídolo, que sí tiene nombre y atributos (el dios de la lluvia).

Fromm decía que “la Biblia es un libro extraordinario con normas y principios que han conservado su validez durante miles de años”. Uno de esos principios es la lucha contra la idolatría, donde hay avances, pero la batalla no ha concluido todavía.

Por Marcos Gojman

Bibliografía: Erich Fromm “Y seréis como Dioses” y otras fuentes.

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