2. Amos Oz: El fanático es, de hecho, una persona que sólo sabe contar hasta el uno.

Amos Oz dijo: “En la medida que los problemas se hacen más difíciles y más complicados, más personas buscan una respuesta simple, una respuesta que quepa en una sola frase, una respuesta que señale, sin titubear, a un culpable que pueda ser acusado de ser el causante de todo nuestro sufrimiento, una respuesta que prometa que, si sólo erradicáramos al villano, todos nuestros problemas desaparecerían. Todo lo que la gente quiere saber es ¿Quién es el malo? (Yo añado: ¿O quién es el bueno?). Todo lo que quieren es una idea sencilla que resuelva todas sus inquietudes.”

Y Oz continuó: “En los cimientos del fanatismo hay una idea, una amarga, desesperada y distorsionada idea. Y vale la pena recordar que casi nunca se puede derrotar una idea por la fuerza, por más retorcida que esta sea. Para derrotarla, debe haber una respuesta, debe haber una idea opuesta, una creencia más atractiva, una promesa más convincente. Si esa idea está ausente, los fanáticos de cualquier tipo se adelantan y llenan ese vacío.”

Oz siguió: “Los fanáticos tienden a vivir en un mundo en blanco y negro, con una visión simplista de lo bueno y de lo malo. Conformismo, comportarse sin salirse de la raya, obedecer sin pensar o cuestionar, el deseo común de pertenecer a un grupo humano estrechamente unificado, así es el espíritu fanático. La urgencia de seguir a la muchedumbre y la pasión de pertenecer a la mayoría. Idealizar a líderes de todo tipo, religiosos, políticos, celebridades del espectáculo y el deporte. El fanático no quiere que haya diferencias entre las personas. Quiere que todas sean iguales.”

Dijo Oz: “Para los fanáticos religiosos la única medicina que sirve para curar todas las enfermedades humanas son las leyes religiosas en su versión más estricta”. Para el judío ultra religioso sólo hay un camino para ser judío: ser extremadamente observante.

Y pareciera que cada vez hay más personas que están convencidas que ese es el único camino. Pero por más que traten, no van a lograr que una idea simple resuelva un problema complejo. La idea sencilla de construir un muro, no resuelve el complejo problema de los migrantes. De la misma manera, el volverte ultra religioso no va a resolver el complejo problema de qué es el ser judío. Porque definir qué es ser judío no es fácil, por la sencilla razón que hay muchas formas de serlo. Yo diría que tantas formas diferentes como judíos hay en el mundo y quizás más.

Si hiciéramos una lista de las características que conforman la identidad judía, la lista de los fanáticos tendría una única cualidad: judío es sólo aquel que observa estrictamente la halajá. Para los otros, la lista sería tan larga como sean sus conocimientos sobre judaísmo. Raphael Patai sostiene que la identidad judía es totalmente proporcional al conocimiento que tienes sobre judaísmo: entre más conozcas, más “judío” eres. Y la identidad judía incluye mucho más que sólo lo religioso. Incluye también lo ético, lo social, lo político, lo cultural y muchas otras cosas.

Hay quienes ven su judaísmo en blanco y negro. Hay otros que lo ven multicolor. Hay los que sólo saben contar hasta el uno. Hay también los que cuentan mucho más.

Por Marcos Gojman.

Bibliografía: Amos Oz “Dear Zealots”, Raphael Patai “The Jewish Mind”

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