20. “Tratado de economía talmúdica”

El Trabajo.- Hay en la tradición judía un énfasis considerable al valor del trabajo. Inclusive el cuarto mandamiento, que define el descanso sabático, empieza diciendo: “Seis días trabajarás y harás toda tu labor…”. Los rabinos, que consideraban el estudio de la Torá como la actividad más elevada, reconocían que debía combinarse con una ocupación mundana. En Pirkei Avot 2:2  Raban Gamliel dice: “El estudio de la Torá debe complementarse con el trabajo, pues la dedicación a ambos nos alejan del error. Todo estudio que no va acompañado de un trabajo se torna improductivo y conduce al error”. Los mismos rabinos de la época de la Mishnah tenían una ocupación. Es una obligación del padre enseñarle un oficio al hijo (Tosefta, Kidushin I:II). Y no sólo por necesidad económica, sino por la propia autoestima: “Grande es el trabajo, pues le confiere dignidad a aquellos que lo hacen” (Nedarim 49b).

Las relaciones laborales.- El judaísmo enfatiza la responsabilidad del patrón de tratar a sus empleados de una manera justa y considerada. La mitzvah que nos ordena pagarle su salario a un empleado el mismo día (Levitico 19:13) produjo muchos comentarios rabínicos que buscaban proteger al empleado. Inclusive, y aunque la esclavitud era permitida en la época bíblica, la Torá ordenaba que también tu esclavo debía descansar en Shabat.

El comercio.- El comercio debe conducirse de manera honesta y justa. El Levítico 19:36 dice: tendrás pesas justas y balanzas justas…” y en el 25:14 dice: “Y si le vendes a tu vecino o le compras a tu vecino, no se harán daño uno al otro.” El Talmud explica las implicaciones de estas mitzvoth.

La asistencia social.- La sociedad tiene una responsabilidad especial hacia sus miembros más débiles: los huérfanos, las viudas, los ancianos, los discapacitados, los pobres y el extranjero. Todos ellos son mencionados en varias mitzvoth y en los exhortos de los Profetas y se busca protegerlos y ayudarles.

Las finanzas.- Hay un mandamiento bíblico que claramente prohíbe el prestar con interés a los pobres. En la época actual, con las complejidades del quehacer económico, hace su aplicación un asunto difícil. Pero el fondo del asunto, el proteger al pobre del abuso económico, sigue siendo válido.

Así pues, podemos decir sin temor a equivocarnos, que el punto de vista del Judaísmo sobre cualquier teoría económica se centra en la calidad moral de la sociedad que produce y qué tipo de relaciones humanas fomenta. La libertad, la justicia, la hermandad y la compasión son valores esenciales para cualquier gobierno, sin importar de que signo sea. Como ven, la Torá y  el Talmud también nos enseñan economía, pero economía ética.

Preparado por Marcos Gojman.

Bibliografía: The Jewish People, their history and their religion, de David J. Goldberg y John D. Rayner.

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