34 ¿Queremos un Judaísmo en “blanco y negro”?

La cultura de las sociedades occidentales está estructurada en lo que se llama comúnmente “El imperio de la ley”. En cada sociedad existe un sistema unificado de leyes que la autoridad aplica de una manera ciega, (recuerden como se representa simbólicamente a “La Justicia” como una mujer con una espada, una balanza y los ojos vendados) y sin considerar a la persona a la que esa ley va a afectar, para bien o para mal. Los asuntos legales se valoran en blanco y negro, se es inocente o culpable, se cumple con la ley o no. No hay medias tintas. Desde los griegos y los romanos, como reacción a las monarquías absolutistas, se buscó siempre el ser gobernados por leyes y no por hombres.

El concepto de “El Imperio de la ley” en el sentido de que las leyes son blanco y negro, no es lo que plantearon nuestros sabios, especialmente en la época del Talmud. Los rabinos adoptaron una idea pluralista de la ley y su enfoque era al revés: la ley es un asunto de ser gobernados por hombres y no por reglas. La diferencia entre un proceso legal occidental donde una persona exige sus derechos “legales”  y un proceso jurídico dentro de la concepción de los sabios del Talmud, donde la persona pide una solución ética a su problema,(sus derechos éticos) es evidente, es poner primero los principios éticos a los legales. Por ejemplo, las leyes de muchos países permiten la deportación de una persona que se encuentra ilegalmente en ese país y a las autoridades no les importa si por esa acción su hijo, que nació en ese país y por lo tanto se le considera un residente legal,  va a quedarse solo sin su mamá. Una corte talmúdica consideraría antes el aspecto ético de separar a una madre de su hijo, que el aplicar fríamente las leyes migratorias.

En la Guemará hay múltiples ejemplos de discusiones entre rabinos donde ambas partes tienen argumentos sólidos para defender su postura y donde al final los sabios acuerdan que ambas posturas son válidas. El Talmud Babli inclusive acepta que puede desviarse de las leyes aceptadas, si el caso lo amerita desde un punto de vista ético.

Desafortunadamente en el Judaísmo actual, el “imperio de la ley” se ha infiltrado notoriamente en muchas concepciones halajicas contemporáneas. La Halajá se está aplicando en “blanco y negro”, si cumples con la regla aceptada eres un “buen judío”, o si no cumples exactamente el precepto entonces no eres un “buen judío”. El Shuljan Aruj, pensado originalmente por su autor Joseph Caro, como una introducción al estudio del Talmud, se ha convertido en una especie de reglamento rígido de lo que está o no permitido dentro del Judaísmo y nos ha llevado a “occidentalizar” nuestra cultura milenaria. El Judaísmo se está volviendo  “blanco y negro”. Y no solo por sus vestimentas.

Preparado por Marcos Gojman.

Bibliografía: “The Judicial Process and the Nature of Jewish Law” de Hanina Ben-Menahem  (Cap. 16 del libro: An Introduction to the History and Sources of Jewish Law, editado por N.S. Hecht y otros)

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