67 Por fin, ¿Quién es el autor de El Talmud?

Desde los tiempos de Ezra y Nehemia, los rabinos comentaban y discutían la Torá, y en general el Tanaj, de forma oral, sin ponerlo por escrito, aunque algunos tomaban notas en privado, como en el caso de las sentencias de las cortes rabínicas. En la época de la conquista romana del Reino de Judah, se produjeron una gran cantidad de normas halájicas, lo que hacía difícil el mantener el sistema oral, por lo que las palabras de los sabios se empezaron a escribir.

De acuerdo a la epístola de Rav Sherira Gaon, la gran convulsión que siguió a la destrucción del Templo y al levantamiento de Bar Kojba, puso en peligro de perderse ese conjunto de normas conocido como la Torá Oral, porque ya no habían las condiciones para transmitirlas oralmente de maestro a alumno, dada las políticas restrictivas de los romanos. Por eso, Rabi Yehuda Hanasi tomó la decisión de compilarlas y ponerlas por escrito. Así fue cómo nació la Mishnah.

La Mishnah es la colección de esas leyes y tradiciones orales que ya existían. Los rabinos que contribuyeron a su formación se les conoce como Tanaim, de los cuales se tiene información de aproximadamente 120 de ellos. El período durante el cual se compiló la Mishnah duró como 130 años y abarcó 5 generaciones. Se incluyeron inclusive muchos comentarios contrarios que surgían entre las diferentes academias (yeshivot), como las de Hillel y Shamai.

En el año 220 de nuestra era, la Mishnah quedó editada y publicada. En los siguientes cuatro siglos, la Mishnah fue analizada y debatida en las yeshivot de las dos comunidades judías más importantes de la época: la de Eretz Israel y la de Babilonia. Estos comentarios, conocidos como Guemará, fueron a su vez editados y publicados en cada lugar y junto con la Mishnah original, dieron origen, en un caso, al Talmud Yerushalmi, hecho en Israel y en el otro al Talmud Babli, hecho en Babilonia. El Yerushalmi se terminó un siglo antes, más que nada por culpa de la persecución religiosa que los romanos emprendieron en Eretz Israel en contra de los rabinos y sus academias. En ambos lugares, decenas de rabinos, conocidos como Amoraim, a lo largo de 8 generaciones, fueron los que contribuyeron a la formación del Talmud.

El rabino ortodoxo Aaron Parry, en su libro The Talmud, nos dice: “Casi todos están familiarizados con la historia de cómo Moisés recibió los Diez Mandamientos de Dios, pero lo que es menos conocido de esta historia es que Moisés y Dios tuvieron una buena plática en esa montaña y que ésta abarcaba mucho más de lo que podía inscribirse en las Tablas que él trajo consigo cuando bajó. Es esta información, la Torá Oral, que fue transmitida oralmente de Dios a Moisés y después de Moisés a las generaciones que le siguieron, lo que es la base para el Talmud”.

Este comentario debemos entenderlo más de una forma metafórica que literal. Definitivamente los cimientos del Judaísmo es la Torá que Moisés recibió en Sinai, pero el edificio que se construyó encima, se debe al trabajo de muchos sabios. El Talmud fue escrito por muchos con la inspiración de Uno.

Preparado por Marcos Gojman.
Bibliografía: Joseph Telushkin “Jewish Literacy” y otros.

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