78. ¿Está “en chino”? No, está en árabe.

En los siglos VII y VIII, los árabes conquistaron el imperio persa, los territorios de Asia y del norte de África que eran parte del imperio bizantino y finalmente el resto del norte de África y la Península Ibérica. La mayoría de esos territorios, con la excepción de España y Sicilia, han permanecido dentro del Islam hasta nuestros días. En esa época, los judíos en el mundo musulmán eran una comunidad próspera, no muy perseguida, integrada económicamente a su entorno, con la confianza en sí misma para adaptarse a los factores internos y externos, sin tener miedo de asimilarse al mundo que la rodeaba.

Las instituciones judías más fuertes que había en aquel entonces, en el imperio árabe, eran las yeshivot, dos en Babilonia y una en Eretz Israel. En ellas se entrenaban a los rabinos para que fungieran como administradores de la comunidad, como jueces y como autoridades religiosas. Al principio, cada una de estas yeshivot tenía su zona de influencia, pero al final, las del antiguo imperio persa se impusieron sobre la de Eretz Israel. Su autoridad no era solamente legal sino también administrativa, pues ellos nombraban a las cabezas de cada comunidad de entre sus alumnos. A estos se les llamaba “Nagid” y a los jefes de las yeshivoth, “Gaon”.

Lo que más se enseñaba en las academias de Babilonia era la ley religiosa basada en el Talmud Babli, mismo que se impuso sobre el Talmud Jerusalmi. También de esas academias salieron los libros de rezos que se utilizaban en todo el mundo judío. Los rabinos de Babilonia y los de Eretz Israel se reconocían mutuamente como autoridades religiosas, sin embargo, hubo grupos que se oponían a la autoridad del Gaon y en general a todo el judaísmo rabínico, como lo fueron los Karaitas, una secta dentro del judaísmo que negaba la autoridad de los rabinos y del Talmud, ya que solo reconocían a la Torá como el único y verdadero fundamento del judaísmo.

Uno de los gaonim más influyentes fue Saadiah ben Yosef (882-942) el Gaon de la yeshivah de Sura. Saadiah Gaon nos dejó muchos escritos. Logró imponer a las yeshivoth de Babilonia por sobre la de Eretz Israel y combatió fuertemente a los Karaitas, que buscaban socavar la autoridad de los rabinos. En la esfera intelectual, su obra representa casi una completa reorganización del conocimiento religioso judío, influido por los grandes eruditos del Islam.

Después de Saadiah, la comunidad judía de Babilonia empezó a decaer y los centros de enseñanza se mudaron a otras zonas del imperio árabe, como la Península Ibérica, el norte de África y Egipto. Grandes sabios surgieron en esos tres lugares. Maimónides fue uno de ellos.

Los conquistadores islámicos llevaron consigo la lengua árabe. Las poblaciones conquistadas adoptaron al árabe como su lenguaje cotidiano. Los judíos no fueron la excepción y lo utilizaron tanto para comunicarse con sus vecinos musulmanes como para escribir obras académicas excepcionales. Para ellos, hablar y escribir en árabe no estaba “en chino”.

Preparado por Marcos Gojman
Bibliografía:“Merchants and Intelectuals, Rabbis and Poets: Judeo Arabic Culture in the Golden Age of Islam” de Raymond P. Scheindlin.

Esta entrada fue publicada en Al reguel ajat y etiquetada . Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s