88 Ciencia y Judaísmo: conocer y creer.

Maimónides sostenía que no se debe leer la Torá de forma literal. Desde su punto de vista, uno estaba obligado a entender la Torá de tal manera que fuera compatible con los descubrimientos científicos. El escribió que si la Torá y la ciencia no coincidían, era por dos razones: o no se entendía bien la parte científica o se mal interpretaba la Torá. Decía que si la ciencia probaba un punto, las escrituras debían interpretarse de manera coincidente.

La edad del universo es una de esas discrepancias. A diferencia de la mayoría, una pequeña minoría de rabinos de la época clásica sostuvieron que el mundo era más antiguo que los casi 6,000 años que la interpretación literal sostiene. En el tratado Jaguiga 13b-14a del Talmud, está escrito que hubo 974 generaciones antes de que Dios creara a Adam. Y en algunos midrashim se explica que la “primera semana” duró mucho más que siete días. (Midrash Breshit Rabbah 9).

En su comentario de la Torá, el rabino Bahya ben Asher, en el siglo XI en España, sostenía que se dieron muchos sistemas de tiempo en el universo antes del tiempo actual. Él decía que la tierra tenía billones de años.
Rabbi Israel Lipschitz de Danzig (1782-1860) comentó en “Yajin u-Boaz”, su comentario de la Mishnah, que el mundo había tenido muchos ciclos históricos y que habían durado miles de años cada uno. La época de los dinosaurios era uno de esos ciclos. Decía: “De todo esto podemos entender lo que los cabalistas nos han dicho, que la Tierra ha sido destruida y renovada varias veces.”

Algunos rabinos ortodoxos, como Rabi Samson Raphael Hirsch sostienen que las teorías científicas confirman que Dios tenía un plan maestro para crear el universo y que eso coincide con el pensamiento ortodoxo moderno. A principios del Siglo XX, tanto los judíos conservadores como los reformistas aceptaban los descubrimientos científicos como verdaderos y por lo tanto interpretaban los escritos sagrados a la luz de ellos.

Rabi Kook decía que el relato de la creación pertenece a “Los Misterios de la Torá” y que por lo tanto está abierto a interpretaciones. El relato de la creación no tenía la intención de ser una descripción literal de cómo todo llegó a existir, sino que lo que se quería enfatizar es que fue Dios el que llamó a que todo existiera. Pero además, la teoría de la evolución concuerda con el orden que marca el Génesis. Los seres más evolucionados fueron creados al final.

Como dice C.S. Lewis, el científico conoce mientras que el religioso cree. La ciencia trata de explicar cómo funciona el universo mientras que la religión trata de explicar cuál es su propósito y qué lugar ocupa el hombre en él. Uno es asunto de conocimiento y el otro de creencia.

Preparado por Marcos Gojman.
Bibliografía: Jewish Responses to Modern Science, de Rabi Louis Jacobs y otras fuentes.

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