91. Al diablo con el diablo.

Para el judaísmo, cualquier cosa que remotamente entre en conflicto con el concepto de que existe un solo Dios, es rechazada por principio, porque contradice la idea del monoteísmo puro. El que hay un Dios en el cielo que lucha contra un dios del inframundo o infierno, no es monoteísmo. Es la misma dualidad que encontramos en las creencias paganas.

La Biblia habla de un personaje conocido como el satán, quien actúa como un fiscal acusador en la corte de Dios. El satán no tiene poderes o autoridad propia de él mismo, sino que debe obtener el permiso de Dios para actuar.

Cada vez que se le menciona en la Biblia lo vemos escrito como “HaSatan”, o sea “El Satán”. Al usar el artículo determinado “el”, nos indica que se trata de un título, como el rabino, el maestro, etc. Así, en la Biblia el término HaSatan esta usado más como una indicación que el sujeto desempeña un trabajo determinado y no como la descripción de un ser.

Por consiguiente, la descripción del trabajo del satán es muy diferente a la del diablo. Para los cristianos, diablo y satán son sinónimos, además que para ellos el diablo sí tiene poder y autoridad por sí mismo. En cambio, en la Biblia judía, el satán sólo tiene el poder que Dios le da y no tiene ninguna autoridad. El hecho que se defina al diablo como alguien que tiene poder y autoridad, implica que hay más de un dios.

En las escrituras hebreas se menciona al satán en pocos lugares. En cada caso, es un ángel que trabaja para Dios y no en contra de Dios, y como dijimos antes, debe tener el permiso de Dios para actuar. En Crónicas, Job, Salmos, y Zacarías son los únicos lugares donde se le menciona. En cada caso, la descripción del puesto de El Satán es el de actuar como lo que en nuestra época conocemos como el fiscal y su deber es presentar la acusación y las evidencias que muestren la culpabilidad del acusado. Aún más, el fiscal debe obtener el permiso de Dios, El Juez, para iniciar una operación que desenmascare a un infractor de la ley.

Algunos estudiosos explican el término satán como una metáfora que se refiere a la inclinación hacia el mal, el yetzer hara, que toda persona tiene. El término satán literalmente quiere decir adversario. Y en la filosofía judía se habla de que una de las cosas con las que batallamos todos los días es con nuestra propia inclinación hacia el mal, el yetzer hara. El yetzer hara no es un ser o una fuerza, sino es la capacidad innata del hombre a hacer el mal en el mundo. Su contraparte es el yetzer hatov, la inclinación hacia lo bueno.

Es claro que el concepto de “El Diablo” en la cultura occidental contradice el fundamento del monoteísmo judío. Por eso, en el judaísmo, hemos mandado al “diablo” al diablo.

Preparado por Marcos Gojman
Bibliografía: Artículos de Rabi Stuart Federow, Ariela Pelaia y la Encyclopaedia Judaica.

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