93. ¿Somos uno o somos muchos?

Si vemos cualquier grupo tradicional judío, de hoy o de ayer, como por ejemplo: los judíos del shtetl de Europa, los jasidim de Brooklyn, los judíos de Yemen o de Siria, podemos apreciar qué diferentes son unos de los otros y más aun de los judíos de la época bíblica.

Cuando se habla de una cultura judía local, usualmente surge la pregunta de si son judíos ashkenazim o sefaradim. Esos calificativos datan de la Edad Media y originalmente se les asignaba a los judíos de Alemania y de España, respectivamente. Los primeros ashkenazim datan del siglo X u XI y eran originarios de Francia y de Alemania, a donde habían llegado del mundo romano y de la tierra de Israel. De los sefaradim, sólo una minoría proviene de España, pues la mayoría son del norte de África y del Medio Oriente y sus orígenes se remontan a Babilonia.

Otro distintivo de las culturas judías fue el lenguaje. Ninguno usaba el hebreo en la vida cotidiana. Utilizaban el idioma del país, mezclado con palabras en hebreo y arameo. Los ashkenazim desarrollaron el yidish, idioma derivado del alemán, con un poco de hebreo y posteriormente algo de lenguas eslavas como el ruso y el polaco. Los sefaradim al salir de España hablaban el ladino, lengua derivada del español.

No sólo había diferencia por el lenguaje, también en cuestiones de halaja y de costumbres. Los sefaradim siguen los preceptos halajicos según el Shuljan Aruj de Josef Caro. Los ashkenazim siguen lo que dictó el rabino Isserles, quien adaptó el Shuljan Aruj a las costumbres ashkenazim. El hebreo, aunque solo se utilizaba en los textos religiosos, era pronunciado por las diferentes comunidades de forma distinta. Un ashkenazí diría “shabos koidesh” (sábado sagrado), un judío yemenita diría “shabot qodesh” y un sefaradí “shabat kodesh”.

Las diferencias también se daban en la ropa y en la comida. Aunque todos respetaban las leyes de kashrut, su aplicación en la práctica derivaba en platillos distintos. La comida recalentada del sábado se daba en todos los grupos, pero de forma diferente. En Europa se tenía el cholent, que tiene una raíz judeo francesa que significa calentado, igual que el término jamin en hebreo. En África tenían el tefina. En un caso era un budín de manzanas y fideos, en otros, carne con papas y alubias y en otros más, trigo, carne, garbanzos y huevo cocido. Como dato curioso, la prohibición de separar en sábado las espinas del pescado, dio lugar al guefilte fish de los ashkenazim.

El judaísmo ha desarrollado una gran variedad de expresiones culturales étnicas que van desde platillos típicos hasta las melodías que se usan en los rezos. Los principios básicos del judaísmo son los mismos, pero cada grupo los lleva a la práctica a su manera. Aunque cada vez esas costumbres se mezclan. Un judío etíope puede ir a una yeshivah jasídica y un judío sefaradí puede servir sopa de “matze balls” en Pesaj. Sí somos uno, pero también somos muchos.

Preparado por Marcos Gojman
Bibliografía: Encyclopaedia Judaica y otras fuentes.

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