96. ¿Qué no sabes en que día vives?

El Calendario es una cuenta sistematizada del transcurso del tiempo y se utiliza para la organización cronológica de actividades. El origen del calendario judío no se puede establecer con exactitud. En Éxodo 12:2 está escrito: “Este mes será para ustedes el principio de los meses. Será el primer mes del año para ustedes”. Este versículo es una de las primeras menciones que implican el uso de un calendario. El calendario judío en su forma actual se sabe que existe desde hace 1600 años. Previamente, el Sanhedrín se encargaba de definir el calendario a través de un consejo llamado Sod-ha-ibur, que literalmente significa “secreto de la intercalación del calendario”. Pero fue en el año 359 EC cuando las reuniones del Sanhedrín fueron prohibidas por el emperador romano Constancio II y para evitar que el pueblo judío se quedara sin calendario, Hillel II, Nasi del Sanhedrin, decidió hacer público los secretos de su estructura.

El calendario judío se calcula de acuerdo a dos ciclos: el lunar y el solar. Esto se debe a que los días y las fechas de las ceremonias religiosas se determinan por las fases de la luna, mientras que las estaciones se basan en la revolución de la tierra alrededor del sol. Este sistema dual fue necesario porque el año lunar, de doce meses, es aproximadamente once días más corto que el año solar. Si no se corrigiese esta diferencia, con el paso de los años, las festividades que constituyen el eje donde gira la historia judía, variarían de estación, hecho que alteraría su carácter. Pesaj, la fiesta de la primavera, podría haber caído en invierno.

El problema se resolvió insertando en algunos años un mes extra, con lo que se logra que las fiestas coincidan con la estación correspondiente. En un ciclo de 19 años, el calendario judío tiene siete años que tienen 13 meses en vez de 12. Ese mes extra, Adar Bet, se agrega a los años 3, 6, 8, 11, 14, 17 y 19. Además, en vista que un mes lunar dura 29 días, 12 horas y 44 minutos, algunos meses del calendario judío tienen 29 días y otros 30, dependiendo del tipo de año de que se trate.

Antiguamente los meses eran denominados tan sólo por su orden numérico, comenzando en la primavera boreal con el primer mes. Después los nombres de los meses hebreos fueron tomados del calendario babilónico. Por ejemplo el mes de Tishrei se llamaba “Tashritu” en babilonio.

La cuenta de los años judíos, como la conocemos en la actualidad, data de la Edad Media. Nuestros sabios definieron la Creación del Mundo como el punto de partida para contar los años. El cálculo se basa en la Biblia, en las listas de las generaciones que siguieron a Adán y a Noé y sus hijos (Cap. 5, 10 y 11 de Breishit) y a los diferentes eventos históricos. Así, Rabi Yossi ben Halafta, calculó que el mundo fue creado en el año 3761 AEC (Antes de la Era Común) y Maimónides coincidió con él. Hagamos la cuenta: 3761 años más 2014 años de la Era Común nos da 5775 que es el año judío en curso. Gracias a nuestros sabios, sí sabemos en qué día vivimos.

Preparado por Marcos Gojman.
Bibliografía: The Beginning of the Jewish Calendar de Bernard Dickman, Development of the Hebrew calendar de John Lemley y Counting the years de Rabbi Rachel M. Solomin.

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