127. La Torá tiene setenta caras.

Está escrito en Midrash Tanhuma (ed. Buber, Nitzavim, pp.48-49): “Si uno toma un haz de varas, acaso vas a poder romperlas todas de un golpe? Pero si las tomas una por una, hasta un niño pequeño las puede romper. De la misma forma encontrarás que Israel no va a ser redimido hasta que se convierta en un solo haz.” Isaac Abravanel decía: “Todo lo bueno de Israel y su misma sobrevivencia depende de que estén juntos y unidos.”

Hay muchos ejemplos en la Biblia de calamidades que le han ocurrido al pueblo judío y que se han atribuido a la falta de unidad. Por ejemplo, la historia de José y sus hermanos, la de las diez tribus del reino de Israel que se perdieron y hasta la destrucción del Segundo Templo, donde el Talmud (Yoma 9b) lo atribuye al pecado de “sinat hinam”, odio sin sentido.

Es claro que la tradición judía lo que busca es la unidad en el pueblo judío. Y uno podría concluir fácilmente que la mejor manera de lograr la unidad es con la uniformidad. Si todos pensamos y actuamos igual entonces estaremos unidos. Pero nuestros sabios enseñaron que la pluralidad es esencial al estudiar la Torá, en las relaciones con otras personas y en la misma Ley Judía.

Nuestros sabios dicen que “la Torá tiene setenta caras” (Bemidbar Rabbah 13:15-16) y “así como el martillo rompe la piedra en pedazos, así un versículo de la Biblia puede tener muchas explicaciones” (Sanhedrín 34ª.) De igual manera la casa de Rabi Yannai decía: “Aquel que aprende Torá de un solo rabino, nunca va a ver una señal de bendiciones” (Avodah Zarah 34ª.).

Por ejemplo: ¿Qué tipo de árbol era el Árbol del Conocimiento del Bien y del Mal que estaba en el paraíso? La gente se imagina que era un árbol de manzanas, pero los rabinos ofrecieron otras interpretaciones. Rabi Yose decía que era una higuera, pues después de haber comido de su fruta, Adam y Eva se cubrieron con hojas de una higuera. Rabi Judah bar Ilai decía que comieron uvas, Rabi Meir decía que era trigo y Rabi Abba decía que era un árbol de etrog.
El tratado Berajot (58a.) del Talmud dice: “Nuestros rabinos enseñaron: si uno ve una multitud de judíos, dice: Bendito aquel que descifra secretos, porque la mente de cada uno es diferente a la del otro y la cara de cada uno es diferente a la del otro”.

Después de la desaparición en el año 425 EC del Sanhedrin, la asamblea de rabinos que tomaba las decisiones halajicas, ya no hubo nunca más un grupo de sabios que aprobaran algo por mayoría de votos, por lo que la Ley Judía se volvió más plural. Rabí Isaac Abraham Kook, el gran rabino de Eretz Israel decía: “La multiplicidad de opiniones, que se originan de la variedad de almas y educaciones, esa es la verdadera cosa que enriquece la sabiduría y la hace que se expanda”. Los sabios dicen que la Torá tiene setenta caras, pero yo creo que tiene más, una cara por cada judío.

Por Marcos Gojman
Bibliografía: Artículos de David Golinkin, Allen S. Maller y Elliot Dorff

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