173. Nezikin: un derecho civil con un fondo ético.

La Mishnah, la primera obra escrita de la tradición oral judía, tiene en su cuarto libro, “Nezikin”, que quiere decir “daños”, todo lo relacionado al derecho civil y al comercial. En el Talmud, diez tratados comentan los temas discutidos en Nezikin. Y sólo para el derecho civil se requirieron tres de esos diez. Estos tratados son: Bava Kamma, que quiere decir “el primer portón”, trata sobre daños a personas y a sus propiedades, préstamos e intereses y objetos robados, Bava Metzia, “el portón de en medio”, trata sobre bienes perdidos y recuperados, fraudes, usura, compra venta, arrendamiento y derechos de los asalariados y Bava Batra, “el último portón”, trata sobre bienes raíces, posesiones, herencias, sociedades, evidencias o pruebas y testimonios.

El Shuljan Aruj, el código de leyes y preceptos más utilizado en el judaísmo, en su cuarto y último libro, Joshen Mishpat, “Coraza del Juicio”, codifica las leyes sobre derecho público, penal y privado que comentaron nuestros sabios en Nezikin y sus diez tratados en el Talmud. Joshen Mishpat es el menos conocido de los cuatro libros del Shuljan Aruj, por el simple hecho de que se le utiliza poco en la práctica diaria del judaísmo, ya que, en la mayoría de los casos, cuando hay un asunto de carácter legal, estos se resuelven ahora en el ámbito de las leyes del país de residencia.

El derecho civil judío es un tema bastante complicado. No tanto por la cantidad de leyes que lo conforman, que son muchas, sino por el trasfondo moral que tienen. Las personas son muy celosas en la defensa de sus propiedades. Pero esta defensa no se puede ver como algo aislado del código moral general que rige el bienestar de toda la sociedad. La ley judía busca de una manera justa y práctica, lograr un balance entre el bienestar de la sociedad en general y los derechos de propiedad de un individuo. Es el fondo ético en el derecho civil, que plantean nuestros sabios.

¿De dónde salen estos mandamientos? De versículos de la Torá, como Éxodo 22:9: “En toda clase de fraude, ya se trate de buey, de asno, de oveja, de ropa, o de cualquier cosa perdida, de la cual se pueda decir: «Esto es”, la causa de ambos se llevará ante los jueces; y aquel a quien los jueces declaren culpable pagará el doble a su vecino”. Algunos estudiosos como Frankel, piensan que la mayoría de los casos legales que se tratan en la ley talmúdica tienen su similar en el código romano. Hay que recordar que la Mishnah fue compilada en la época del dominio romano. Pero hay una diferencia importante entre ambos códigos: el método romano busca un principio legal universal único, mientras que el Talmud se distingue por promulgaciones legales hechas en base a casos concretos, planteados con exactitud y creatividad, pero con un fondo ético.

 

Por Marcos Gojman

Bibliografía: The Jewish Encyclopedia, The Steinzalt edition of the Talmud y otras fuentes.

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172. Los minyan independientes: una innovación en la vida religiosa judía.

Los minyan independientes son grupos de laicos que rezan y estudian juntos y que no pertenecen a un movimiento establecido y estructurado dentro del judaísmo. Los primeros grupos empezaron a finales de los años noventa y la mayoría se fundó a partir del año 2000. Se reúnen en espacios normalmente fuera de las sinagogas y su origen puede remontarse a las Javurot, grupos similares que surgieron en los años setentas. Principalmente se dan en Estados Unidos y algunos en Israel.

Sus integrantes no se excluyen de la comunidad formal, pues todavía dependen de los servicios que las instituciones tradicionales judías prestan. La mayoría de sus miembros se educaron dentro del movimiento ortodoxo o del conservador. Muy pocos provienen del reformismo. Su ideología es una mezcla de posturas igualitarias y pluralistas con los valores del estudio y la observancia. Ellos entienden a la halaja como un lenguaje que expresa valores y no sólo reglas. Por ejemplo, la pregunta ¿Se pueden tocar instrumentos musicales en shabat? No tiene una simple respuesta de sí o no, como la daría el judaísmo ultraortodoxo. ¿Y qué es para ellos un minyan? El 70% cuenta tanto a hombres y mujeres para tener un minyan, menos del 30% requieren de diez hombres y de diez mujeres y una minoría requiere que haya por lo menos diez hombres para poder rezar.

El profesor Jonathan Sarna enumera ocho causas que han ayudado a que surgiera esta corriente dentro del judaísmo. La primera es el nuevo papel de la mujer en la religión. En la mayoría de los casos, las mujeres ahora pueden participar completamente en la vida religiosa judía. La segunda es una nueva espiritualidad. Además de los aspectos racionales de la religión y de la justicia social, ahora buscan que ésta te llegue al corazón y al alma. La tercera es una mejora en la educación judía. La mayoría de los fundadores de los minyanim, provienen de las escuelas judías de asistencia diaria y no de escuelas donde sólo se va en las tardes o los domingos. La cuarta es la presencia de Israel. Antes el judaísmo americano era el principal centro de la vida judía, ahora lo comparte con Israel. La quinta es la apertura hacia la igualdad en preferencia sexual. La sexta es el fenómeno social donde ahora los jóvenes se casan y tienen hijos a edad más tardía y las instituciones tradicionales no han asimilado este cambio. La séptima es la nueva cultura del emprendedor, donde el espíritu de iniciar negocios en un garaje o en la sala de la casa, se refleja en la forma de rezar. La octava y última es la posición económica más holgada de sus fundadores.

Rabi Elie Kaunfer nos cuenta que Kehilat Hadar, fundada en el 2001, fue uno de los primeros minyan independientes que se organizaron en los Estados Unidos. Sus fundadores buscaban que el servicio tuviera una lectura de la Torá tradicional, que ambos sexos tuvieran los mismos derechos religiosos, que estuviera dirigido por laicos y que enganchara a los que rezan a través de la música. El primer servicio de shabat atrajo 160 personas, la mayoría jóvenes entre veinte y treinta años. Hoy en día se calcula que hay más de 100 minyanim independientes. Nos dice el profesor Sarna: los minyanim independientes son una de las innovaciones más emocionantes y exitosas en la vida judía contemporánea.

Por Marcos Gojman

Bibliografía: Rabbi Elie Kaunfer: “Empowered Judaism” y otras fuentes.

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171. Rav Kook: la contradicción de lo ortodoxo con el sionismo.

La creencia de que Dios les prometió a los judíos la tierra de Israel es tan antigua como la Biblia misma. Ya en la diáspora, se pensaba que un líder, el mesías, un enviado de Dios, reestablecería el dominio judío sobre la tierra de Israel al final de los tiempos. El pueblo judío no debía hacer nada, simplemente esperar a que sucediera. En el siglo XIX, los judíos sionistas, la gran mayoría de ellos seculares, decidieron que no esperarían más y empezaron a asentarse en la tierra de Israel. Los grupos religiosos ortodoxos consideraron este movimiento como una blasfemia. Algunos grupos ultra ortodoxos lo consideran así hasta el día de hoy.  Ellos creen que cuando venga la redención divina, el mundo será testigo del regreso del pueblo judío a su tierra y también a su Dios.

Sin embargo, hubo rabinos ortodoxos que pensaban diferente. En 1862 el rabino Zvi Hirsch Kalischer dijo que la salvación de los judíos, tal como lo habían prometido los profetas, sólo podría darse por la acción de los mismos judíos. Igual pensaba el rabino Moshe Shmuel Glasner. Pero el principal ideólogo del sionismo religioso moderno fue el rabino Abraham Isaac Kook.

Rav Kook nació en 1865, en Griva, antes Rusia y ahora parte de Latvia. A los 18 años empezó a estudiar en la Yeshivah Volozhin, considerada “la madre de las yeshivot lituanas”. Pronto fue considerado como un alumno prodigio. En 1904 Kook se mudó a la Palestina otomana para ocupar el puesto de rabino en Jaffa. Su responsabilidad como rabino incluía el atender a varios asentamientos agrícolas mayormente seculares que estaban en los alrededores. Ahí empezó a participar en el movimiento “Kiruv”, un programa que buscaba acercar a los judíos a la forma de vida ortodoxa. Estaba en Europa cuando estalló la primera guerra mundial, por lo que pudo regresar a la tierra de Israel hasta el término del conflicto. A su regreso fue nombrado el rabino ashkenazi de Jerusalem y en 1921 fue nombrado el primer Gran Rabino ashkenazi en Israel. Fundó en 1924 la yeshiva Mercaz Harav. Unas 80,000 personas, asistieron a sus funerales en 1935.

El rabino Kook creía que el movimiento moderno para reestablecer un estado judío en la tierra de Israel tenía un profundo significado teológico y que los sionistas eran los agentes de un plan divino para traer la era mesiánica. Lo explicaba basado en las ideas de Hegel, quien veía a los pueblos como organismos vivos que tenían alma. Y esa alma era el espíritu de la nación, que era invisible, pero que viva y se desarrollaba a través de la historia concreta de cada pueblo. Kook llamaba a ese espíritu “Knesset Israel”, “la Asamblea de Israel”, término usado en la Kabalah. Kook entendía que, en el mundo de la mística y el subconsciente, el nacionalismo era una nueva versión de lo religioso y decía que la redención vendría no sólo cuando los judíos seculares retornaran a la religión, sino también cuando la religión llegara a una nueva dimensión gracias a los judíos seculares. Se cuenta que cuando fue a visitar al Kibutz Merhavia, sus integrantes vieron su visita como un intento de influirlos para que regresen a la religiosidad. Un miembro del kibutz le dijo: “No vas a tener éxito en influirnos con tus ideas”. Kook le contestó: “Por el contrario, venimos a que ustedes nos influyan con las suyas”. Kook no solo trato de ser cortés, realmente creía que el camino para remediar los males de la religión, era entendiendo a aquellos que se habían revelado en su contra. Sin renunciar a sus creencias, Rav Kook resolvió la contradicción del sionismo con la ortodoxia.

Por Marcos Gojman:

Bibliografía: Artículos de Micah Goodman, Rachael Gelfman Schultz, Daniel Shoag y otras fuentes.

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170. Abraham Joshua Heschel: Las catedrales judías están en el tiempo y no en el espacio.

“Es costumbre culpar a la ciencia secular y a la filosofía antirreligiosa del eclipse de la religión en la sociedad moderna. Sería más honesto culpar a la religión de sus propias derrotas. La religión decayó no porque fue refutada, sino porque se convirtió en irrelevante, aburrida, sofocante, insípida. Cuando la fe es completamente sustituida por el credo, el culto por la disciplina, el amor por el hábito; cuando la crisis de hoy es ignorada por culpa del esplendor del pasado; cuando la fe se convierte en una reliquia en vez de un manantial vivo; cuando la religión sólo habla a nombre de la autoridad en vez de hablar con la voz de la compasión, su mensaje carece de sentido.” Así inicia Abraham Joshua Heschel su libro: “Dios en busca del hombre”.

Abraham Joshua Heschel (1907-1972) nació en Polonia en el seno de una familia jasídica. Descendía de una línea prominente de rabinos, tanto del lado de su padre como de su madre. Fue educado a la manera tradicional ortodoxa, por lo que recibió la Smijá, el título de rabino. Después se doctoró en la Universidad de Berlín y se ordenó como rabino liberal en la Hochschule für die Wissenschaft des Judentums, donde fue alumno de Chanoch AlbeckIsmar Elbogen y Leo Baeck.

En octubre de 1938 fue arrestado en Frankfurt por la Gestapo y deportado a Polonia. Seis semanas antes de la invasión alemana, Heschel logró llegar a Londres con la ayuda de Julian Morgenstern, presidente del Hebrew Union College. Desafortunadamente, toda su familia pereció en el Holocausto. Ya en Estados Unidos, en 1940 se inició como maestro en el seminario reformista en Cincinnati y en 1946 aceptó el puesto de profesor de ética judía y misticismo en el Jewish Theological Seminary del movimiento conservador, donde trabajó hasta su muerte.

Además de haber escrito una serie de obras que influyeron enormemente la teología judía, Heschel fue un activista de los grandes movimientos sociales. Marchó en Salem con Martin Luther King Jr., en favor de los derechos de la gente de color. Decía que al caminar con King “parecía que sus piernas estaban rezando”. Decía que “el racismo es la más grave amenaza del hombre hacia el hombre: el máximo odio por la mínima razón.” También se opuso activamente a la guerra de Vietnam. Representó a la comunidad judía americana en el Concilio Vaticano II, donde consiguió que se eliminaran antiguos rezos y prácticas discriminatorias de la Iglesia Católica en relación al pueblo judío. Decía que ninguna comunidad religiosa podía reclamar para sí el monopolio de la verdad religiosa. Para él, “lo opuesto a la bondad no era la maldad, sino la indiferencia”

En su libro “El Sábado”, Heschel distingue entre el “reino del espacio” y el “reino del tiempo”. Él dice que en nuestra vida diaria atendemos primero lo que los ojos perciben, lo que los dedos tocan. La realidad se traduce en objetos que ocupan espacio. En cambio, el tiempo no lo perciben los ojos ni lo pueden tocar los dedos. Muchas religiones creen que su deidad reside en el espacio, en catedrales, en ríos o en montañas. En el reino del espacio uno tiene poder sobre las cosas, pero en el reino del tiempo uno es uno mismo. La meta más alta de la vida espiritual no es acumular cosas, sino momentos sacros. Lo que primero designó Dios como sagrado no fue una cosa o un lugar sino un tiempo: el Shabat. El judaísmo, dice Heschel, nos enseña a apreciar la santidad del tiempo. Para Heschel, las catedrales judías son palacios en el tiempo y no en el espacio.

Por Marcos Gojman:

Bibliografía: Abraham Joshua Heschel: “God in Search of Man”, “The Sabbath” y otras fuentes.

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169. El judaísmo reformista: Un traje a la medida.

El judaísmo reformista se funda en Alemania a principios del siglo XIX, como resultado de la emancipación que sacó a los judíos del gueto y les dio igualdad de derechos. La primera sinagoga reformista se fundó en Seesen, Alemania en 1810 y en Estados Unidos fue en Charleston en 1836.

Desde sus inicios, el judaísmo reformista clásico eliminó la observancia obligatoria de los mandamientos. Considera al judaísmo como una revelación en constante evolución, donde sus aspectos éticos son más importantes que los aspectos rituales. Le dan más importancia a que sus miembros tengan una experiencia espiritual personal, que el cumplir con una serie de creencias y ritos establecidos. El judío reformista dialoga con la tradición, la escucha y después practica su judaísmo a su manera. Esta postura altamente individualista resultó en una falta de definición de principios claros que rigieran la conducta general de sus miembros, lo que permitió una gran diversidad de rituales en sus templos. Introdujeron el rezo al unísono en el idioma del país, el uso del órgano y de un coro, los sermones semanales, la vestimenta del rabino y del jazan que imitaba a los pastores cristianos y fomentaron el servicio de los viernes en la noche, para permitir a sus miembros seguir con sus ocupaciones el sábado. Consideran las enseñanzas de los profetas bíblicos como la parte central del judaísmo, por lo que Tikun Olam, el mejorar el mundo, es central en su actividad comunitaria. Rechazaban el concepto del judaísmo como un pueblo, se consideraban ciudadanos de religión judaica, por lo que se opusieron al movimiento sionista.

A raíz de la tragedia del Holocausto, del establecimiento del Estado de Israel, de la situación del judaísmo soviético en su tiempo y especialmente del efecto que la Guerra de los Seis Días tuvo en todo el mundo judío, el movimiento cambió. El nuevo judaísmo reformista ahora acepta que son parte de una comunidad judía global, por lo que participan y apoyan a Israel en todos los campos. También proponen un “regreso a la tradición,” reintroduciendo costumbres que tenían valor sentimental, como la ceremonia de Bar Mitzvah o usar más hebreo en el rezo, aunque sus miembros y congregaciones tienen la última palabra. Promueven una completa igualdad en cuestión de género y de preferencia sexual. Su programa Outreach busca atraer a matrimonios mixtos, con el objeto de integrar a la pareja no judía. En 1983, reconoció que el judaísmo podía transmitirse tanto a través de la madre como del padre, siempre y cuando los hijos reciban una educación de alguna forma judía. Su postura plural atrajo nuevos miembros, convirtiéndolo en el movimiento judío más grande en los Estados Unidos.

En 1999 adoptaron en Pittsburgh la “Declaración de Principios del Judaísmo Reformista” que fue aprobada después de una acalorada discusión entre los delegados. Aun así, cada comunidad y cada miembro del judaísmo reformista tiene la libertad de seguir esos principios o no. Las recomendaciones de los órganos que rigen el movimiento reformista no son obligatorias. Eugene Borowitz nos dice: “Los judíos reformistas pueden escoger para ellos mismos no solo en lo que creen sino cómo deben actuar como judíos. Esta libertad de escoger es poco usual en la religión, porque casi la mayoría de las religiones enfatizan la disciplina y la obediencia”. En el movimiento reformista cada quien puede diseñar su propio judaísmo como un traje a la medida.

Por Marcos Gojman

Bibliografía: Explainig Reform Judaism, por Eugene B. Borowitz y Naomi Patz, y otras fuentes.

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168. Midrash Agadah: Un viaje a las profundidades del judaísmo.

El gran logro de los rabinos después de la destrucción del Segundo Templo (70 EC) y la fallida rebelión de Bar Kojva (132 EC), fue haber adaptado el judaísmo para que dejara de estar ligado al Templo y ahora basara su existencia en elementos portátiles, como la Torá, el rezo y la halajá, entre otras cosas. Los rabinos buscaron que, en cualquier lugar, la gente aprendiera sobre judaísmo de una manera sencilla, para lo cual escribieron midrashim, pequeños escritos que buscaban explicar reglas religiosas (midrash halaja), o temas no normativos (midrash agadah).

La Agadah, que en hebreo significa relatar, abarca una amplia gama de temas. Van desde interpretaciones de textos bíblicos, leyendas que no aparecen en la Biblia, historias desarrolladas sobre personajes bíblicos y sus logros, sermones que se dieron en antiguas sinagogas, fragmentos del folklore popular, anécdotas sobre la vida de los sabios y de su época, y todo el pensamiento rabínico en general, como sus ideas sobre Dios, la creación, el porqué de los mandamientos, etc., además de temas populares sobre magia, ángeles, demonios, medicina popular, astrología y otros.

Los rabinos escribieron estos midrashim desde finales de la época del segundo Templo hasta después del siglo XI EC., y los podemos encontrar en una gran cantidad de textos, como el Midrash Tanhuma, escrito entre el sigo VII y X EC., y que en su sección Pekudei 3 nos cuenta:

“Antes de que un ser humano se empiece a formar en el vientre de su madre, Dios decreta que es lo que va a ser finalmente: hombre o mujer, débil o fuerte, pobre o rico, bajo o alto, desgarbado o guapo, flaco o gordo, humilde o atrevido…… Pero Dios no decide si va a ser una persona justa o malvada, asunto que Él deja en manos del hombre. Después Él le ordena al ángel encargado de las almas en el Paraíso, que le traiga un alma en particular y a la cual le pide entrar en la gota de semen que tiene el ángel en su mano. El alma se resiste diciendo… ¿Por qué deseas que yo, que soy pura y sagrada, entre en esa gota fétida? Dios le contesta: El mundo al que voy a hacerte entrar va a ser más bello que aquel en el cual has vivido. El alma entra en la gota y el ángel la introduce al vientre materno. Ya dentro, el ángel le enciende una lámpara para que el nuevo ser pueda ver el mundo de un extremo al otro. En seguida el ángel la conduce al Jardín del Edén, donde le muestra a los justos sentados en la gloria con coronas en su cabeza. ¿Sabes quiénes son, le pregunta el ángel? No, mi señor. En un principio, todos estos que ves fueron formados como tú en el vientre materno. Luego salieron al mundo y cumplieron con los preceptos de la Torá, por lo que por eso se ganaron el mérito de estar aquí. Que sepas, dijo el ángel, al final tú también dejarás este mundo”.

Sólo en esta pequeña parte (el midrash es mucho más extenso) encontramos una gran cantidad de conceptos y valores a los cuales, como decía Maimónides, hay que acercarse de forma metafórica y no literal. Esta narración no se encuentra en la Biblia. Proviene de la creatividad de uno de nuestros sabios. Ellos estaban interesados en entender todas las facetas del mundo y de explicar, en el caso de este midrash, lo que se necesita para ser un hombre justo. Estudiar midrashim es emprender un viaje extraordinario que nos lleva a los valores profundos del judaísmo.

Por Marcos Gojman

Bibliografía: Sefer Ha Aggadah, de Jaim Najman Bialik y Yehoshua Hana Ravnitzky y otras fuentes.

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167. El judaísmo reconstruccionista: El pasado tiene voto, pero no veto.

El judaísmo reconstruccionista es un movimiento religioso moderno basado en las ideas desarrolladas por Mordejai Kaplan (1881-1983). Sus inicios se ubican en el año 1922, cuando Kaplan funda la Sociedad para el Avance del Judaísmo, una sinagoga en la ciudad de Nueva York donde reunió a un grupo de judíos insatisfechos con otras congregaciones y quienes se comprometieron a “reconstruir” el judaísmo.

Kaplan rechazaba la creencia de que la Torá y el Talmud habían sido revelados por Dios en el monte Sinai, por lo que no era obligatorio el cumplir los mandamientos de la halaja. El reconstruccionismo entiende el judaísmo como una civilización religiosa que ha evolucionado progresivamente y que ha cambiado a lo largo de su existencia. La fe que tenían los antiguos israelitas en la época del Templo de Salomón no es la misma que la que tenían los primeros rabinos de la época de la Mishnah y ambas son diferentes a la fe del judío occidental actual.

Esa civilización es algo más que una simple religión. Para ellos, el pueblo judío comparte una memoria y un destino histórico, una patria, un lenguaje, una cultura, una ética, una filosofía, costumbres, literatura y arte, además de una religión. Consideran que el pueblo judío debe participar activamente en este continuo movimiento evolutivo del judaísmo. Rechazan el concepto clásico de Dios y lo redefine como la suma de todas las fuerzas y procesos naturales que le permiten a la humanidad auto realizarse y mejorar moralmente. Tampoco aceptan la idea del pueblo elegido y lo consideran un concepto moralmente insostenible. Afirman que efectivamente el judaísmo es algo único, pero eso no implica superioridad sobre otros pueblos.

Consideran la halaja como una herencia cultural valiosa que debe ser conservada, al menos que haya una razón muy poderosa para cambiarla. El reconstruccionismo promueve muchas de las prácticas tradicionales judías, como por ejemplo el usar el hebreo en el rezo, el usar la kipah, el talit y los tefilin, observar las fiestas y estudiar la Tora, aunque a todas ellas no las considera mandamientos sino más bien costumbres con valor histórico. Es un movimiento completamente igualitario en cuestión de género y reconocen a una persona como judía tanto si desciende de una madre como de un padre judío, además de los que se han convertido por decisión propia. No aceptan el concepto tradicional del Mesías ni la resurrección de los muertos al final de los tiempos.

Kaplan no veía la necesidad de crear otro movimiento dentro del judaísmo, pero sus seguidores se dieron cuenta que ese era el único camino para concretar su visión. En 1940 establecieron la Fundación Reconstruccionista, en 1954 la Federación de Congregaciones Reconstruccionistas y en 1968 el Colegio Rabínico Reconstruccionista, en Wyncote, Pennsylvania.

El reconstruccionismo utiliza los cimientos y los ladrillos que ha heredado del pasado, los reordena y les añade nuevos elementos, con el fin de ajustarlo a las necesidades, los valores y los gustos de las generaciones actuales, pero sin minar su riqueza y sin alterarlos de manera que queden irreconocibles. Los reconstruccionistas, al pasado le dan un voto, pero no un veto.

Por Marcos Gojman

Bibliografía: Material de la Federación de Congregaciones Reconstruccionistas y otras fuentes.

 

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166. La Hagadah de Pesaj: algo más que sólo un cuento.

Nadie cuestiona que el Seder es el ritual central de la fiesta de Pesaj, la Pascua judía. Está escrito en Éxodo 13:8: “Así narrarás a tu hijo en ese día, a causa de lo que el Señor hizo por mí cuando salí de Egipto.» De este versículo se desprende el mandamiento de contar la historia del Éxodo de Egipto la noche anterior al 15 de Nissan.

Inicialmente la Torá indicaba claramente que Pesaj se debía celebrar comiendo un cordero asado, matzá y yerbas amargas. La gente llegaba a Jerusalem y el Templo era el único lugar donde se sacrificaban y asaban los corderos. Pero esto cambió cuando los romanos destruyeron el Segundo Templo y los sacrificios quedaron cancelados.

La primera mención de un servicio de Seder para la noche de Pesaj está en el tratado Pesajim de la Mishnah en su capítulo 10. En él, los sabios especifican varios mandamientos: se debe esperar hasta la noche para comer el cordero asado, se deben de tomar cuatro copas de vino, se debe comer una verdura remojada en agua antes de comer la matza y después se debe comer una mezcla de manzanas con nuez y vino. Al servir la segunda copa, el hijo debe preguntarle al padre por qué esta noche es diferente de las otras, por qué se come sólo pan no laudado (matza), por qué se comen yerbas amargas, por qué se come sólo carne que fue asada y por qué se remojan dos veces los vegetales. Luego la Mishnah menciona que Rabban Gamliel, cabeza del Sanhedrín en el año 90 EC dijo: “Aquel que no ha mencionado estas tres palabras: Pesaj, Matza y Maror, no ha cumplido con su deber”. Finalmente se deben tomar las dos últimas copas con la comida.

Un cambio importante a lo especificado por el tratado Pesajim, fue la prohibición de comer el cordero asado, pues esto no se podía realizar por no tener el Templo para sacrificar al animal. Por la misma razón, se cambió la tercera pregunta y ahora se cuestiona por qué comemos reclinados.

Pero ¿de dónde vienen todos los elaborados rituales que hoy practicamos en el Seder? Algunos académicos sostienen que los rituales del Seder están basados en costumbres greco romanas. Especialmente Siegfried Stein sostiene que los rituales fueron tomados del banquete o symposium helénico, aunque cambiando su contenido. Mientras los griegos y romanos discutían sobre la belleza y el amor mientras comían, los sabios hablaban del Éxodo de Egipto y la redención Divina.

La Hagadah de Pesaj no es un libro en el sentido clásico del término. Es una colección de obras literarias de diferentes períodos. Contiene pasajes bíblicos, salmos, himnos, bendiciones, rituales, rezos, explicaciones de los rituales, historias, diálogos y literatura rabínica.

Algunos explican que celebrar el Seder es la verdadera razón de porqué Dios saco a los israelitas de Egipto: para que cada año se contara la historia. David Hartman dice que la Hagadá convierte a los padres en relatores de cuentos. Son los padres quienes ponen en contacto con sus raíces históricas a los hijos. Al volver a contar el Éxodo, aprendemos a conmemorar los momentos familiares y de crisis nacional y a celebrar con gratitud nuestra transición hacia una vida mejor. La Hagadah es sin duda mucho más que sólo contar un cuento.

Por Marcos Gojman.

Bibliografía: Artículos de David Golinkin, Siegfried Stein, David Hartman y otros.

 

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165. El canto coral en la sinagoga. Una propuesta del rey David.

El Rey David tiene el crédito de haber establecido la primera orquesta y el primer coro hebreo. La mayoría de los músicos y los cantantes eran de la tribu de Levi. Está escrito en Crónicas I:15, que David les pidió a los levitas que designen entre ellos a cantantes para que canten canciones alegres acompañados por instrumentos musicales como la lira, el harpa y los platillos. La Mishná (Ar. 2: 6) establece que, en el segundo Templo de Jerusalén, «nunca había menos de doce levitas en la plataforma [como coro] pero no había ningún límite en el número máximo de cantantes”. Después de la destrucción del Segundo Templo en el año 70 EC, el rito del sacrificio quedó cancelado y con ello la música que lo acompañaba. Aun cuando los elementos centrales de la tradición judía sobrevivieron a la destrucción, la cultura musical de los levitas se perdió.

Con todo, los judíos siempre anhelaron los sonidos del coro en los servicios religiosos. Incluso Maimónides, el gran filósofo judío del siglo XII, permitió que un coro cantara la alabanza de Dios en la sinagoga y en las fiestas religiosas. En la Edad Media, algunos servicios ashkenazim incluían dos cantantes junto al cantor, proporcionando apoyo musical con acordes, ritmo y armonía. Los primeros coros en una sinagoga se establecieron en el siglo XVI. Coros de seis a ocho miembros cantaban oraciones como «Aleinu», «Ein Keloheinu,» y «Adon Olam». Algunos se opusieron a esta práctica, pero Salomón Hazzan de Metz, en su manual para cantores, decía que, «al igual que es imposible que la tierra exista sin viento, un jazan no puede existir sin coristas”.

El más célebre compositor para coros de sinagoga de este período fue Salamone Rossi (1570-1630), músico de la corte de los duques de Mantua. Rossi publicó una colección de treinta y tres motetes judíos, al estilo de la música de finales del Renacimiento italiano. Sin embargo, no fue hasta el siglo XIX, con la emancipación y la iluminación de los judíos europeos, que el canto coral se convirtió en una característica regular de la sinagoga. En poco tiempo, surgieron compositores de música religiosa, como Salomón Sulzer (1804-1890) y Louis Lewandowski (1823-1894). También se formaron coros a capella masculinos en sinagogas ortodoxas, como la del rabino Samson Raphael Hirsch (1808-1888) en Frankfurt. El primer coro en los Estados Unidos se organizó en 1818, en Nueva York, en la Congregación Shearith Israel. En 1897, el movimiento reformista publicó su primera colección de música, que comprende 129 himnos para coro de cuatro voces. A finales del siglo XIX surgieron coros judíos seculares que no estaban afiliados a una sinagoga. Buscaban expresar la identidad cultural judía. El primero fue el Hazomir, fundado en 1899 en Lodz.

Desde su inicio el movimiento judío reformista impulsó los coros de hombres y mujeres. En cambio, el movimiento ortodoxo no permite coros mixtos, basado en una interpretación del sabio Shmuel en Berajot 24ª, que considera la voz de la mujer como “desnudez”, quien se apoya en el Cantar de los Cantares 2:14 que dice: “déjame oír tu voz, pues tu voz es dulce”. Esta postura es cuestionada por muchos estudiosos. Salomon Sulzer decía que el servicio en la sinagoga necesitaba restaurarse sin perder sus bases históricas. Había que descubrir las formas originales de la liturgia y satisfacer la demanda de música en el rezo sin perder el carácter judío. La música siempre formó parte del servicio religioso. Si no, pregúntenle al Rey David.

Por Marcos Gojman

Bibliografía: Artículos de Jonathan L. Friedmann, Rabi Raymond Apple y otras fuentes.

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164. El Escudo de David: ¿Qué tan antiguo es?

El Escudo de David, en hebreo Maguen David, es una estrella con seis puntas formada por dos triángulos equiláteros que tienen el mismo centro y que están colocados en dirección opuesta, formando en su interior un hexágono. Esta figura se ha usado como ornamento y también como amuleto desde la Edad de Bronce, en lugares tan lejanos como Mesopotamia, Gran Bretaña y la India. Su uso fue muy común en el Medio Oriente y en el norte de Africa. Aparece ocasionalmente en diseños judíos, como en un relieve en piedra en la sinagoga de Capernaum, que data del siglo IV EC, pero que era sólo un elemento ornamental. En esa época, lo más cercano a un símbolo que representara al judaísmo era la Menorah, el candelabro de siete brazos.

Entre los talismanes más frecuentes que la gente usaba se encontraban la estrella de 5 puntas y la de 6 puntas. Durante mucho tiempo se las conoció a ambas con un solo nombre: «Sello de Salomón» (Jotam Shlomó). Pero en el siglo XIII se puso en boga una leyenda según la cual el Rey David habría manejado un escudo que llevaba grabado el «Gran Nombre» (una combinación de nombres sacros que lo protegía de sus enemigos). El Gran Nombre del Escudo de David fue sustituyendo al Sello de Salomón, pero de modo tal que las líneas de su texto, estilizadas, seguían el diseño de la estrella de 6 puntas. La estrella de 5 puntas siguió llamándose «Sello de Salomón» y la de 6 puntas «Maguén David», el Escudo de David.

En 1354, la comunidad judía de Praga, con permiso del emperador Carlos IV, fue la primera en incluir el Maguen David en su bandera oficial. Esa bandera ondea hasta el día de hoy en el Altneuschul, la sinagoga más antigua de Praga. Durante los siglos XVII y XVIII, en Bohemia, Moravia, Austria y en Alemania del Sur, las comunidades judías utilizaron la Estrella de David como su sello. El símbolo aparece en lápidas y sinagogas, en el mismo sentido de uso que la Iglesia le daba a la cruz. A comienzos del siglo XIX, su uso se extendió de Europa Central a Polonia y a Rusia.

En la Edad Media los judíos tenían que usar una insignia que los identificara, pero lo más cercano a la estrella de seis puntas fue una insignia en forma de asterisco. En el siglo XIX, la Estrella de David fue adoptada como su símbolo por el movimiento sionista en su congreso de 1897, lo que le dio una presencia en todo el mundo judío. En el siglo XX, desafortunadamente, la Estrella de David se afianzó aun más como símbolo del judaísmo, cuando los alemanes la usaron como insignia para identificar a los judíos, al obligarlos a usar la estrella amarilla en sus ropas. Después del Holocausto, el Escudo de David formó parte de la bandera del naciente Estado de Israel.

El Maguen David es el simbolo que más se asocia hoy en dia con el judaísmo, aunque como su símbolo, es algo relativamente nuevo. Supuestamente representa la forma del escudo de David, pero no hay ninguna evidencia que lo demuestre. Es más, el Maguen David no se menciona para nada en la Biblia ni en el Talmud. Es muy raro encontrarlo en un libro ilustrado de la antigüedad. Los estudiosos han tratado de encontrarle algún significado religioso, pero en realidad no lo tiene.

La estrella de David como diseño es muy antigua, pero como el símbolo por excelencia del judasimo, es relativamente reciente.

Por Marcos Gojman

Bibliografía: Encyclopaedia Judaica y otras fuentes.

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