188. Los cohanim: ¿una reliquia de nuestra tradición?

Está escrito en la Torá que Aarón, de la tribu de Levi, recibió de Dios el monopolio del sacerdocio. La familia de Aarón tenía la exclusividad y la responsabilidad de hacer las ofrendas en el altar de Dios, primero en el Tabernáculo y después en el Templo de Jerusalem. Tenían también la obligación de bendecir al pueblo, redimir al primogénito y enseñar la Torá (Levítico 10:10-11). También estaban obligados a mantenerse puros, por lo que no podían estar cerca de un cadáver ni casarse con mujeres divorciadas, convertidas al judaísmo o promiscuas. Estas obligaciones y prerrogativas se pasarían de padres a hijos. De ahí se deriva la división en tres grupos del pueblo de Israel: Los sacerdotes o cohanim, que son los descendientes de Aarón, los demás levitas que no son descendientes de Aarón y el resto del pueblo de Israel.

Con la destrucción del Templo, los cohanim perdieron la función de hacer los sacrificios y se quedaron exclusivamente con la de bendecir al pueblo y redimir al primogénito. La enseñanza de la Torá pasó a manos de los rabinos. Con el tiempo se estableció la costumbre, pues no está escrito en ninguna parte, de que los cohanim sean los primeros en bendecir la lectura de la Torá.

Los judíos ortodoxos conservaron las funciones y las restricciones que tenían los cohanim. Según la comunidad ortodoxa de que se trate, los cohanim bendicen al pueblo en diferentes ocasiones religiosas y no pueden casarse libremente ni acercarse a un muerto. Algunas comunidades conservadoras siguen las mismas reglas, pero en la mayoría de los movimientos liberales, el papel del cohen prácticamente quedó eliminado. Argumentan que al no existir el Templo, no se justifica el tener sacerdotes y es muy difícil probar fehacientemente la descendencia de Aarón.

En general, la ceremonia de bendición requiere que los cohanim pasen al frente, se cubran con el talit, tanto la cabeza como los brazos extendidos en alto y coloquen los dedos de las manos en una forma determinada, al tiempo que repiten las tres bendiciones que están estipuladas en la Torá. Por su parte, en el movimiento reconstruccionista se acostumbra que toda la familia se cubra con el talit del padre y se digan las mismas bendiciones. Los reformistas prácticamente eliminaron todo lo relacionado con los cohanim. En el movimiento conservador se ha discutido ampliamente si las mujeres descendientes de un cohen tienen los mismos derechos que los hombres y las opiniones están divididas, pero sí eliminaron todas las prohibiciones en cuanto al matrimonio.

El rabino Bradley Shavit Artson, rector de la Escuela Ziegler para Estudios Rabínicos del movimiento conservador, hace algún tiempo reintrodujo en las fiestas mayores, en su congregación, la bendición de los cohanim. Argumenta que toda sociedad desarrolla una red de historias, prohibiciones, festividades, ceremonias e instituciones que deben conservarse, mientras no contradigan las convicciones morales del grupo, no se conviertan en una pesada carga para sus miembros, violen los valores del mundo que nos rodea y no alejen al judío de su herencia. La diferencia de su ceremonia de “dijenen”, bendecir, está en que prepara durante un año al grupo de cohanim que van a participar e incluye a mujeres hijas de cohanim.

El Señor dijo a Moisés (Bamidbar 6:24–26): «Di a Aarón y a sus hijos, ‘Esta es la forma en que bendecirás a los hijos de Israel. Diles: Dios te bendiga y te guarde; Dios haga resplandecer su rostro sobre ti y te conceda su favor; Dios alce sobre ti su rostro y te conceda la paz“. La bendición de los cohanim, no sólo no es una reliquia, es una herencia que trasciende el tiempo.

Por Marcos Gojman

Bibliografía: Articulo de Bradley Shavit Artson y otras fuentes.

Publicado en Al reguel ajat | Deja un comentario

187. Paradigma es el mapa que llevas en la mente: ¿Cuál es tu paradigma como judío?

Para la gente en la Edad Media, la Tierra era el centro del universo, la religión ocupaba el lugar central y la sociedad estaba organizada en monarquías feudales. Pero cuando los viajes de Colón demuestran que la Tierra y los planetas eran los que giraban alrededor del Sol, cuando la razón sustituye a la fe en lo religioso y cuando las monarquías feudales son sustituidas por los estados nacionales, el paradigma de la Edad Media termina y surge el de la Modernidad.

Thomas S. Kuhn (1922-1996), un renombrado filósofo de la ciencia, define “paradigma” como el conjunto de convicciones, valores, experiencias, creencias, formas de pensar y costumbres, que comparten los miembros de una determinada sociedad y que explican su conducta y su forma de entender la vida y el mundo. Él dice que el cambio de un paradigma por otro, sucede por algún evento “revolucionario”, mismo que puede ser un suceso, una nueva idea o ambos.

Hans Kung, en su libro “El judaísmo, pasado, presente, futuro”, utiliza el modelo de Kuhn y divide la historia y el desarrollo del judaísmo en seis paradigmas. Él nos explica que el cambio de un paradigma al siguiente, se dio por un evento histórico importante y por un cambio en la manera de entender y practicar el judaísmo como forma de vida.

El primero es el paradigma de las “tribus”. Inicia con los patriarcas y las doce tribus y se consolida con Moisés, con la Torá recibida en Sinai y la conquista de la Tierra de Israel. En este período surgen liderazgos como el de Sansón. El paradigma cambia cuando la amenaza de los filisteos obliga al pueblo hebreo a dejar de ser tribus autónomas y organizarse de forma monárquica.

El segundo es el de la monarquía, cuando los hebreos se unifican y aceptan el liderazgo de un rey (Saúl, David y Salomón). El paradigma termina cuando, al separarse en los reinos de Israel y de Judá, Asiria desaparece al Reino de Israel y el Reino de Judá es exiliado a Babilonia.

El tercer paradigma, el de la teocracia, se da con el regreso de los exiliados de Judá a la Tierra de Israel, liderados por Ezra y Nehemia. Es cuando los sacerdotes, los descendientes de Aarón, le dan al Tanaj, la Biblia, el papel central en la identidad del pueblo judío. Termina cuando los romanos destruyen Jerusalem y el Templo.

El cuarto paradigma es el del judaísmo rabínico, cuando los rabinos ocupan el liderazgo del pueblo judío en el exilio, el gueto medieval con la sinagoga se vuelven el centro de la vida judía y el Talmud su código de conducta. El paradigma termina cuando el judío sale del gueto medieval, gracias a las ideas de la Ilustración y la Emancipación que son llevadas por el ejército de Napoleón.

El quinto paradigma es el de la asimilación a la modernidad. Se da en Europa con pensadores como Moises Mendelssohn y Herzl. Termina en el Holocausto y la creación del Estado de Israel.

El sexto es el de la postmodernidad y hoy ha tomado tres caminos diferentes: el del judío religioso, el judío secular sionista y el judío cultural tradicional, que reflejan los tres ejes que siempre han regido al judaísmo: Dios, la tierra de Israel y el pueblo judío. ¿Cuál es tu paradigma?

Por Marcos Gojman.

Bibliografía: Hans Kung “El Judaísmo, pasado, presente, futuro.

Publicado en Al reguel ajat | Deja un comentario

186. La evolución de los rabinos.

A principios del siglo pasado, la smija, el título de rabino, era un papel donde estaba escrito, con el tipo de letra como el de la Torá, la certificación que le daba un rabino a un candidato, a quien conocía personalmente, de que, a su juicio, esa persona tenía los conocimientos necesarios para ejercer como tal. Al final estaba la firma del rabino, el nombre de la ciudad donde ejercía y la fecha, expresada con la parashá (el capítulo de la Torá) que le correspondía a ese día de la semana y el año judío en curso. La “smija” estaba escrita a mano, no mencionaba el nombre ni tenía el sello de ninguna institución académica y el que lo firmaba no tenía ningún título o puesto oficial.

Desde entonces, el llegar a obtener el grado de rabino ha evolucionado muchísimo. El mismo título ahora es un bello diploma, impreso en papel pergamino, con el nombre de una institución académica, la constancia de que ha cumplido con los requisitos para recibir el título y los nombres y firmas de las autoridades correspondientes. Pero no sólo el diploma ha cambiado, también la forma de prepararse y el papel que un rabino desempeña ahora en su comunidad.

Milton Steinberg dice: “los rabinos, primero que nada, son maestros de la tradición”. Aunque hoy en día desempeñan otras funciones, ante todo, son maestros. En ningún sentido son sacerdotes, pues cualquier adulto judío, con ciertos conocimientos mínimos y la actitud espiritual correcta, puede llevar a cabo los servicios religiosos que marca la tradición judía. Pero ahora los rabinos, además de ser maestros, también son pastores, predicadores, administradores y líderes comunitarios. Louis Jacobs dice que hasta el siglo XIV, los rabinos no vivían de su profesión. Eran eruditos en el estudio de la ley judía y su papel era interpretarla a solicitud de miembros de la comunidad, sin recibir salario alguno. Por sus servicios, sólo estaban exentos de aportar económicamente a la comunidad. Inclusive, en la Edad Media, los rabinos ejercían otras profesiones para obtener su sustento, como la medicina o el comercio. Ya para el siglo XVI, la posición de rabino del lugar se había convertido en un puesto pagado por la comunidad.

Hoy en día, los estudios requeridos para ser rabino varían dependiendo de la denominación de que se trate. Los judíos ultra ortodoxos requieren básicamente del estudio y conocimiento de la ley judía, especialmente el Talmud y los códigos como el Shuljan Aruj. Los ortodoxos modernos, además de lo anterior, estudian teología y filosofía moderna. Los rabinos conservadores, además de estudiar lo que sus colegas ortodoxos, también estudian Biblia, Midrash, Kabalá, desarrollo histórico del judaísmo, ética judía, responsas del judaísmo conservador, obras clásicas y modernas de teología y filosofía judía, y todo lo relacionado con dirigir una comunidad. El estudio es a nivel posgrado, por lo que se requiere haber cursado una licenciatura previamente. Por su parte, el judaísmo reformista se enfoca más al aspecto pastoral y estudian principalmente el desarrollo histórico del judaísmo, la crítica bíblica y textos tradicionales rabínicos. Para graduarse practican como pasante de rabino en alguna congregación, a lo largo de sus años de estudio. Antes, sólo los hombres podían ser rabinos. Ahora, excepto los ultra ortodoxos, en todas las demás denominaciones, también las mujeres pueden llegar a serlo. Históricamente, no sólo el judaísmo ha evolucionado. También el camino para llegar a ser rabino ha evolucionado.

Por Marcos Gojman

Bibliografía: Milton Steinbreg “Basic Judaism” y otras fuentes.

Publicado en Al reguel ajat | Deja un comentario

185. La electricidad y el Shabat: Dejar de trabajar o aprender a descansar.

Thomas Edison, el gran inventor norteamericano, desarrolló en 1879 el foco incandescente. En 1882 echó a andar la primera planta generadora de electricidad en la parte baja de Manhattan, para darle servicio a 85 clientes que en total tenían 400 focos en sus casas. De entonces a la fecha, Edison nunca hubiera imaginado la cantidad de funciones que la electricidad llenaría en nuestros hogares. La usamos para una infinidad de actividades en nuestra vida diaria. Cuando se nos “va la luz”, nuestras vidas se trastornan enormemente. Ya no entendemos cómo se vivía sin electricidad.

Nuestros sabios empezaron a cuestionar como afectaba este nuevo paradigma a la vida judía. Especialmente en vista de que la electricidad nos daba luz y facilitaba mucho el desempeño de muchas de las labores domésticas habituales, como cocinar o lavar, por lo que se preguntaban cómo su uso afectaría el respetar el Shabat: ¿el usar un dispositivo eléctrico pudiera considerarse un “trabajo” (melajá) o afectar nuestra capacidad de descansar (shvut) en Shabat?

Hay 39 trabajos, melajot, que nuestros sabios definieron como prohibidos en Shabat y que la electricidad puede afectarlos. Por ejemplo, algunos consideran que subir o bajar el interruptor de una lámpara viola la prohibición de encender (37) o apagar (36) un fuego, pues consideran la incandescencia del foco equivalente al fuego. Otros opinan lo contrario. No consideran a la luz eléctrica como un fuego, pues no hay combustión, no hay una flama y no se genera carbón.

Hay otras melajot que se han usado para argumentar en favor o en contra del uso de aparatos eléctricos en Shabat. El uso de la computadora o el celular, se enfrenta con la prohibición de escribir (33). Usar parrillas eléctricas, con la prohibición de cocinar (11). Para algunos, encender la luz de un cuarto, equivale a terminar de construirlo (34) o a completar una tarea (38).

Podría definirse como el común denominador de lo que está prohibido hacer en Shabat, como todo aquello que resulta en cambios permanentes o durables en nuestro entorno. El propósito de cocinar es transformar algo crudo en cocido. El propósito de escribir es guardar información para recuperarla después. Pero usar una parrilla eléctrica para calentar comida ya cocida, podría estar permitido. Usar una tarjeta con banda magnética para abrir el cuarto de un hotel sería el mismo caso. En general se puede decir que un trabajo manual que está prohibido en Shabat, también está prohibido si se hace usando algo eléctrico. Rabi Joel Roth, citando escritos tan diversos como los de Samson Raphael Hirsch, Mordejai Kaplan y Abraham Joshua Heschel, nos explica que todos ellos coinciden en definir “melaja”, los trabajos prohibidos en Shabat, como todo aquello que les permite a las personas “dominar o cambiar” su entorno.

Muchos rabinos han tratado el tema del uso de la electricidad en Shabat y hay una diversidad de posturas, desde las más restrictivas hasta las más permisivas. Además, surgen nuevos dispositivos, como los focos a base de diodos (LED) que obligan a repensar viejas reglas. En el fondo, el asunto está más en el aspecto de “shvut”, descanso, que de “melajá”, trabajo. No es tanto qué trabajos no se deben hacer, sino qué debo hacer para descansar verdaderamente en Shabat.

Por Marcos Gojman.

Bibliografía: Daniel Nevins: “Electricity and Shabbat” y otras fuentes.

Publicado en Al reguel ajat | Deja un comentario

184. Kol Nidrei, la fuerza de una melodía.

“Todos los votos, y todas las prohibiciones, y todos los juramentos, y todas las consagraciones…, que hayamos prometido, o jurado, o consagrado, o prohibido a nosotros mismos, desde este Yom Kipur hasta el próximo Yom Kipur (versión ashkenazi) desde el pasado Yom Kipur hasta el presente Yom Kipur (versión sefaradí), que vengan para nuestro beneficio. En cuanto a todos ellos, los repudiamos. Todos ellos quedan deshechos, abandonados, cancelados, nulos y sin efecto, no están en vigor, ni en efecto. Nuestros votos ya no son votos, y nuestras prohibiciones ya no son prohibiciones, y nuestros juramentos ya no son juramentos.”

Este es el texto del rezo de Kol Nidrei, con lo que se inicia Yom Kipur, el Día del Perdón y sin duda uno de los rituales más conocidos dentro del judaísmo. La melodía que lo acompaña, especialmente la versión ashkenazi, es, inclusive, más conocida que el significado de la propia letra. Muchos judíos de los que normalmente no asisten a una sinagoga, hacen la excepción la noche de Yom Kipur para escuchar el rezo de Kol Nidrei. Con todo, Kol Nidrei no es una plegaria, es una fórmula legal para cancelar promesas, no menciona a Dios y está escrito en arameo con un poco de hebreo. Tampoco habla de arrepentimiento, el tema principal de la fiesta.

La Torá menciona en varios pasajes el tema de las promesas o los votos. En Deuteronomio 23: 22-23 está escrito: “Si le haces una promesa al Señor tu Dios, no tardes en cumplirla, porque ten por seguro que el Señor tu Dios te pedirá cuentas de ella y si no la cumples cargarás con un pecado. 23 No pecas, sin embargo, si te abstienes de hacer promesas.”  Eventualmente, los rabinos definieron el como anular las promesas, en los tratados Nedarim y Shevuot del Talmud. Por eso se acostumbra decir “bli neder”, “sin que esto sea una promesa”, cuando una persona promete algo.

No se sabe cuándo y dónde se escribió el Kol Nidrei. Ya se tiene evidencia de él desde el siglo IX EC. Se sabe que a los grandes rabinos no les gustaba. Rav Amram Gaon, en su “Seder” dice que es una costumbre tonta y que está prohibido practicarla. Pero para el año 1000 el rezo de Kol Nidrei ya había logrado ser aceptado en Babilonia. En el siglo XI, Rabenu Tam cambió la frase de “desde el pasado Yom Kipur hasta el presente Yom Kipur” por la de “desde este Yom Kipur hasta el próximo Yom Kipur” lo que fue aceptado por la comunidad ashkenazi, pero no por los sefaradim. Académicos como Joseph S. Bloch buscaron el origen del ritual en las conversiones forzadas al cristianismo de judíos en la época de los visigodos en España en el siglo VII, en el imperio Bizantino (700-850) y en la España de la Inquisición, cuando los conversos lo rezaban a escondidas.

Entonar Kol Nidrei en la noche de Yom Kipur, con todos los hombres cubiertos con su talit y todas las Torot rodeando la Bimah vestidas de blanco, simulando ser testigos de un canto y una letra que recuerda a aquellos que fueron obligados a abandonar su judaísmo, es más que pedir la simple anulación de una promesa, es proclamar nuestra pertenencia a través de la fuerza de una melodía.

Por Marcos Gojman.

Bibliografía: Artículos de Louis Kaplan, Herman Kieval y otras fuentes.

Publicado en Al reguel ajat | Deja un comentario

183. De un judaísmo hecho en casa a un judaísmo copiado de un texto impreso.

Rab Haym Soloveitchik nació en Boston en 1937. Es hijo de Rab Joseph Ber Soloveitchik (1903-1993), el “Rob”, quien fuera director del seminario rabínico de Yeshivah University por más de 50 años, tiempo en el que ordenó a más de 2,000 rabinos ortodoxos modernos. Haym es en la actualidad profesor investigador en esa universidad, con especialidad en historia y literatura judía.

En su ensayo: “Ruptura y reconstrucción, la transformación de la ortodoxia contemporánea”, Haym Soloveichik distingue entre la práctica tradicional del judaísmo aprendido por imitación y la práctica textual aprendida en los libros. El sostiene que, en Europa, hasta antes del Holocausto, el judaísmo se aprendía en la casa, de la misma manera que se aprendía el lenguaje materno: observando e imitando lo que hacían los mayores, especialmente los padres y abuelos. Los padres celebraban Pesaj de la misma manera como vieron que lo celebraban sus abuelos. La “receta” de cómo hacer un seder la aprendieron de ver como los mayores lo hacían y entendían que no era ciencia exacta, que se adaptaba a cada situación en particular. Por supuesto que había un “libro de recetas” que se leía y se estudiaba, pero la forma de rezar, de comer, de beber, de vestir, de tener relaciones sexuales, de trabajar y hasta de descansar, en general la forma de vivir, no se aprendía estudiando un manual, sino se absorbía en la casa, en la calle, en la sinagoga y en la escuela.

Pero ahora la manera de hacer un seder de Pesaj se aprende de un manual que cada vez está más detallado.  El “lenguaje materno” se aprende ahora estudiando libros de gramática y no escuchando hablar a nuestra mamá. Y esto fue un cambio total. Inclusive, ahora resulta que nuestra mamá, ya no habla tan correctamente su propio lenguaje, comparado con la forma que marca el manual de gramática. Los manuales dictan ahora como hacerlo todo, inclusive el vivir. El texto religioso se impuso sobre la práctica tradicional del judaísmo. La tragedia del Holocausto, al perderse la continuidad de la vida judía, fue el punto de quiebre en ese proceso que impuso la práctica de un judaísmo textual sobre la práctica de un judaísmo tradicional. El cambio lo provocaron obras como la Mishnah Brurah del Jofetz Jaim, misma que su autor escribió basado en una enorme cantidad de literatura rabínica, más no en referencias a la práctica diaria.

Los más afectados con esta ruptura fueron los mismos haredim, los judíos ultra ortodoxos. Especialmente los que se acaban de volver observantes, cuando antes no lo eran, los “jozer vetshuvah”, pues practican un judaísmo que no vivieron en su casa y que lo tuvieron que aprender de un manual. Por ejemplo, Haym Soloveitchik nos lo explica así: “la cocina kosher de hoy, con su rígida separación entre leche y carne, con sus dos juegos de platos, con sus dos lavaderos, dos escurridores, dos repisas, dos juegos de trapos de cocina y de manteles, hasta dos alacenas, no tiene ningún fundamento en la Halajá y menos en la forma como lo hacían nuestros padres. El simple hecho es que la cocina judía tradicional, transmitida de madre a hija por generaciones, está ahora irreconocible y ha sido inmensamente amplificada por encima de los requisitos halájicos.”  Pasamos de un judaísmo hecho en casa a uno basado solamente en un texto impreso.

Por: Marcos Gojman.

Bibliografía: Haym Soloveichik: “Rupture and reconstruction: the transformation of contemporary orthodoxy”

Publicado en Al reguel ajat | Deja un comentario

182. Menajem Mendel Schneerson, el último Rebe.

Menajem Mendel Schneerson (1902-1994) nació en el puerto de Nokolaev, en el imperio ruso. Era hijo de Rabí Levi Yitzhak Schneerson y de Jana Yanovski. Descendía directamente del tercer Rebe Luvabitch, Tzemaj Tzedek Schneerson. Desde niño se distinguió por su extraordinaria inteligencia y empatía. A los once años, su tutor privado, Zalman Vilenkin, le anunció a su padre que ya no tenía nada más que enseñarle. Fue entonces que el padre tomó en sus manos su educación. Le enseñó literatura rabínica, Kabalah y Talmud, el cual a los 17 años ya dominaba completamente.

En 1923 visitó por primera vez a quien era el sexto Lubavitcher Rebe, Rabi Yosef Yitzjok Schneerson y conoció a su hija Jaya Mushka. Se casaron en Varsovia en 1928 y se mudaron a Berlín, donde ingresó a la Universidad de esa ciudad para estudiar matemáticas, física y filosofía. Su suegro estaba muy orgulloso de sus logros académicos y le pagó su educación universitaria.

En 1933, con la llegada del nazismo, se mudaron a Paris, donde continuó con su actividad religiosa y comunitaria, por encargo de su suegro, al mismo tiempo que estudiaba mecánica y obtenía en 1937 el título en ingeniería eléctrica.Ingresó en la Sorbona para estudiar matemáticas,lo que dejó inconcluso, pues en 1940 tuvo que huir a Vichy, después a Niza, para finalmente dejar Europa y llegar a Nueva York en 1941. Unos meses antes, su suegro, el “Rebe”, había logrado escapar de Polonia y llegar también a esa ciudad, para establecerse en el barrio de Crown Heights en Brooklyn, donde hasta la fecha está la sede del movimiento Jabad Lubavitch.

Durante la guerra obtuvo la ciudadanía norteamericana e ingresó como voluntario a la marina, donde colaboró en el diseño de circuitos eléctricos para el acorazado USS Missouri, entre otros trabajos. Para entonces, el “Rebe”, ya lo había nombrado director de las tres organizaciones principales de Jabad, dedicadas a la educación, al servicio social y a las publicaciones. En 1942 inició el programa de “shlijus”, emisarios, que consistía en enviar parejas de estudiantes de yeshivah, durante sus vacaciones de verano, a lugares donde había comunidades judías aisladas, con el objeto de enseñar judaísmo a los adultos y especialmente a los niños.

En 1950 murió su suegro y fue enterrado en el cementerio de Montefiore en Queens. Su tumba, conocida como el “Ohel” se convertiría, con el tiempo, en un lugar de peregrinaje para sus adeptos. En 1951 Rabi Menajem Mendel Schneerson se convirtió en el séptimo Rebe Lubavitch. Son muchos los campos a los que dedicó su energía y su tiempo. La educación tuvo para él la más alta prioridad. Le dio especial importancia a que las mujeres estudiaran Torá. En la década de los 60, instituyó su “campaña de mitzvot”, donde voluntarios le ponían tefilin a hombres judíos en la calle y regalaban candelabros con velas para Shabat y para Januká, entre otras cosas.También le preocupaba mucho todo lo concerniente al Estado de Israel, especialmente la labor de sus soldados. Cada semana regalaba billetes de un dólar a los que lo venían a visitar, para enseñarles la importancia de la tzedaka. En general, el Rebe siempre abogó por mantenerse al centro ideológica y socialmente, buscando ser el puente entre los seculares y los religiosos.Murió en 1994 y fue enterrado al lado de su suegro en el “Ohel”. No tuvo hijos y no nombró a ningún sucesor. Pero dejó la organización judía que más presencia tiene en todo el mundo.

Por Marcos Gojman.

Bibliografía: Material de la página de Jabad y otras fuentes.

Publicado en Al reguel ajat | Deja un comentario

181. El eruv: ¿Una frontera física o un shtetl simbólico?

El Talmud, en el tratado “Shabat”, enumera 39 categorías de trabajos que están prohibidos en Shabat. Uno de ellos, el 39, dice que está prohibido cargar cualquier cosa de un dominio privado, como nuestra casa, a un dominio público, como la calle, y viceversa. El término no se refiere a si el espacio es propiedad de alguien o no, sino a que si el espacio es cerrado o no. Esta prohibición de cargar se refiere a cualquier cosa, incluyendo el talit, las llaves de la casa, una carriola, etc.

En la antigüedad muchos barrios, como donde vivían los judíos, e inclusive ciudades completas, estaban amurallados. Esto resolvía el problema, pues los rabinos declaraban todos los espacios dentro de las murallas, como espacios privados, por lo que la gente podía cargar objetos dentro de sus límites. El carácter de privado se daba haciendo que toda la comunidad compartiera un pedazo de pan, pues el compartir el pan es una acción que se lleva a cabo en un espacio privado. Con todo, no se podían cargar objetos cuyo uso estaba prohibido en shabat, como una pluma o un paraguas. Pero si se podía cargar un sidur y un talit a la sinagoga o la llave de la casa.

Pero en la actualidad las ciudades ya no están amuralladas, por lo que el problema de cargar objetos necesarios en shabat persiste. La solución que dieron los rabinos fue el de agrupar todos los espacios de un lugar, ya sean privados o públicos y convertirlos en un dominio privado. ¿Cómo? Siguiendo esta lógica: Un muro que encierra un espacio sigue siendo un muro, aunque tenga una puerta. Por lo tanto, el muro no tiene que ser sólido, pues puede tener muchas puertas. Una puerta esta constituida por dos elementos verticales, como podrían ser dos postes y un elemento horizontal, que cierra y forma la “puerta”. Por ejemplo: Dos postes de teléfono y un cable que los une se considera una puerta, para efectos de cerrar el espacio y volverlo privado.

Así, una “pared” podría estar integrada por una serie de “puertas” formadas por postes y cables, además de muros o divisiones reales. De esta forma, se pueden cerrar grandes espacios y volverse “privados” para efectos de la halajá, y así el judío observante puede cargar en shabat. A esto se le conoce como “Eruv”. Los había en los pequeños pueblos de Europa Oriental, los “shtetl” y los hay hoy en día en muchas de las ciudades donde hay una comunidad judía de cierto tamaño.

Sharonne Cohen nos comenta que, para mucha gente, el concepto del eruv parece una simple artimaña legalista hecha para resolver la prohibión de cargar objetos necesarios en shabat. Con todo, el construirlo y mantenerlo en buen estado implica un esfuerzo de la comunidad observante, especialmente la ortodoxa. ¿Porqué entonces la insistencia de los rabinos en hacerlo?

Charlotte Elisheva Fonrobert, en su texto “The Political Symbolism of the Eruv”, entre otras cosas, nos acalara que el propósito de los rabinos de tener un eruv es más simbólico que halájico. Si no quieres violar el shabat, tienes que vivir dentro del área del eruv. Esto implica que los judíos vivan en un área determinada. Si vives fuera del eruv, no puedes participar de la celebración del shabat de forma comunitaria. Si vives fuera, estás excluido de la comunidad. Pareciera, en el fondo, que el eruv es regresar virtualmente a vivir dentro del shtetl, aunque sólo sea de forma simbólica.

Por Marcos Gojman.

Bibliografía: Artículos de Sharonne Cohen, Charlotte Elisheva Fonrobert y otras fuentes.

Publicado en Al reguel ajat | Deja un comentario

180. El judaísmo, de lo absoluto a lo relativo. De cambiar nada a cambiar todo.

Un factor que distingue a los diferentes movimientos religiosos dentro del judaísmo, es el carácter absoluto o relativo que le dan cada uno a los mandamientos de la Torá. Hay quienes, por un lado, se resisten totalmente a hacer ningún cambio, en contraposición a los que han modificado todo.

Shai Landesman nos cuenta que cuando las paredes del gueto empezaron a desmoronarse en el siglo 18, el judaísmo ultra ortodoxo lo vio como una amenaza a su existencia. El aspecto de la modernidad que más asustaba a los rabinos de esa época, era la postura moderna que decía que todo era relativo. Vieron al mundo moverse hacia una sociedad donde todo se vale, donde no hay una medida absoluta para definir qué es lo bueno, donde no hay un significado y un propósito ulterior para la vida. Shai nos explica que, para ello, diseñaron una estructura donde todos los aspectos de la vida, desde las obligaciones religiosas más importantes hasta las trivialidades más mundanas, tienen una única manera correcta de hacerse. Su oposición al cambio es total.

La ortodoxia moderna plantea otra postura. El rabino Norman Lamm dice: “La Torá, la fe y el estudio de lo religioso, por un lado y Madda, la ciencia y el conocimiento del mundo por el otro, juntos nos ofrecen una visión más global y verdadera, que cada uno por sí solo.” La ortodoxia moderna, sin dejar de ser absolutamente fiel a la halajá, acepta que algunos principios que encontramos en la Torá, no pueden ser tomados de manera literal. Empecinarse en pensar que el mundo fue creado en seis días de 24 horas, es totalmente insostenible. El buscar la congruencia entre los principios religiosos y los de la ciencia, es el camino de los ortodoxos modernos.

El judaísmo conservador o masorti, también basa la práctica del judaísmo en los mandamientos de la Torá, pero acepta que su validez no es totalmente absoluta, pues la historia del pueblo judío nos enseña cómo nuestros sabios los fueron adaptando a las necesidades del momento. Ellos sostienen que algunos preceptos pueden modificarse para funcionar en las nuevas circunstancias, pero esto sólo lo puede hacer un grupo colegiado de rabinos escogidos exprofeso.

El movimiento reconstruccionista va un poco más lejos. Rechaza el origen divino de los mandamientos halájicos, pero reconoce que éstos, al ser un producto de la evolución del judaísmo como civilización, tienen un cierto carácter absoluto, lo que alienta el cumplirlos. Por su parte, los reformistas dan un paso más al eliminar completamente lo obligatorio de observar la halajá y es el rabino quien decide en cada comunidad cómo practicar su judaísmo. Y el judaísmo humanista, al eliminar a Dios de su visión del judaísmo, deja abierta la posibilidad de un cambio total.

¿En qué basa cada movimiento su postura sobre el cambio? La clave está en qué tanto consideran el que las mitzvoth tienen su origen divino o fueron creadas en parte o completamente por el hombre. Parafraseando a Hamlet: “Cambiar o no Cambiar, esa es la pregunta.”

Por: Marcos Gojman.

Bibliografía: Shai Landesman “Sobre el supuesto colapso del Haredismo” y otras fuentes.

 

Publicado en Al reguel ajat | Deja un comentario

179. “Anshei Knesset Haguedolá”, el primer parlamento judío.

Está escrito en Pirkei Avot (Tratado de los Padres) 1:1: “Moisés recibió la Torá en el Monte Sinai y la transmitió a Yehoshua. Éste la transmitió a los ancianos del pueblo quienes a su vez la legaron a los profetas, quienes la hicieron llegar hasta los Hombres de la Gran Asamblea.”

Los “Hombres de la Gran Asamblea”, en hebreo “Anshei Knesset Haguedolá” era, según la tradición judía, un grupo de 120 escribas, sabios y profetas, que vivieron en el período comprendido entre la etapa final de los profetas bíblicos, que corresponde a los inicios del período del Segundo Templo, hasta el período helenístico temprano, el inicio del judaísmo rabínico. Esto fue entre los años 539 y 332 AEC, cuando la Tierra de Israel estaba bajo el dominio persa.

Muchos de los fundamentos que le dieron forma al judaísmo fueron establecidos por ellos. Fueron los que fijaron el canon de la Biblia judía, al decidir qué libros iban a estar incluidos en ella. La tradición les atribuye el haber escrito el libro de Ezequiel, el de Daniel, el de Esther y el de los doce profetas menores. También fueron los que establecieron la fiesta de Purim y redactaron el rezo de la Amidah que hasta hoy decimos a diario. También introdujeron la clasificación de la Torá Oral en los tres grandes grupos que la constituyen: los midrashim, las halajot y las agadot.

La historia nos relata que los integrantes de la Knesset Haguedolah eran judíos que habían regresado del exilio en Babilonia, junto con Ezra y Nehemia, los que también formaban parte del grupo. Ellos abrieron el estudio de la Torá a todos los judíos sin distinción, gracias a las lecturas que Ezra hacía semanalmente, tradición que perdura hasta nuestros días. La canonización de la Biblia judía la convirtió en la autoridad central sobre la cual la vida judía empezó a estructurarse, en parte, gracias a que los “Hombres de la Gran Asamblea” crearon el método del “midrash halaja”, cuando de un versículo bíblico derivaban una regla halajica. También crearon nuevas halajot para resolver los nuevos requerimientos de la época, además de haber desarrollado el calendario judío. En general se les menciona en la literatura rabínica como los autores de las ideas, las reglas y los rezos que empezaron a conformar el judaísmo que conocemos y practicamos.

La naturaleza exacta de la Gran Asamblea es poco clara, pudiera haber sido una institución permanente con poderes legislativos y ejecutivos o simplemente el nombre genérico para todos los sabios de ese período. Aunque se conoce los nombres de algunos de sus integrantes, como los profetas Hagay, Zacarias y Malaji, Mordejai, Nejemia y los sacerdotes Yehoshua y Shimon Hatzadik, la Gran Asamblea fue decisiva para definir el marco de referencia espiritual y cultural del judaísmo, el mismo que ha sobrevivivdo a través de los siglos. Fue el primer parlamento judío.

Por Marcos Gojman.

Bibliografía: “The Essential Talmud” de Adin Steinsaltz y otras fuentes.

Publicado en Al reguel ajat | Deja un comentario