153. La batalla de Janucá no ha terminado.

Janucá es la fiesta judía que originalmente conmemoraba la rededicación del Templo de Jerusalem en el año 165 AEC, durante la revuelta de los macabeos en contra del imperio seléucida griego. El capítulo 4º del primer libro de Los Macabeos, que no fue incluido en la Biblia judía, nos narra como Judah y sus hermanos, después de derrotar a los griegos, entran al Templo, reconstruyen el altar y encienden las luminarias. Decretan que la reinauguración del Templo debía celebrarse durante ocho días, cada 25 del mes de Kislev. Janucá en hebreo quiere decir inaugurar.

Al principio la celebración se hacía con sacrificios en el Templo y con banquetes. Pero en el siglo I AEC, de manera espontánea, la gente lo empezó a conmemorar encendiendo luminarias. Casi cinco siglos después, en el tratado Shabbath del Talmud, (21b), nuestros sabios explican que los griegos habían profanado el aceite usado en las luminarias del templo y que los macabeos sólo encontraron un recipiente con aceite con el sello del Gran Sacerdote, pero sólo suficiente para un día. Prendieron la luminaria y el milagro consistió en que el aceite duró ocho días. Con esto los rabinos cambiaron el énfasis de la fiesta, de ser una celebración de una victoria militar a conmemorar un milagro de Dios. Algunos estudiosos lo explican como una respuesta al nuevo dominio romano, que veía con recelo el festejar una revuelta en contra de un imperio extranjero.

En vista de que el prender velas en Janucá se había popularizado, los rabinos en la Guemará, (Talmud) empezaron a definir el ritual básico de la fiesta: cuándo, cuántas y qué días se encienden las luminarias, dónde se colocan y qué significan. Al principio se encendía una sola luminaria cada noche. Los sabios consideraron que eso era suficiente para cumplir con la mitzvah. Buscaban que todos participaran en la fiesta y la gente pobre no podía prender muchas velas cada día. Después algunos empezaron a prender más que una, primero por cada miembro de la familia y luego de acuerdo a los días de la festividad. También definieron dónde colocar el candelabro, las bendiciones que había que decir y la prohibición de usar la luz de las luminarias para realizar actividades cotidianas. Para no violar ese precepto, recomendaban el encender otra luminaria adicional. Este fue el inicio del uso del shamash, que se popularizó en la época medieval.

En el siglo IV, Rava, uno de los sabios del Talmud, insistió que el candelabro de Janucá tenía que ser algo diferente. Usualmente hasta esa época se usaban luminarias de la casa, que se ponían en fila para ir prendiéndolas cada día. Rava decretó que la menorah para Janucá debía ser un objeto claramente identificable en una casa judía. En la Edad Media quedó establecido que el shamash tenía que estar a una altura diferente que el resto de las luminarias.

Janucá es más que la conmemoración de una victoria militar o de un milagro. Es recordar el enfrentamiento que hubo entre los judíos que habían copiado las costumbres helénicas, con los que se oponían a ello. Janucá no es la festividad más importante en el calendario judío. Las festividades bíblicas como Shabat o Pesaj, son mucho más significativas. Sin embargo, hoy en día Janucá es quizá la fiesta judía más reconocida en el mundo. Lo triste es que su fama no se debe a su contenido original, sino a cuanto se asemeja a la fiesta que el mundo celebra en esa época. Pareciera que ahora, a través de Janucá, algunos quieren seguir copiando a los griegos.

Por Marcos Gojman
Bibliografía: “The Biblical and Historical Background of the Jewish Holydays” de Abraham P. Bloch.

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152. El judaísmo ortodoxo moderno es definitivamente algo moderno.

El origen del judaísmo ortodoxo moderno se ubica al final del siglo XVIII y principios del XIX, en Alemania, donde un grupo de judíos tradicionales, que aceptaban algunos de los nuevos valores de la Ilustración, defendían la interpretación clásica del judaísmo. Sus líderes se habían opuesto al establecimiento de un nuevo templo en Hamburgo en 1819, promovido por judíos reformistas, quienes no consideraban obligatorio cumplir con los mandamientos de la ley judía, la halajá. En ese año, Rabi Jacobo Ettinger publicó un manifiesto firmado por 177 rabinos, que condenaba los cambios hechos por los reformistas. Uno de sus alumnos, Rabi Samson Raphael Hisrch, opinaba que el judaísmo tenía que aplicar los principios de la Torá a todo el campo de la experiencia humana, incluyendo las disciplinas seculares. A esto le llamaba “Torá im Derej Eretz”, “Torá y los caminos (costumbres) de la tierra”. Aunque insistía en la estricta adhesión a las creencias y prácticas judías, decía que los judíos debían incorporarse e influir en el mundo moderno y fomentar aquellos estudios seculares que son compatibles con la Torá. Esto no era algo nuevo, ya había sucedido antes con los judíos en Babilonia y en la España medieval.

Su desarrollo en los Estados Unidos está ligado a la creación del Jewish Theological Seminary, institución inicialmente ortodoxa, creada como una opción tradicional a la propuesta reformista. Pero en 1898, el rabino Henry Pereira Mendes y un grupo de rabinos se separan del JTS y formaron la Union of Orthodox Jewish Congregations of America, la “OU”. Pronto la OU fue reconocida en la comunidad judía americana como el portavoz principal de la corriente ortodoxa moderna. En la convención de 1919, 150 congregaciones, con 50,000 miembros, formaban la OU.

En 1915 se fundó Yeshivah College, hoy Yeshivah University y desde entonces la OU la ha apoyado fuertemente. Yeshiva University es una institución educativa que produce rabinos de habla inglesa, con educación universitaria, que atienden las necesidades de las congregaciones ortodoxas modernas. La OU es una organización pro Sionista, que mantiene relación con organizaciones judías no ortodoxas y que extiende sus trabajos a los ámbitos no judíos. En 1920 la OU inició la supervisión de kashrut, como una actividad comunitaria sin fines de lucro.

El término ortodoxo significa: “el que sigue fielmente los principios de una doctrina” y se empezó a utilizar en el judaísmo en el siglo XIX. Los ortodoxos sostienen que ellos sí practican el judaísmo original que ha existido desde sus inicios, mientras que las otras denominaciones se han apartado de ese camino. Alegan que el judaísmo ortodoxo se extiende desde la época de Moisés hasta el presente. Esta afirmación ha sido refutada por académicos que han demostrado que inclusive el judaísmo que se practicaba en la Edad Media, tiene poca similitud con lo que practican los ortodoxos en la actualidad. Estos, como una reacción a los movimientos liberales, han hecho más rigurosa la práctica halajica, comparado con lo que se hacía antes, inclusive en casos donde los sabios del Talmud y las generaciones anteriores, tenían una postura más indulgente. Aún más, hay prácticas ortodoxas que no tienen antecedentes en el pasado. La ortodoxia, es sin duda, moderna.

Por Marcos Gojman
Bibliografía: Artículo de Michael Kress y otras fuentes.

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151. Los haredim: el regreso a la vida en el gueto medieval.

El judaísmo haredí es una rama del judaísmo ortodoxo que se desligó de la cultura secular moderna. Surge como una de las respuestas a los cambios que la era moderna impuso a los judíos. Los haredim han mantenido una estricta adhesión a las leyes religiosas judías, segregándose de la sociedad moderna. Haredi quiere decir en hebreo “el que tiembla” ante la palabra de Dios.

Antes de la emancipación judía, la mayoría de los judíos vivían segregados en guetos, a donde la cultura y la observancia religiosa clásica eran su única opción. Rabinos como Moisés Shraiber, el Jatam Sofer, se opusieron a cualquier cambio en la práctica del judaísmo. En 1912, poco después del X congreso sionista, donde se votó en contra de apoyar con fondos a las escuelas religiosas, se fundó la organización Agudath Israel, como una opción diferente al movimiento religioso sionista “Mizrahi”. Agudath Israel estaba dirigida por rabinos jasídicos y jefes de yeshivot lituanas. Su objetivo era fortalecer las instituciones religiosas ortodoxas e independizarlas del sionismo.

En 1919, los rabinos Yosef Jaim Sonnenefeld y Yitzjok Yerujam Diskin fundan en la tierra de Israel la organización “Edah Hahareidis”, como parte de Agudat Israel. A pesar de ser una minoría en el comité que representaba a los judíos ante el mandato británico, Sonnenfeld consiguió que los haredim tuvieran una representación separada ante el alto comisionado británico. Alegaban que cooperarían en asunto municipales con la representación judía general, pero que buscaban proteger sus convicciones religiosas de una manera independiente. Este simple hecho se considera como el punto de ruptura de la comunidad haredi con el resto de la comunidad judía.

En la década que se iniciaba en 1945, al terminar la segunda guerra mundial, hubo un fuerte impulso para reconstruir el estilo de vida religioso haredí, destruido en el Holocausto. En el naciente Estado de Israel lo hizo el Jazon Ish y en los Estados Unidos el rabino Aharon Kotler, quien estableció muchas de las escuelas y yeshivoth americanas. Rabi Joel Teitelbaum tuvo un papel importante en la revitalización de los jasidim, especialmente la dinastía Satmar. En Israel, la formación y propagación del estilo de vida haredi entre los judíos sefaradim empezó en los años 1980, dirigida por el rabino Ovadia Yosef y el partido político Shas. Los judíos sefaradim adoptaron la cultura de los haredim lituanos, sin ninguna base histórica ni cultural para hacerlo.

El judaísmo haredi no es un grupo institucionalmente cohesivo ni homogéneo. Está compuesto de una gran diversidad de grupos con orientaciones culturales y espirituales particulares, tanto en su ideología, su estilo de vida, en su práctica religiosa y en su grado de asilamiento. Hombres y mujeres estudian en escuelas separadas y esa separación por sexos la han llevado hasta el ámbito público. Muchos de los varones continúan estudiando después de casarse. Las familias haredim son muy numerosas. No ven televisión ni cine, ni usan el internet ni la computadora en la casa.

Los haredim se opusieron al establecimiento del Estado de Israel y no celebran el día de su independencia. Algunos grupos participan en la política israelí, integrando partidos políticos, pero sólo para conseguir ventajas y beneficios para sus agremiados. Otros son anti sionistas, como los Neturei Karta. Como sea, la vida haredi es como regresar a la vida en el gueto medieval.

Por Marcos Gojman.
Bibliografía: Encyclopaedia Judaica y otras fuentes.

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150. El menú de identidad judía.

La ilustración judía, la Haskala, desde finales del siglo XVIII hasta principios del siglo XX, fue el detonador de una amplia gama de movimientos religiosos, culturales y políticos, que en un inicio se desarrollaron en Europa, después migraron a los Estados Unidos y después se propagaron al resto de las comunidades judías, incluyendo el Estado de Israel. Las principales corrientes son:

Los ortodoxos: Sostienen que la Torá Escrita y la Torá Oral (el Talmud) fueron reveladas por Dios directamente a Moisés, por lo que los mandamientos que ambas contienen son obligatorios e inmutables. Consideran el Shuljan Aruj de Josef Caro como la codificación definitiva de la ley judía (halaja). Están a su vez divididos en dos grupos: el primero son los Haredim, quienes rechazan la modernidad y viven segregados de la sociedad que los rodea. El segundo son los ortodoxos modernos, quienes aceptan la modernidad sin dejar de cumplir con la halajá.

Los conservadores: (Movimiento Masorti). Sostienen que la Torá es una creación del hombre con inspiración divina. Aceptan que los mandamientos de la halajá son obligatorios, pero que estos pueden modificarse por un cuerpo colegiado de rabinos, para adaptarse a las nuevas circunstancias, sin dejar de ser congruentes con los valores originales del judaísmo. Enfatizan que el judaísmo está en evolución constante, como lo demuestra su propia historia. El movimiento acepta que tanto hombres y mujeres tienen los mismos derechos en el ámbito religioso.

Los reformistas. También llamados liberales o progresistas, consideran que es optativo el cumplir con los mandamientos de la halaja, pero enfatizan el cumplimiento de los preceptos éticos de la Torá y de los profetas bíblicos. Consideran a todos como iguales para efectos religiosos y en sus rezos utilizan más el lenguaje del país que el hebreo. Para ellos, la Torá fue escrita por el hombre.

Los reconstruccionistas. Surgido en Estados Unidos, consideran el judaísmo como una civilización en evolución progresiva. Para ellos, la razón de cumplir con la halaja es más por su valor histórico que por obligación. Los cambios en leyes y costumbres son decididos por cada comunidad. La Torá no fue inspirada por Dios, sino que es el producto del desarrollo histórico y social del pueblo judío, a quien le corresponde el tomar un papel activo y participativo en su evolución.

Pero estos no son la única opción. En Estados Unidos han surgido otros movimientos. Uno es el de Renovación (Jewish Renewal) que enfatiza conceptos cabalísticos y jasídicos, junto con un extenso uso de la música. Otro es el judaísmo Humanista, que ofrece una visión no teista (sin Dios) y consideran el judaísmo como la experiencia histórica y cultural del pueblo judío. Uno más es el judaísmo Tradicionalista, que surge de un grupo de sinagogas y rabinos conservadores que se desligan de ese movimiento cuando otorga igualdad de derechos a las mujeres, incluyendo el poder estudiar para ser rabinos. Un cuarto es el judaísmo ortodoxo abierto (Open Orthodox), que aspiran a que la mujer tenga un papel más predominante, inclusive hasta el ejercer como rabinos.

Aparte de la opción religiosa tenemos: el judaísmo secular, que se aparta por completo del ámbito religioso, el sionismo, la expresión nacional de la identidad judía, especialmente presente en Israel y que tiene muchas facetas (inclusive religiosas) y por último el judaísmo cultural, que se expresa en las creaciones culturales del pueblo judío.

El menú judío es muy rico en opciones. Puedes ser: haredi, ortodoxo moderno, conservador, reformista, reconstruccionista, renovador, humanista, tradicionalistas, ortodoxo abierto, secular, sionista o cultural. Algunos sólo escogen un plato, pero a otros les gusta de todo un poco.

Por Marcos Gojman.
Bibliografía: Jewish Encyclopaedia y otras fuentes.

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149. Las velas de Shabat: ¿se prenden por una mitzvah o para no estar a oscuras?

No hay ningún mandamiento en la Torá que nos ordene prender velas en Shabat, a pesar de que la bendición claramente dice: “vetzivanu lehadlik ner shel shabat”, “y nos ordenaste prender velas de Shabat”. El primer documento con la bendición de las velas de Shabat es el “Sidur de Rav Amram”, escrito por Amram Gaon en el siglo IX EC.

A falta de fuentes más antiguas, se cree que las mujeres prendían velas antes de Shabat sin decir ninguna bendición. La mayoría de los rabinos, antes del año 1000 EC, decían que el prender alguna luz en Shabat era una ocupación de las mujeres, por el simple hecho de que ellas se encontraban en la casa, mientras que el hombre estaba en la sinagoga. El prender esa luz no tenía ningún propósito ritual, simplemente buscaba evitar que la familia se sentara a oscuras durante la cena.

En el siglo XI, al prender una luz en Shabat, se empezó a decir una bendición, copiada de la que se decía al prender las velas de Januka. La mención más antigua del ritual se le atribuye a Hannah, la nieta de Rashi, quien describe a su mamá prendiendo las velas y bendiciéndolas. Algunos explican que con la braja se enfatizaba el hecho de tener prendida una llama en Shabat, en contraposición con los postura de los karaitas, que decían que no se podía tener ninguno fuego encendido.

Con el paso de los años, el prender velas en Shabat y en las fiestas, se convirtió en responsabilidad de las mujeres, aunque los hombres lo pueden hacer si no hay ninguna mujer en la casa. Hay Ilustraciones antiguas que enseñan a mujeres realizando el ritual de encendido de velas. También se han encontrado tumbas de mujeres en Europa del Este que tienen grabado imágenes de velas de Shabat y de manos bendiciéndolas.

Lo más común es que se prendan dos velas. Los sabios nos explican que representan las dos versiones del mandamiento bíblico relativo al Shabat: el que ordena “zajor,” el recordar el Shabat y el que ordena “shamor,” el cuidar el Shabat. Hay quienes prenden más: una vela por cada miembro de la familia, o seis velas que representan los seis días de la semana que anteceden al Shabat, o siete que corresponden a los días de la semana, o diez velas que recuerdan los diez mandamientos, o hasta 12 por las doce tribus.

La Guemará comenta en Masejet Shabat (23b), que si uno no tiene para comprar velas para Shabat o velas para Januca, las de Shabat tienen prioridad, por shalom bait, por la paz en el hogar. Rashi lo explica diciendo que los miembros de la familia se sentirían incomodos al estar sentados en la oscuridad, ya que podría tropezarse y caer, lo que afectaría la paz en el hogar.

Al principio, el prender velas en Shabat era un acto menos simbólico y más práctico. Pero con el tiempo, el objetivo cambió y prender velas en Shabat es ahora uno de los rituales más simbólicos y más representativos del judaísmo.

Por Marcos Gojman.
Bibliografía: Artículo de Nina Amir, Jewish Encyclopedia y otras fuentes.

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148. Mordejai Kaplan: el judaísmo es más que una religión, es una civilización.

Mordejai Kaplan (1881-1983) nació en Lituania. Sus padres, Rabi Israel y Haya Kaplan le dieron una educación tradicional judía. En 1889 la familia emigró a Estados Unidos y se estableció en Nueva York. Estudió en escuelas públicas, se graduó del City College of New York, después se ordenó como rabino en el Jewish Theological Seminary (JTS) y recibió el grado de maestría en Columbia University. Fue contratado como rabino asociado en Kehillath Jeshurun, una sinagoga ortodoxa en Nueva York donde estuvo hasta 1909, cuando renuncia y Salomon Schechter lo nombra director del Instituto para Maestros del JTS y posteriormente profesor de homilética (preparar y dar sermones), midrash y filosofía de la religión. Duró 54 años como maestro en el JTS y en esos años, prácticamente todos los estudiantes para rabino fueron sus alumnos.

Él y su familia continuaron practicando el judaísmo de una forma tradicional, aunque con el tiempo, Kaplan empezó a desilusionarse de la ortodoxia y a interesarse en enfoques no ortodoxos del judaísmo. Promovió el concepto del centro comunitario (Jewish Comunity Center, JCC), que tendría una sinagoga, pero que también sería un centro de estudio, de desarrollo del arte y hasta de los deportes.En 1922, cuando su hija mayor cumplió doce años, Kaplan la dejó decir la bendición al iniciar la lectura de la Torá, (le dio una “aliya”), con lo que fue la primera batmitzvá de una mujer, una ceremonia que ahora es algo común.

En 1935 escribió “Judaísmo como civilización”, su obra más importante. En ella planteaba la necesidad de reconstruir el judaísmo. Decía que a pesar de la dispersión geográfica del pueblo judío y de las diferencias culturales, nos unía una civilización religiosa común, junto con una historia común. Kaplan decía que el judaísmo no era simplemente una religión, o una forma de conducta y de creencia o un pueblo. Era todo eso y más. Era una civilización que incluía lenguaje, historia, instituciones, creencias, prácticas, artes, literatura, ética, símbolos, costumbres, lazos con una tierra y una religión que le daba estructura a todo y que evoluciona con el tiempo.

Rechazaba varios conceptos clásicos del judaísmo tradicional, como el de ser el pueblo elegido, el concepto del mesías como un ser humano y el de la resurrección de los muertos en la época mesiánica. En 1945 Kaplan publica un libro de rezos, un sidur, donde elimina las referencias a estos conceptos que él rechazaba. Como respuesta, un grupo de rabinos ortodoxos reunidos en una sesión formal, lo excomulgaron y quemaron su sidur.

Kaplan estudió ciencias sociales, especialmente a William James, Emil Durkheim y a John Dewey y sus trabajos en el campo de la sicología, la sociología y la filosofía aplicadas a la religión. Se dio cuenta que prácticamente casi todas las religiones tenían características similares, por ejemplo, un gran profeta y un libro sagrado. Decía que la religión es un producto que sale del interior de una comunidad sana y que no viene de afuera. A la pregunta de si hay una sola religión verdadera y las otras son falsas, él contesta que las religiones son el producto natural de la intuición de cada comunidad y por lo tanto, cada religión es la verdadera para la comunidad que la produjo. Para él, el judaísmo es la creación del pueblo judío y de nadie más. El judaísmo es lo que el pueblo judío quiere que sea. El judaísmo es más que una religión, es una civilización.

Por: Marcos Gojman
Bibliografía: Conservative Judaism de Neil Gillman y otras fuentes.

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147. Kadish: un rezo por los muertos que no menciona la muerte.

El kadish es un rezo que alaba a Dios y expresa el anhelo de que se establezca Su Reino en la Tierra. Se recita al concluir algunos rezos en la sinagoga, después de leer la Torá, después de algún discurso religioso y cuando alguien está de luto. Está escrito en arameo, con excepción de la última oración, ya que la práctica de recitar el kadish se desarrolló en Babilonia, donde la mayoría de los judíos hablaba arameo.

El kadish originalmente lo recitaba el rabino al momento de terminar de estudiar un midrash o una agadah y despedir a sus alumnos. Ellos respondían: “Que Su Gran Nombre sea alabado por toda la eternidad.” La versión más antigua data de la época del Segundo Templo y es lo que hoy conocemos como Hatzí Kadish (medio kadish). Las palabras con que inicia, Ytgadal be Ytkadash, están inspiradas en un versículo de Ezequiel (28:23), donde el profeta imagina el tiempo donde Dios será reconocido como el más grande a los ojos de todas las naciones. Para el siglo VI EC, el kadish ya estaba incorporado a los rezos como una separación entre sus diferentes partes. La costumbre de que los deudos reciten el kadish se origina cuando se empezó a estudiar Torá en la casa del duelo, con el objeto de ganar más méritos para el difunto y se decía al finalizar el estudio. Después de las matanzas en la época de las cruzadas, el kadish quedó definitivamente atado al ritual de duelo. Inicialmente, sólo se recitaba a la muerte de un erudito, pero después se recitaba en cada entierro para no poner en vergüenza a los demás.

Durante el rezo en la sinagoga se utilizan por lo general cuatro tipos de kadish: 1. El Hatzi Kadish o medio kadish, que se intercala entre los rezos, como por ejemplo entre el Shema y la Amidah. 2. El Kadish Yatom o kadish de duelo que sólo lo dicen las persona que están de duelo o los que conmemoran el yorzait (aniversario de la muerte) de algún familiar y que requiere de un minian (10 personas) para poderlo decir. 3. El Kadish Shalem o kadish completo, que se dice al final del rezo y 4. El Kadish d´Rabanan o el kadish de los rabinos, que se dice al terminar algún sermón, especialmente por los que están de duelo.

Aunque en el judaísmo ortodoxo no se les permitía a las mujeres el decir el kadish de duelo, esto ha estado cambiando. Algunas organizaciones ortodoxas como Beit Hillel en Israel o la Unión de Congregaciones Hebreas de Gran Bretaña ya lo permiten y lo apoyan. Henrietta Szold, fundadora de Hadassah/WIZO y una de las ocho hijas de un rabino de Baltimore, cuando murió su madre, un amigo cercano le ofreció que él podía decir kadish por ella. Henrietta le contestó: “Yo creo que la intención de liberar a la mujer de la obligación de cumplir con algunas de las mitzvoth, era por su responsabilidad de atender las necesidades de la familia. Pero ahora pueden cumplir con esos mandamientos y no por eso lo hace menos valioso que si la cumpliera un hombre.”

Sin duda el decir kadish tiene un efecto terapéutico para los dolientes. Como se requiere de un minian para poderlo decir, los obliga a salir a la calle y estar con gente, en vez de quedarse encerrados en la casa. Alabar a Dios mientras uno sufre el dolor de la pérdida de un ser querido, pareciera algo contradictorio, pero ese acto abre el camino al consuelo y a una nueva relación con el Creador de la vida. Se alaba a Dios en los momentos más difíciles. Se alaba a Dios cuando es difícil entender la vida. Por eso en el kadish no se menciona la muerte.

Por Marcos Gojman:
Bibliografía: Artículos de: Cyrus Adler, Kaufmann Kohler, Judah David Eisenstein, Francis L. Cohen David Golinkin y Joseph Telushkin.

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146. Una Agadah del Talmud: Discutir o no discutir, esa es la pregunta.

Nuestros sabios nos cuentan en el tratado de Bava Metzia, capítulo 84ª: “Un día Rabi Yohanan nadaba en el rio Jordán. Reish Lakish [un delincuente] lo vio y pensó que era una mujer. Brincó al Jordán, tiró su lanza en el agua y nadó hacia él. Cuando Rabí Yohanan lo vio le dijo: ¡Tu fuerza debe ser para la Torá! Reish Lakish le contestó: ¡Tu belleza debe ser para las mujeres! Rabi Yohanan le dijo: si te arrepientes [de la vida que llevas], te voy a dar [como esposa] a mi hermana, que es más bella que yo. Reish Lakish aceptó el trato. Con todo, trató de recuperar su arma, pero no pudo.

Rabi Yohanan le enseñó Torá y Mishnah e hizo de él un gran hombre. Un día, [los dos] debatían en la casa de estudio [con relación a] la espada, el cuchillo, la lanza y la hoz. ¿En qué etapa [de su manufactura] se convierten en impuros? Ambos contestaron: en el momento en que están terminados. ¿Y cuándo se les considera terminados? Rabí Yohanan dijo: cuando los han templado en el horno. Reish Lakish dijo: cuando los han pulido con agua. Rabí Yohanan dijo: Un ladrón conoce las herramientas de su oficio. Raish Lakish le contestó: ¿Y en qué me ha beneficiado lo que has hecho por mí? Allá [como ladrón] me llamaban Maestro y aquí [también] me llaman Maestro. Rabi Yohanan dijo: Te ayudé al traerte bajo las alas de la Shejinah (la presencia de Dios).

Rabi Yohanan se sintió profundamente lastimado, [lo que hizo que] Reish Lakish se enfermara. La hermana de Rabi Yohanan vino y lloró ante su hermano. Ella le dijo: [perdónalo y] mira a mi hijo que va a quedar huérfano. Él le dijo: Deja tus huérfanos, yo los mantendré. Ella le dijo: Por el bien de mi viudez. Él le dijo: Y deja que tus viudas confíen en mí. Rabi Shimon ben Lakish murió. Rabi Yohanan se acongojó profundamente. Los rabinos dijeron: ¿Que podemos hacer para consolarlo? Enviemos a rabí Elazar ben Pedat, que es un erudito, a sentarse frente a él… En respuesta a todo lo que rabí Yohanan decía, rabí Elazar ben Pedat le contestaba: aquí hay un texto que apoya [lo que dices]. Rabi Yohanan dijo: ¿Tú crees que yo necesito esto? Cuando yo argumentaba [a favor de] un mandamiento, Reish Lakish ponía veinticuatro objeciones y yo le daba veinticuatro contestaciones. Esto llevaba a entender mejor la ley. Y tú me dices: aquí hay un texto que concuerda con lo que dices. ¿Acaso yo no sé qué lo que dije era correcto? Rabi Yohanan se razgó las vestiduras y lloró: ¡Reish Lakish, donde estás, hijo de Lakisha, donde estás! Y lloró hasta que perdió la cabeza. Por lo que los rabinos rezaron por él y finalmente murió.”

Muchas enseñanzas se pueden desprender de esta Agadah. En la época del Talmud, nuestros sabios discutían sobre el significado de los mandamientos de la Torá y llegaban muchas veces a interpretaciones diferentes. Pues no siempre había una sola respuesta a la misma pregunta. Más aún cuando el sentido de la pregunta y de su correspondiente respuesta cambiaba con el tiempo y con el lugar. Aunque tarde, Rabi Yohanan se dio cuenta que lo importante no era tener la respuesta correcta, sino recorrer el camino en su búsqueda junto a su compañero de estudio, con el que discutía felizmente. Lo bello estaba en el discutir con el otro, más que en el coincidir.

Por Marcos Gojman.
Bibliografía: Ruth Calderon “A bridge for one night, Talmud tales”

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145. El hebreo: ¿Sólo para rezar o también para comprar?

Eliezer Yitzhak Perelman (1858-1922) nació en Lituania, en el seno de una familia ortodoxa. Su padre murió cuando él tenía cinco años y su mamá lo mandó a vivir con un tío. Después de su bar mitzvah, su tío lo mandó a una yeshivah en un pueblo cercano. Ahí conoció a un rabino que lo introdujo a las ideas de la ilustración. Pronto empezó a leer los clásicos de la literatura universal, pero fue descubierto por las autoridades de la yeshivah y expulsado de la misma.

Eliezer deambuló desamparado hasta que fue “adoptado” por la familia de Shlomo Yonas, un judío ilustrado. Sorprendido por la capacidad de un niño de 14 años, Yonas le pidió a su hija Deborah, que le enseñara francés, alemán y ruso. En 1878, se fue a Paris a estudiar medicina. Fue ahí donde se le ocurrió que el hebreo debía de transformarse, de una lengua usada solamente por rabinos y académicos, a una lengua usada por la gente en el mercado. Empezó a escribir sus ideas sobre una patria judía con el hebreo como lenguaje común, bajo el seudónimo de Eliezer Ben Yehuda.

Fue en Argelia donde por primera vez escuchó la pronunciación sefaradí del hebreo. La adoptó como su forma de hablar hebreo. Regresó a Francia y decidió irse a vivir a la Tierra de Israel. Le propuso matrimonio a Deborah, pero bajo la condición de que en su casa sólo se hablaría hebreo.

Al llegar la pareja a Jerusalem, adoptaron la vestimenta y las costumbres de los judíos religiosos. Querían influirlos para revivir el idioma hebreo. Ellos solo usaban el hebreo para rezar y estudiar. Empezó a publicar un periódico, “Zvi”, donde utilizaba nuevas palabras que él había ideado. Los pioneros que venían de Europa, empezaron a utilizar el hebreo como el lenguaje del diario.

Cuando llegó el año sabático, los rabinos decretaron que había que dejar de trabajar la tierra. A Eliezer se le hizo absurdo y escribió al respecto en su periódico. En respuesta, los rabinos excomulgaron a Eliezer y a su periódico. Eliezer y su esposa dejaron de pretender que eran judíos religiosos. En 1891 Deborah falleció, dejándolo con varios niños pequeños. Su cuñada Hemda, 14 años menor que él, vino a visitarlos y finalmente se casaron. Esto fue mal visto por la comunidad religiosa de Jerusalem. En 1895 empezó a trabajar en un diccionario del hebreo moderno.

Junto con Herzl, Ben Yehuda apoyó la propuesta de Uganda para establecer una patria judía. Por esto, los pioneros que habían llegado a la Tierra de Israel se enemistaran con él y lo consideraron un traidor. A la muerte de Herzl, Ben Yehuda abandonó la idea de Uganda y se concentró en su diccionario. Con la ayuda de Hemda logró publicar 17 tomos.
Eliezer Ben Yehuda tuvo un enorme impacto en la vida judía moderna, aunque no logró que los grupos ultra ortodoxos hablaran hebreo. Murió en 1922, el año que las autoridades británicas declararon el hebreo, el inglés y el árabe, como los tres idiomas oficiales de la Tierra de Israel. Su hijo Ben Zion habló solo hebreo desde su nacimiento y la gente habló hebreo en el mercado.

Por Marcos Gojman.
Bibliografía: Artículos de Libby Kantorwitz, Jack Fellman, David Saiger y Ami Isserof.

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144. La mezuzah, ¿un recordatorio o un amuleto contra el mal?

El mandamiento de colocar una mezuzah en el marco o poste de la entrada de la casa está escrito en los versículos VI:6 y VI:9 de Deuteronomio que dicen: “y estas palabras que yo te mando hoy estarán sobre tu corazón”, “y las escribirás en los postes (mezuzot) de tu casa y en los portones (de tus ciudades).” Es por lo tanto una “mitzvah d´oraita”, un mandamiento de la Torá.

La mezuzah consta de dos partes: El “klaf”, un pedazo rectangular de pergamino que tiene escrito al frente versículos de la Torá: Deuteronomio VI: 4 al 9 y XI: 13 al 21, y en el reverso la palabra Shadai, nombre de Dios e iniciales de la frase “Shomer Dlatot Israel” El que cuida las puertas de Israel. La otra parte de la mezuzah es el contenedor que va a guardar el pergamino y que puede ser de cualquier material y diseño. Lo importante de la mezuzah es el klaf y no el contenedor.

Todas las reglas relativas a la mezuzah están en el capítulo 11 del volumen 1 del Shuljan Aruj. La regla 24 dice que el propósito de la mezuzah es recordarnos que en ella está escrito el nombre de Dios y la 25 nos dice que se debe revisar la mezuzah dos veces en siete años.

Esto es parte del texto que está escrito en la mezuzah: “4 Escucha, Israel: El Señor nuestro Dios es uno. 5 Ama al Señor tu Dios con todo tu corazón y con toda tu alma y con todas tus fuerzas. 6 Grábate en el corazón estas palabras que hoy te mando. 7 Incúlcaselas continuamente a tus hijos. Háblales de ellas cuando estés en tu casa y cuando vayas por el camino, cuando te acuestes y cuando te levantes. 8 Átalas a tus manos como un signo; llévalas en tu frente como una marca; 9 escríbelas en los postes de tu casa y en los portones de tus ciudades” (Deuteronomio VI).

En la época talmúdica se le atribuía un poder protector a la mezuzah. Esto se desprende de muchas anécdotas, como las de Artaban y Abba Arika y la de Onkelos. En la Edad Media, influido por la Kabalah, se le empezaron a añadir pasajes bíblicos donde Dios cuida a su pueblo y hasta nombres de ángeles. Maimónides condenó esta práctica de convertir la mezuzah en un amuleto para uso personal, por lo que se dejó de añadir textos adicionales a la mezuzah.

Un amuleto es un objeto diseñado para repeler el mal. Un talismán es un objeto diseñado para atraer bendiciones y prosperidad. A la mezuzah se le han atribuido las dos características. Esto sucede inclusive en nuestros días. El Lubavitcher Rebe, Rabbi Schneerson, recalcaba la importancia de la mezuzah como un dispositivo espiritual capaz de proteger de los efectos del mal de ojo y otras tragedias potenciales. Él decía: “Aun más, esta protección cubre a todos los miembros que viven en la casa también cuando salen fuera de ella”. Decía que cada mezuzah kasher que se coloca en una casa, protege en general a todo el pueblo judío.

¿Que hace que una mezuzah sea kasher o no? Primero, el pergamino debe provenir de un animal kasher. Segundo, debe estar escrito por un sofer de la misma forma como se escribe la Torá. Tercero, no debe de tener errores. Cuarto, no se le debe haber borrado ninguna letra. Algunos grupos dentro del judaísmo, especialmente en la rama ortodoxa, atribuyen el sufrimiento de la gente al hecho que las mezuzot de sus casas no eran kasher. Es difícil entender que alguien se enferme o sufra algún percance, porque el sofer que escribió su mezuzah algo hizo mal.

La mezuzah no pretende ser un dispositivo protector ni el origen de un castigo divino. La mezuzah es un símbolo y un recordatorio de nuestro Pacto con Dios, de nuestro amor, compromiso y voluntad de crear un hogar judío. Y esto es más que suficiente.

Por Marcos Gojman.
Bibliografía: Artículos de Cyrus Adler, I.M. Casanowicz, Michael Leo Samuel y Ari Z. Zivotofsky.

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