148. Mordejai Kaplan: el judaísmo es más que una religión, es una civilización.

Mordejai Kaplan (1881-1983) nació en Lituania. Sus padres, Rabi Israel y Haya Kaplan le dieron una educación tradicional judía. En 1889 la familia emigró a Estados Unidos y se estableció en Nueva York. Estudió en escuelas públicas, se graduó del City College of New York, después se ordenó como rabino en el Jewish Theological Seminary (JTS) y recibió el grado de maestría en Columbia University. Fue contratado como rabino asociado en Kehillath Jeshurun, una sinagoga ortodoxa en Nueva York donde estuvo hasta 1909, cuando renuncia y Salomon Schechter lo nombra director del Instituto para Maestros del JTS y posteriormente profesor de homilética (preparar y dar sermones), midrash y filosofía de la religión. Duró 54 años como maestro en el JTS y en esos años, prácticamente todos los estudiantes para rabino fueron sus alumnos.

Él y su familia continuaron practicando el judaísmo de una forma tradicional, aunque con el tiempo, Kaplan empezó a desilusionarse de la ortodoxia y a interesarse en enfoques no ortodoxos del judaísmo. Promovió el concepto del centro comunitario (Jewish Comunity Center, JCC), que tendría una sinagoga, pero que también sería un centro de estudio, de desarrollo del arte y hasta de los deportes.En 1922, cuando su hija mayor cumplió doce años, Kaplan la dejó decir la bendición al iniciar la lectura de la Torá, (le dio una “aliya”), con lo que fue la primera batmitzvá de una mujer, una ceremonia que ahora es algo común.

En 1935 escribió “Judaísmo como civilización”, su obra más importante. En ella planteaba la necesidad de reconstruir el judaísmo. Decía que a pesar de la dispersión geográfica del pueblo judío y de las diferencias culturales, nos unía una civilización religiosa común, junto con una historia común. Kaplan decía que el judaísmo no era simplemente una religión, o una forma de conducta y de creencia o un pueblo. Era todo eso y más. Era una civilización que incluía lenguaje, historia, instituciones, creencias, prácticas, artes, literatura, ética, símbolos, costumbres, lazos con una tierra y una religión que le daba estructura a todo y que evoluciona con el tiempo.

Rechazaba varios conceptos clásicos del judaísmo tradicional, como el de ser el pueblo elegido, el concepto del mesías como un ser humano y el de la resurrección de los muertos en la época mesiánica. En 1945 Kaplan publica un libro de rezos, un sidur, donde elimina las referencias a estos conceptos que él rechazaba. Como respuesta, un grupo de rabinos ortodoxos reunidos en una sesión formal, lo excomulgaron y quemaron su sidur.

Kaplan estudió ciencias sociales, especialmente a William James, Emil Durkheim y a John Dewey y sus trabajos en el campo de la sicología, la sociología y la filosofía aplicadas a la religión. Se dio cuenta que prácticamente casi todas las religiones tenían características similares, por ejemplo, un gran profeta y un libro sagrado. Decía que la religión es un producto que sale del interior de una comunidad sana y que no viene de afuera. A la pregunta de si hay una sola religión verdadera y las otras son falsas, él contesta que las religiones son el producto natural de la intuición de cada comunidad y por lo tanto, cada religión es la verdadera para la comunidad que la produjo. Para él, el judaísmo es la creación del pueblo judío y de nadie más. El judaísmo es lo que el pueblo judío quiere que sea. El judaísmo es más que una religión, es una civilización.

Por: Marcos Gojman
Bibliografía: Conservative Judaism de Neil Gillman y otras fuentes.

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147. Kadish: un rezo por los muertos que no menciona la muerte.

El kadish es un rezo que alaba a Dios y expresa el anhelo de que se establezca Su Reino en la Tierra. Se recita al concluir algunos rezos en la sinagoga, después de leer la Torá, después de algún discurso religioso y cuando alguien está de luto. Está escrito en arameo, con excepción de la última oración, ya que la práctica de recitar el kadish se desarrolló en Babilonia, donde la mayoría de los judíos hablaba arameo.

El kadish originalmente lo recitaba el rabino al momento de terminar de estudiar un midrash o una agadah y despedir a sus alumnos. Ellos respondían: “Que Su Gran Nombre sea alabado por toda la eternidad.” La versión más antigua data de la época del Segundo Templo y es lo que hoy conocemos como Hatzí Kadish (medio kadish). Las palabras con que inicia, Ytgadal be Ytkadash, están inspiradas en un versículo de Ezequiel (28:23), donde el profeta imagina el tiempo donde Dios será reconocido como el más grande a los ojos de todas las naciones. Para el siglo VI EC, el kadish ya estaba incorporado a los rezos como una separación entre sus diferentes partes. La costumbre de que los deudos reciten el kadish se origina cuando se empezó a estudiar Torá en la casa del duelo, con el objeto de ganar más méritos para el difunto y se decía al finalizar el estudio. Después de las matanzas en la época de las cruzadas, el kadish quedó definitivamente atado al ritual de duelo. Inicialmente, sólo se recitaba a la muerte de un erudito, pero después se recitaba en cada entierro para no poner en vergüenza a los demás.

Durante el rezo en la sinagoga se utilizan por lo general cuatro tipos de kadish: 1. El Hatzi Kadish o medio kadish, que se intercala entre los rezos, como por ejemplo entre el Shema y la Amidah. 2. El Kadish Yatom o kadish de duelo que sólo lo dicen las persona que están de duelo o los que conmemoran el yorzait (aniversario de la muerte) de algún familiar y que requiere de un minian (10 personas) para poderlo decir. 3. El Kadish Shalem o kadish completo, que se dice al final del rezo y 4. El Kadish d´Rabanan o el kadish de los rabinos, que se dice al terminar algún sermón, especialmente por los que están de duelo.

Aunque en el judaísmo ortodoxo no se les permitía a las mujeres el decir el kadish de duelo, esto ha estado cambiando. Algunas organizaciones ortodoxas como Beit Hillel en Israel o la Unión de Congregaciones Hebreas de Gran Bretaña ya lo permiten y lo apoyan. Henrietta Szold, fundadora de Hadassah/WIZO y una de las ocho hijas de un rabino de Baltimore, cuando murió su madre, un amigo cercano le ofreció que él podía decir kadish por ella. Henrietta le contestó: “Yo creo que la intención de liberar a la mujer de la obligación de cumplir con algunas de las mitzvoth, era por su responsabilidad de atender las necesidades de la familia. Pero ahora pueden cumplir con esos mandamientos y no por eso lo hace menos valioso que si la cumpliera un hombre.”

Sin duda el decir kadish tiene un efecto terapéutico para los dolientes. Como se requiere de un minian para poderlo decir, los obliga a salir a la calle y estar con gente, en vez de quedarse encerrados en la casa. Alabar a Dios mientras uno sufre el dolor de la pérdida de un ser querido, pareciera algo contradictorio, pero ese acto abre el camino al consuelo y a una nueva relación con el Creador de la vida. Se alaba a Dios en los momentos más difíciles. Se alaba a Dios cuando es difícil entender la vida. Por eso en el kadish no se menciona la muerte.

Por Marcos Gojman:
Bibliografía: Artículos de: Cyrus Adler, Kaufmann Kohler, Judah David Eisenstein, Francis L. Cohen David Golinkin y Joseph Telushkin.

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146. Una Agadah del Talmud: Discutir o no discutir, esa es la pregunta.

Nuestros sabios nos cuentan en el tratado de Bava Metzia, capítulo 84ª: “Un día Rabi Yohanan nadaba en el rio Jordán. Reish Lakish [un delincuente] lo vio y pensó que era una mujer. Brincó al Jordán, tiró su lanza en el agua y nadó hacia él. Cuando Rabí Yohanan lo vio le dijo: ¡Tu fuerza debe ser para la Torá! Reish Lakish le contestó: ¡Tu belleza debe ser para las mujeres! Rabi Yohanan le dijo: si te arrepientes [de la vida que llevas], te voy a dar [como esposa] a mi hermana, que es más bella que yo. Reish Lakish aceptó el trato. Con todo, trató de recuperar su arma, pero no pudo.

Rabi Yohanan le enseñó Torá y Mishnah e hizo de él un gran hombre. Un día, [los dos] debatían en la casa de estudio [con relación a] la espada, el cuchillo, la lanza y la hoz. ¿En qué etapa [de su manufactura] se convierten en impuros? Ambos contestaron: en el momento en que están terminados. ¿Y cuándo se les considera terminados? Rabí Yohanan dijo: cuando los han templado en el horno. Reish Lakish dijo: cuando los han pulido con agua. Rabí Yohanan dijo: Un ladrón conoce las herramientas de su oficio. Raish Lakish le contestó: ¿Y en qué me ha beneficiado lo que has hecho por mí? Allá [como ladrón] me llamaban Maestro y aquí [también] me llaman Maestro. Rabi Yohanan dijo: Te ayudé al traerte bajo las alas de la Shejinah (la presencia de Dios).

Rabi Yohanan se sintió profundamente lastimado, [lo que hizo que] Reish Lakish se enfermara. La hermana de Rabi Yohanan vino y lloró ante su hermano. Ella le dijo: [perdónalo y] mira a mi hijo que va a quedar huérfano. Él le dijo: Deja tus huérfanos, yo los mantendré. Ella le dijo: Por el bien de mi viudez. Él le dijo: Y deja que tus viudas confíen en mí. Rabi Shimon ben Lakish murió. Rabi Yohanan se acongojó profundamente. Los rabinos dijeron: ¿Que podemos hacer para consolarlo? Enviemos a rabí Elazar ben Pedat, que es un erudito, a sentarse frente a él… En respuesta a todo lo que rabí Yohanan decía, rabí Elazar ben Pedat le contestaba: aquí hay un texto que apoya [lo que dices]. Rabi Yohanan dijo: ¿Tú crees que yo necesito esto? Cuando yo argumentaba [a favor de] un mandamiento, Reish Lakish ponía veinticuatro objeciones y yo le daba veinticuatro contestaciones. Esto llevaba a entender mejor la ley. Y tú me dices: aquí hay un texto que concuerda con lo que dices. ¿Acaso yo no sé qué lo que dije era correcto? Rabi Yohanan se razgó las vestiduras y lloró: ¡Reish Lakish, donde estás, hijo de Lakisha, donde estás! Y lloró hasta que perdió la cabeza. Por lo que los rabinos rezaron por él y finalmente murió.”

Muchas enseñanzas se pueden desprender de esta Agadah. En la época del Talmud, nuestros sabios discutían sobre el significado de los mandamientos de la Torá y llegaban muchas veces a interpretaciones diferentes. Pues no siempre había una sola respuesta a la misma pregunta. Más aún cuando el sentido de la pregunta y de su correspondiente respuesta cambiaba con el tiempo y con el lugar. Aunque tarde, Rabi Yohanan se dio cuenta que lo importante no era tener la respuesta correcta, sino recorrer el camino en su búsqueda junto a su compañero de estudio, con el que discutía felizmente. Lo bello estaba en el discutir con el otro, más que en el coincidir.

Por Marcos Gojman.
Bibliografía: Ruth Calderon “A bridge for one night, Talmud tales”

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145. El hebreo: ¿Sólo para rezar o también para comprar?

Eliezer Yitzhak Perelman (1858-1922) nació en Lituania, en el seno de una familia ortodoxa. Su padre murió cuando él tenía cinco años y su mamá lo mandó a vivir con un tío. Después de su bar mitzvah, su tío lo mandó a una yeshivah en un pueblo cercano. Ahí conoció a un rabino que lo introdujo a las ideas de la ilustración. Pronto empezó a leer los clásicos de la literatura universal, pero fue descubierto por las autoridades de la yeshivah y expulsado de la misma.

Eliezer deambuló desamparado hasta que fue “adoptado” por la familia de Shlomo Yonas, un judío ilustrado. Sorprendido por la capacidad de un niño de 14 años, Yonas le pidió a su hija Deborah, que le enseñara francés, alemán y ruso. En 1878, se fue a Paris a estudiar medicina. Fue ahí donde se le ocurrió que el hebreo debía de transformarse, de una lengua usada solamente por rabinos y académicos, a una lengua usada por la gente en el mercado. Empezó a escribir sus ideas sobre una patria judía con el hebreo como lenguaje común, bajo el seudónimo de Eliezer Ben Yehuda.

Fue en Argelia donde por primera vez escuchó la pronunciación sefaradí del hebreo. La adoptó como su forma de hablar hebreo. Regresó a Francia y decidió irse a vivir a la Tierra de Israel. Le propuso matrimonio a Deborah, pero bajo la condición de que en su casa sólo se hablaría hebreo.

Al llegar la pareja a Jerusalem, adoptaron la vestimenta y las costumbres de los judíos religiosos. Querían influirlos para revivir el idioma hebreo. Ellos solo usaban el hebreo para rezar y estudiar. Empezó a publicar un periódico, “Zvi”, donde utilizaba nuevas palabras que él había ideado. Los pioneros que venían de Europa, empezaron a utilizar el hebreo como el lenguaje del diario.

Cuando llegó el año sabático, los rabinos decretaron que había que dejar de trabajar la tierra. A Eliezer se le hizo absurdo y escribió al respecto en su periódico. En respuesta, los rabinos excomulgaron a Eliezer y a su periódico. Eliezer y su esposa dejaron de pretender que eran judíos religiosos. En 1891 Deborah falleció, dejándolo con varios niños pequeños. Su cuñada Hemda, 14 años menor que él, vino a visitarlos y finalmente se casaron. Esto fue mal visto por la comunidad religiosa de Jerusalem. En 1895 empezó a trabajar en un diccionario del hebreo moderno.

Junto con Herzl, Ben Yehuda apoyó la propuesta de Uganda para establecer una patria judía. Por esto, los pioneros que habían llegado a la Tierra de Israel se enemistaran con él y lo consideraron un traidor. A la muerte de Herzl, Ben Yehuda abandonó la idea de Uganda y se concentró en su diccionario. Con la ayuda de Hemda logró publicar 17 tomos.
Eliezer Ben Yehuda tuvo un enorme impacto en la vida judía moderna, aunque no logró que los grupos ultra ortodoxos hablaran hebreo. Murió en 1922, el año que las autoridades británicas declararon el hebreo, el inglés y el árabe, como los tres idiomas oficiales de la Tierra de Israel. Su hijo Ben Zion habló solo hebreo desde su nacimiento y la gente habló hebreo en el mercado.

Por Marcos Gojman.
Bibliografía: Artículos de Libby Kantorwitz, Jack Fellman, David Saiger y Ami Isserof.

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144. La mezuzah, ¿un recordatorio o un amuleto contra el mal?

El mandamiento de colocar una mezuzah en el marco o poste de la entrada de la casa está escrito en los versículos VI:6 y VI:9 de Deuteronomio que dicen: “y estas palabras que yo te mando hoy estarán sobre tu corazón”, “y las escribirás en los postes (mezuzot) de tu casa y en los portones (de tus ciudades).” Es por lo tanto una “mitzvah d´oraita”, un mandamiento de la Torá.

La mezuzah consta de dos partes: El “klaf”, un pedazo rectangular de pergamino que tiene escrito al frente versículos de la Torá: Deuteronomio VI: 4 al 9 y XI: 13 al 21, y en el reverso la palabra Shadai, nombre de Dios e iniciales de la frase “Shomer Dlatot Israel” El que cuida las puertas de Israel. La otra parte de la mezuzah es el contenedor que va a guardar el pergamino y que puede ser de cualquier material y diseño. Lo importante de la mezuzah es el klaf y no el contenedor.

Todas las reglas relativas a la mezuzah están en el capítulo 11 del volumen 1 del Shuljan Aruj. La regla 24 dice que el propósito de la mezuzah es recordarnos que en ella está escrito el nombre de Dios y la 25 nos dice que se debe revisar la mezuzah dos veces en siete años.

Esto es parte del texto que está escrito en la mezuzah: “4 Escucha, Israel: El Señor nuestro Dios es uno. 5 Ama al Señor tu Dios con todo tu corazón y con toda tu alma y con todas tus fuerzas. 6 Grábate en el corazón estas palabras que hoy te mando. 7 Incúlcaselas continuamente a tus hijos. Háblales de ellas cuando estés en tu casa y cuando vayas por el camino, cuando te acuestes y cuando te levantes. 8 Átalas a tus manos como un signo; llévalas en tu frente como una marca; 9 escríbelas en los postes de tu casa y en los portones de tus ciudades” (Deuteronomio VI).

En la época talmúdica se le atribuía un poder protector a la mezuzah. Esto se desprende de muchas anécdotas, como las de Artaban y Abba Arika y la de Onkelos. En la Edad Media, influido por la Kabalah, se le empezaron a añadir pasajes bíblicos donde Dios cuida a su pueblo y hasta nombres de ángeles. Maimónides condenó esta práctica de convertir la mezuzah en un amuleto para uso personal, por lo que se dejó de añadir textos adicionales a la mezuzah.

Un amuleto es un objeto diseñado para repeler el mal. Un talismán es un objeto diseñado para atraer bendiciones y prosperidad. A la mezuzah se le han atribuido las dos características. Esto sucede inclusive en nuestros días. El Lubavitcher Rebe, Rabbi Schneerson, recalcaba la importancia de la mezuzah como un dispositivo espiritual capaz de proteger de los efectos del mal de ojo y otras tragedias potenciales. Él decía: “Aun más, esta protección cubre a todos los miembros que viven en la casa también cuando salen fuera de ella”. Decía que cada mezuzah kasher que se coloca en una casa, protege en general a todo el pueblo judío.

¿Que hace que una mezuzah sea kasher o no? Primero, el pergamino debe provenir de un animal kasher. Segundo, debe estar escrito por un sofer de la misma forma como se escribe la Torá. Tercero, no debe de tener errores. Cuarto, no se le debe haber borrado ninguna letra. Algunos grupos dentro del judaísmo, especialmente en la rama ortodoxa, atribuyen el sufrimiento de la gente al hecho que las mezuzot de sus casas no eran kasher. Es difícil entender que alguien se enferme o sufra algún percance, porque el sofer que escribió su mezuzah algo hizo mal.

La mezuzah no pretende ser un dispositivo protector ni el origen de un castigo divino. La mezuzah es un símbolo y un recordatorio de nuestro Pacto con Dios, de nuestro amor, compromiso y voluntad de crear un hogar judío. Y esto es más que suficiente.

Por Marcos Gojman.
Bibliografía: Artículos de Cyrus Adler, I.M. Casanowicz, Michael Leo Samuel y Ari Z. Zivotofsky.

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143. Judaísmo americano: los movimientos definen sus principios.

Kaufmann Kohler (1843-1926) nació y se educó en Alemania. Hizo sus estudios rabínicos en Frankfurt con Samson Raphael Hirsch. Obtuvo su doctorado y escribió uno de los primeros trabajos de crítica bíblica. Esto le cerró las puertas en Europa para ejercer como rabino y emigró a los Estados Unidos, donde ejerció el rabinato en Detroit, Chicago y finalmente en Nueva York.

A pesar de haber tenido una formación tradicional, él representaba el ala más radical del judaísmo reformista. Convocó en 1885 a sus colegas a una conferencia en la ciudad de Pittsburgh, donde se establecieron las bases de lo que sería el movimiento reformista. Presidida por Isaac Mayer Wise, el padre del judaísmo reformista americano, en esa conferencia se aprobaron principios, conocidos como la “Plataforma de Pittsburgh”, donde se establecía que los judíos no son un pueblo sino una comunidad religiosa, que no buscan el retornar a la Tierra de Israel y que sólo aceptan como obligatorios los mandamientos éticos de la Torá y el observar sólo aquellas ceremonias que elevan y santifican la vida de una forma moderna.

El sector tradicionalista del judaísmo americano respondió inmediatamente. Diez semanas después de la conferencia de Pittsburgh, un grupo de líderes se reunió en la sinagoga Shearith Israel en Nueva York y decidieron formar un seminario rabínico que “conservaría los valores tradicionales del judaísmo”. Un año después, en 1886, los primeros ocho alumnos se inscribieron en el Jewish Theological Seminary de Nueva York (JTS). Su primer presidente fue el rabino Sabato Morais (1823-1897), nacido y educado en Italia. Junto a Morais participó Alexander Kohut (1842-1894), graduado del seminario rabínico de Breslau, fundado por Zejariah Frankel.

Aunque el JTS empezó como una institución ortodoxa, en 1902, con la llegada de Solomon Schechter a la presidencia del JTS, se empezó a liberalizar el estudio de la Torá, lo que ocasionó fisuras dentro de su cuerpo académico. Algunos de los profesores del JTS objetaron esos cambios. En 1897, uno de ellos, el rabino Henry Pereira Mendes, profesor de historia en el JTS, fundó la Unión de Congregaciones Ortodoxas Judías de América, conocida como la “Orthodox Union”(OU).

Ya en 1886 se había organizado la Yeshivah Etz Chaim, una escuela primaria religiosa. Para 1896 se convirtió en una yeshivah que cubría los años de la escuela secundaria y posteriores. En 1897 fue registrada en el estado de Nueva York con el nombre de “Rabbi Isaac Elchanan Theological Seminary” (RIETS) que finalmente quedó como la escuela rabínica de Yeshivah University. A pesar de su separación del JTS, los alumnos de RIETS pidieron tener las mismas materias que se estudiaban en el JTS sin disminuir sus estudios estrictamente ortodoxos para ser rabinos.

A finales del siglo XIX, los movimientos quedaron definidos: los reformistas con la Plataforma de Pittsburgh, los conservadores con el “JTS” y los ortodoxos con la “Orthodox Union”.

Por: Marcos Gojman
Bibliografía: Conservative Judaism de Neil Gillman y otras fuentes.

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142. La Mejitzah, una división que nos divide.

Mejitzah en hebreo quiere decir separación o división. Se refiere a la separación física de la zona de hombres de la de las mujeres, en las sinagogas ortodoxas, durante los rezos. Esta separación se da mediante una sección especial para mujeres, como podría ser un balcón, o con una partición física que los separe. La prohibición de que hombres y mujeres se sienten juntos, según algunos rabinos ortodoxos, se deriva de la Biblia, por lo que para ellos, se convierte en algo obligatorio.

El concepto de Mejitzah no se menciona en ningún lugar del Talmud. Sólo hay una discusión que se refiere a una barrera que se levantaba en el Templo para separar a las mujeres de los hombres, exclusivamente durante una parte de la celebración de Sukot. También Rav, uno de los sabios amoraitas, se refiere a una profecía de Zacarias que decía que después de la guerra entre Gog y Magog, el duelo se debería de llevar separando los hombres de cada familia de sus mujeres. Otra explicación que algunos sabios dan, es el hecho de que en el Templo de Jerusalem había tres patios: el primero era el de las mujeres, pero en el que podían estar hombres y mujeres, el segundo era exclusivo de los hombres y el tercero era para los sacerdotes.

Históricamente, no se tiene ninguna evidencia de que en las sinagogas de la antigüedad hubiera mejitzah. En las excavaciones arqueológicas no se encontró nada que lo indique, pero esto no es prueba absoluta de que no las hubo. Philo, habla en su libro que en algunas comunidades en el siglo I si se dividía a los hombres de las mujeres. Ya para la Edad Media si hay evidencias de mejitzot en sinagogas.

Fue en 1845, en la sinagoga reformista de Berlín, donde por primera vez se eliminó oficialmente la mejitzah y en teoría las mujeres podían sentarse en cualquier lugar y no sólo en el balcón como era antes. Aun así, por muchos años, las mujeres continuaron sentándose separadas de los hombres. Fue en los Estados Unidos donde poco a poco las sinagogas fueron adoptando el que hombres y mujeres se sentaran juntos.

En la actualidad, la separación por sexos es una de las cosas que distingue a la ortodoxia de los otros movimientos. Prácticamente en todas las sinagogas no ortodoxas no hay mejitzah. Para los ortodoxos, un templo sin mejitzah, que separe hombres y mujeres, no es un templo kasher. Los ortodoxos sostienen que el estar junto a mujeres, desvía la atención de los hombres de su objetivo que es rezarle a Dios. Finalmente, la mejitzah es más una costumbre que un mandamiento. Pero su función de dividir se extendió más allá de separar a los hombres de las mujeres: ahora separa al judaísmo en dos bandos.

Por Marcos Gojman
Bibliografía: Jonathan D. Sarna: The debate of mixed seating in American synagogues. Chad Spigel: Reconsidering the question of separate seating in ancient synagogues.

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141. Judah Alkalai, el rabino de Simon Loeb Herzl.

Judah ben Solomon Jai Alkalai (1798 –1878) nació en Sarajevo, en ese tiempo, parte del imperio turco. Estudió en Jerusalem bajo diferentes rabinos y se interesó por el estudio de la Kabalah. En 1825 ingresó como maestro a la comunidad sefaradí de Semlin, hoy parte de Belgrado, la capital de Serbia. Pocos años después tomo el puesto de rabino de esa comunidad. En esa época se dieron movimientos nacionalistas en la región, que mucho influyeron a los judíos de los Balcanes.

Alkalai sostenía que los judíos debían regresar a la tierra de Israel. Basado en varias fuentes religiosas y cabalísticas, decía que la venida del Mesías y la redención de Israel requerían que los judíos retornaran a su tierra para que esto sucediera. Inclusive había calculado que podría suceder entre 1840 y 1939, siempre y cuando se tomaran las acciones necesarias, ya que si no, la redención se lograría en el siguiente siglo, pero con un enorme sufrimiento.

Simon Loeb Herzl, el abuelo paterno de Theodor Herzl, asistía habitualmente a la sinagoga de Alkalai y tuvo en sus manos una de las primeras copias del libro que Alkalai escribió en 1857, donde hablaba del “regreso de los judíos a Tierra Santa y la renovación de la gloria de Jerusalem”. Theodor Herzl conoció de las ideas de Alkalai a través de sus abuelos paternos, judíos tradicionalistas. Muchos estudiosos sostienen que ese fue el verdadero origen de las ideas sionistas de Theodor, más que el famoso “affair Dreyfus”, el juicio del Capitán Dreyfuss, acusado falsamente de traición en Francia y que Herzl cubrió como periodista.

Theodor Herzl escribió dos obras importantes: en 1895 “El Estado Judío” y en 1902 “Altneuland”, “Vieja nueva tierra”. En el primero escribió: “Considero que la cuestión judía no es un problema social o religioso, aunque a veces tome esa forma. Es una cuestión nacional…. Hemos tratado de una manera sincera de unirnos con las comunidades nacionales entre las que vivimos, buscando sólo conservar la fe de nuestros padres. Pero no nos lo han permitido. En vano hemos sido leales patriotas… En nuestras tierras nativas donde hemos vivido por siglos todavía se nos considera extranjeros… En cualquier lugar donde empezamos a estar seguros políticamente empezamos a asimilarnos. Y esto no es algo encomiable….Israel es nuestra patria histórica inolvidable. Viviremos finalmente como hombres libres en nuestra tierra y moriremos pacíficamente en nuestras casas”.

Herzl veía un Estado Judío que combinaría cultura judía moderna con lo mejor de la herencia europea. El Templo de Jerusalem sería reconstruido bajo principios modernos. Él no veía a sus habitantes como gente religiosa, pero habría respeto en la esfera pública a la religión. Herzl tuvo en su abuelo Simon Loeb, el conducto por donde las ideas de Alkalai influyeron su pensamiento.

Por Marcos Gojman.
Bibliografía: Encyclopaedia Judaica y otras fuentes.

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140. Ahad Ha´am: No sólo los judíos salieron del gueto, también el judaísmo salió del gueto.

Asher Zvi Hirsch Ginsberg (1856-1927) nació en Ucrania, en el seno de una familia jasídica. A los ocho años se enseñó a leer el ruso. Fue al jeder, la escuela religiosa para niños, hasta los 12 años. Después estudió con tutores privados, destacando como un excelente alumno. Intentó continuar sus estudios en Viena y en Alemania, pero no lo logró. Ginsberg fue muy crítico de la naturaleza dogmática del judaísmo ortodoxo, pero fue fiel a su herencia cultural y a sus ideales éticos.

Regresó a Odessa donde conoció a Leon Pinsker, líder de los Hovevei Zion, movimiento que buscaba asentar judíos en la Tierra de Israel. Visitó los asentamientos en 1891 y los vio empobrecidos, olvidados por los judíos del mundo y dependientes de su ayuda para sobrevivir.

Ginsberg, cuyo seudónimo era Ahad Ha´am, “Uno del Pueblo”, decía que el programa de Theodor Herzl, líder del sionismo político, era impráctico. Sostenía que, en lugar de establecer un Estado Judío, el movimiento sionista debería llevar judíos a la Tierra de Israel de una manera gradual y con ese núcleo formar un centro cultural judío, que reviviría el hebreo y crearía una nueva cultura espiritual, libre de las influencias negativas de la diáspora. Ese núcleo contagiaría su nacionalismo a las comunidades judías en el mundo, para que así tuvieran la fuerza de venir a ayudar a construir esa nueva Tierra de Israel.

Él pensaba que esa nueva cultura judía sería el camino para reconectar a los jóvenes con el judaísmo y con sus valores nacionales más que los religiosos. Su mayor contribución fue su lucha por revivir el hebreo y su cultura, tanto en la Tierra de Israel como en la diáspora. Sus escritos cimentarían la relación entre el futuro Estado de Israel y la cultura judía expresada en hebreo.

Ahad Ha´am decía que no sólo los judíos salieron del gueto. También el judaísmo salió del gueto. Para los judíos como individuos, la salida del gueto estaba supeditada a la situación de cada país y dependía de la aceptación de la población del lugar. Pero para el judaísmo, su salida fue otra cosa: el contacto con la modernidad anuló sus defensas interiores y ya no pudo permanecer aislado, viviendo una vida apartada del resto del mundo. Él decía que el espíritu judío siempre busca el desarrollarse, por lo que absorbe elementos de la cultura general externa, los asimila y los hace parte de sí mismo. Así había ocurrido anteriormente en múltiples periodos de la historia judía.

Decía: “El secreto de la persistencia del pueblo judío está en que desde muy temprano los profetas nos enseñaron a respetar el poder espiritual y a no adorar el poder material. Por esa razón, el judaísmo no desapareció, como sucedió con otras naciones de la antigüedad. Mientras sigamos siendo fieles a este principio, nuestra existencia está segura.” El sionismo de Ahad Ha´am salía de ese mundo espiritual y buscaba resolver el problema del judaísmo, mientras que el de Herzl salía del mundo material y buscaba resolver los problemas de los judíos, que no es lo mismo.

Por Marcos Gojman:
Bibliografía: Ahad Ha´am «The Jewish State and Jewish Problem» (1897), artículos de Louis Jacobs, Steven J. Zipperstein y otras fuentes.

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139. Solomon Schechter, el arquitecto del Judaísmo Conservador.

Solomon Schechter (1847-1915) nació en Rumania, en el seno de una familia jasídica Lubavitch. Se educó primero en la yeshiva de Lemberg y continuó sus estudios en Viena y Berlín. Era profesor de temas rabínicos en Cambridge, Inglaterra, cuando descubrió los documentos de la Genizah de El Cairo. Esto le dio renombre a nivel mundial y pronto se le acercaron representantes del Jewish Theological Seminary de Nueva York, para integrarlo a su cuerpo de profesores. Aunque no fue fácil convencerlo, finalmente llegó al seminario donde ocupó el puesto de presidente.

El impacto que Schechter tuvo en el seminario, a lo largo de sus trece años como presidente, fue enorme. Logró reunir un grupo de grandes profesores, expertos en diversas materias, que pronto hicieron que el seminario fuera reconocido mundialmente como el lugar más prestigiado y avanzado en el campo de los estudios judaicos. También, en una serie de cartas y artículos, plasmó las bases de lo que sería el movimiento que él ya encabezaba. En 1913 fundó la United Synagogue of America, con el objeto de construir alianzas entre todos los grupos religiosos.

Schechter sintetizaba en su persona toda la postura filosófica del seminario. Hablaba idish, hebreo, inglés y alemán, además de haber estudiado tanto en yeshivot tradicionales como en las escuelas de Viena, Berlin y Londres, donde aprendió la Ciencia del Judaísmo. Escribía sobre los místicos de Safed como sobre Abraham Lincoln. En su discurso de toma de posesión, citó a Whitman, Goethe y George Eliot junto con pasajes de la Biblia, el Talmud y otros textos religiosos.

Declaraba su compromiso con la modernidad al criticar a aquellos que se negaban a reconocer los grandes movimientos y revoluciones que ocurrieron en todos los campos del pensamiento humano, en los siglos XVIII y XIX, y los reducían a la nada, como si no hubieran ocurrido. Pero de igual forma defendía las bases tradicionales del judaísmo, con todo lo que lo distinguía de otras religiones. Sostenía que la Torá era la base del pensamiento judío, tal como lo fue a lo largo de miles de años, siempre respondiendo a las condiciones de cada época.

Schechter, igual que Frankel en Breslau, pudo conciliar elementos aparentemente opuestos de la modernidad con el judaísmo clásico tradicional. Su enfoque se basaba en el estudio histórico y crítico del judaísmo, con lo que se distanciaba tanto de las corrientes ortodoxas, que no aceptaban el hecho de que el judaísmo había evolucionado en el tiempo, como del movimiento reformista que había eliminado muchas de las prácticas históricamente clásicas judías.

Schechter no puso por escrito una declaración de principios del nuevo movimiento, a diferencia de los reformistas que, con su Plataforma de Pittsburgh, provocaron el rompimiento con los sectores tradicionales de la comunidad judía americana. Su apertura ideológica los convirtió en el movimiento religioso judío más floreciente en la primera mitad del siglo XX. Sin duda, Solomon Schechter fue el gran arquitecto del judaísmo conservador.

Por: Marcos Gojman.
Bibliografía: Conservative Judaism de Neil Gillman y otras fuentes.

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