143. Judaísmo americano: los movimientos definen sus principios.

Kaufmann Kohler (1843-1926) nació y se educó en Alemania. Hizo sus estudios rabínicos en Frankfurt con Samson Raphael Hirsch. Obtuvo su doctorado y escribió uno de los primeros trabajos de crítica bíblica. Esto le cerró las puertas en Europa para ejercer como rabino y emigró a los Estados Unidos, donde ejerció el rabinato en Detroit, Chicago y finalmente en Nueva York.

A pesar de haber tenido una formación tradicional, él representaba el ala más radical del judaísmo reformista. Convocó en 1885 a sus colegas a una conferencia en la ciudad de Pittsburgh, donde se establecieron las bases de lo que sería el movimiento reformista. Presidida por Isaac Mayer Wise, el padre del judaísmo reformista americano, en esa conferencia se aprobaron principios, conocidos como la “Plataforma de Pittsburgh”, donde se establecía que los judíos no son un pueblo sino una comunidad religiosa, que no buscan el retornar a la Tierra de Israel y que sólo aceptan como obligatorios los mandamientos éticos de la Torá y el observar sólo aquellas ceremonias que elevan y santifican la vida de una forma moderna.

El sector tradicionalista del judaísmo americano respondió inmediatamente. Diez semanas después de la conferencia de Pittsburgh, un grupo de líderes se reunió en la sinagoga Shearith Israel en Nueva York y decidieron formar un seminario rabínico que “conservaría los valores tradicionales del judaísmo”. Un año después, en 1886, los primeros ocho alumnos se inscribieron en el Jewish Theological Seminary de Nueva York (JTS). Su primer presidente fue el rabino Sabato Morais (1823-1897), nacido y educado en Italia. Junto a Morais participó Alexander Kohut (1842-1894), graduado del seminario rabínico de Breslau, fundado por Zejariah Frankel.

Aunque el JTS empezó como una institución ortodoxa, en 1902, con la llegada de Solomon Schechter a la presidencia del JTS, se empezó a liberalizar el estudio de la Torá, lo que ocasionó fisuras dentro de su cuerpo académico. Algunos de los profesores del JTS objetaron esos cambios. En 1897, uno de ellos, el rabino Henry Pereira Mendes, profesor de historia en el JTS, fundó la Unión de Congregaciones Ortodoxas Judías de América, conocida como la “Orthodox Union”(OU).

Ya en 1886 se había organizado la Yeshivah Etz Chaim, una escuela primaria religiosa. Para 1896 se convirtió en una yeshivah que cubría los años de la escuela secundaria y posteriores. En 1897 fue registrada en el estado de Nueva York con el nombre de “Rabbi Isaac Elchanan Theological Seminary” (RIETS) que finalmente quedó como la escuela rabínica de Yeshivah University. A pesar de su separación del JTS, los alumnos de RIETS pidieron tener las mismas materias que se estudiaban en el JTS sin disminuir sus estudios estrictamente ortodoxos para ser rabinos.

A finales del siglo XIX, los movimientos quedaron definidos: los reformistas con la Plataforma de Pittsburgh, los conservadores con el “JTS” y los ortodoxos con la “Orthodox Union”.

Por: Marcos Gojman
Bibliografía: Conservative Judaism de Neil Gillman y otras fuentes.

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142. La Mejitzah, una división que nos divide.

Mejitzah en hebreo quiere decir separación o división. Se refiere a la separación física de la zona de hombres de la de las mujeres, en las sinagogas ortodoxas, durante los rezos. Esta separación se da mediante una sección especial para mujeres, como podría ser un balcón, o con una partición física que los separe. La prohibición de que hombres y mujeres se sienten juntos, según algunos rabinos ortodoxos, se deriva de la Biblia, por lo que para ellos, se convierte en algo obligatorio.

El concepto de Mejitzah no se menciona en ningún lugar del Talmud. Sólo hay una discusión que se refiere a una barrera que se levantaba en el Templo para separar a las mujeres de los hombres, exclusivamente durante una parte de la celebración de Sukot. También Rav, uno de los sabios amoraitas, se refiere a una profecía de Zacarias que decía que después de la guerra entre Gog y Magog, el duelo se debería de llevar separando los hombres de cada familia de sus mujeres. Otra explicación que algunos sabios dan, es el hecho de que en el Templo de Jerusalem había tres patios: el primero era el de las mujeres, pero en el que podían estar hombres y mujeres, el segundo era exclusivo de los hombres y el tercero era para los sacerdotes.

Históricamente, no se tiene ninguna evidencia de que en las sinagogas de la antigüedad hubiera mejitzah. En las excavaciones arqueológicas no se encontró nada que lo indique, pero esto no es prueba absoluta de que no las hubo. Philo, habla en su libro que en algunas comunidades en el siglo I si se dividía a los hombres de las mujeres. Ya para la Edad Media si hay evidencias de mejitzot en sinagogas.

Fue en 1845, en la sinagoga reformista de Berlín, donde por primera vez se eliminó oficialmente la mejitzah y en teoría las mujeres podían sentarse en cualquier lugar y no sólo en el balcón como era antes. Aun así, por muchos años, las mujeres continuaron sentándose separadas de los hombres. Fue en los Estados Unidos donde poco a poco las sinagogas fueron adoptando el que hombres y mujeres se sentaran juntos.

En la actualidad, la separación por sexos es una de las cosas que distingue a la ortodoxia de los otros movimientos. Prácticamente en todas las sinagogas no ortodoxas no hay mejitzah. Para los ortodoxos, un templo sin mejitzah, que separe hombres y mujeres, no es un templo kasher. Los ortodoxos sostienen que el estar junto a mujeres, desvía la atención de los hombres de su objetivo que es rezarle a Dios. Finalmente, la mejitzah es más una costumbre que un mandamiento. Pero su función de dividir se extendió más allá de separar a los hombres de las mujeres: ahora separa al judaísmo en dos bandos.

Por Marcos Gojman
Bibliografía: Jonathan D. Sarna: The debate of mixed seating in American synagogues. Chad Spigel: Reconsidering the question of separate seating in ancient synagogues.

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141. Judah Alkalai, el rabino de Simon Loeb Herzl.

Judah ben Solomon Jai Alkalai (1798 –1878) nació en Sarajevo, en ese tiempo, parte del imperio turco. Estudió en Jerusalem bajo diferentes rabinos y se interesó por el estudio de la Kabalah. En 1825 ingresó como maestro a la comunidad sefaradí de Semlin, hoy parte de Belgrado, la capital de Serbia. Pocos años después tomo el puesto de rabino de esa comunidad. En esa época se dieron movimientos nacionalistas en la región, que mucho influyeron a los judíos de los Balcanes.

Alkalai sostenía que los judíos debían regresar a la tierra de Israel. Basado en varias fuentes religiosas y cabalísticas, decía que la venida del Mesías y la redención de Israel requerían que los judíos retornaran a su tierra para que esto sucediera. Inclusive había calculado que podría suceder entre 1840 y 1939, siempre y cuando se tomaran las acciones necesarias, ya que si no, la redención se lograría en el siguiente siglo, pero con un enorme sufrimiento.

Simon Loeb Herzl, el abuelo paterno de Theodor Herzl, asistía habitualmente a la sinagoga de Alkalai y tuvo en sus manos una de las primeras copias del libro que Alkalai escribió en 1857, donde hablaba del “regreso de los judíos a Tierra Santa y la renovación de la gloria de Jerusalem”. Theodor Herzl conoció de las ideas de Alkalai a través de sus abuelos paternos, judíos tradicionalistas. Muchos estudiosos sostienen que ese fue el verdadero origen de las ideas sionistas de Theodor, más que el famoso “affair Dreyfus”, el juicio del Capitán Dreyfuss, acusado falsamente de traición en Francia y que Herzl cubrió como periodista.

Theodor Herzl escribió dos obras importantes: en 1895 “El Estado Judío” y en 1902 “Altneuland”, “Vieja nueva tierra”. En el primero escribió: “Considero que la cuestión judía no es un problema social o religioso, aunque a veces tome esa forma. Es una cuestión nacional…. Hemos tratado de una manera sincera de unirnos con las comunidades nacionales entre las que vivimos, buscando sólo conservar la fe de nuestros padres. Pero no nos lo han permitido. En vano hemos sido leales patriotas… En nuestras tierras nativas donde hemos vivido por siglos todavía se nos considera extranjeros… En cualquier lugar donde empezamos a estar seguros políticamente empezamos a asimilarnos. Y esto no es algo encomiable….Israel es nuestra patria histórica inolvidable. Viviremos finalmente como hombres libres en nuestra tierra y moriremos pacíficamente en nuestras casas”.

Herzl veía un Estado Judío que combinaría cultura judía moderna con lo mejor de la herencia europea. El Templo de Jerusalem sería reconstruido bajo principios modernos. Él no veía a sus habitantes como gente religiosa, pero habría respeto en la esfera pública a la religión. Herzl tuvo en su abuelo Simon Loeb, el conducto por donde las ideas de Alkalai influyeron su pensamiento.

Por Marcos Gojman.
Bibliografía: Encyclopaedia Judaica y otras fuentes.

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140. Ahad Ha´am: No sólo los judíos salieron del gueto, también el judaísmo salió del gueto.

Asher Zvi Hirsch Ginsberg (1856-1927) nació en Ucrania, en el seno de una familia jasídica. A los ocho años se enseñó a leer el ruso. Fue al jeder, la escuela religiosa para niños, hasta los 12 años. Después estudió con tutores privados, destacando como un excelente alumno. Intentó continuar sus estudios en Viena y en Alemania, pero no lo logró. Ginsberg fue muy crítico de la naturaleza dogmática del judaísmo ortodoxo, pero fue fiel a su herencia cultural y a sus ideales éticos.

Regresó a Odessa donde conoció a Leon Pinsker, líder de los Hovevei Zion, movimiento que buscaba asentar judíos en la Tierra de Israel. Visitó los asentamientos en 1891 y los vio empobrecidos, olvidados por los judíos del mundo y dependientes de su ayuda para sobrevivir.

Ginsberg, cuyo seudónimo era Ahad Ha´am, “Uno del Pueblo”, decía que el programa de Theodor Herzl, líder del sionismo político, era impráctico. Sostenía que, en lugar de establecer un Estado Judío, el movimiento sionista debería llevar judíos a la Tierra de Israel de una manera gradual y con ese núcleo formar un centro cultural judío, que reviviría el hebreo y crearía una nueva cultura espiritual, libre de las influencias negativas de la diáspora. Ese núcleo contagiaría su nacionalismo a las comunidades judías en el mundo, para que así tuvieran la fuerza de venir a ayudar a construir esa nueva Tierra de Israel.

Él pensaba que esa nueva cultura judía sería el camino para reconectar a los jóvenes con el judaísmo y con sus valores nacionales más que los religiosos. Su mayor contribución fue su lucha por revivir el hebreo y su cultura, tanto en la Tierra de Israel como en la diáspora. Sus escritos cimentarían la relación entre el futuro Estado de Israel y la cultura judía expresada en hebreo.

Ahad Ha´am decía que no sólo los judíos salieron del gueto. También el judaísmo salió del gueto. Para los judíos como individuos, la salida del gueto estaba supeditada a la situación de cada país y dependía de la aceptación de la población del lugar. Pero para el judaísmo, su salida fue otra cosa: el contacto con la modernidad anuló sus defensas interiores y ya no pudo permanecer aislado, viviendo una vida apartada del resto del mundo. Él decía que el espíritu judío siempre busca el desarrollarse, por lo que absorbe elementos de la cultura general externa, los asimila y los hace parte de sí mismo. Así había ocurrido anteriormente en múltiples periodos de la historia judía.

Decía: “El secreto de la persistencia del pueblo judío está en que desde muy temprano los profetas nos enseñaron a respetar el poder espiritual y a no adorar el poder material. Por esa razón, el judaísmo no desapareció, como sucedió con otras naciones de la antigüedad. Mientras sigamos siendo fieles a este principio, nuestra existencia está segura.” El sionismo de Ahad Ha´am salía de ese mundo espiritual y buscaba resolver el problema del judaísmo, mientras que el de Herzl salía del mundo material y buscaba resolver los problemas de los judíos, que no es lo mismo.

Por Marcos Gojman:
Bibliografía: Ahad Ha´am «The Jewish State and Jewish Problem» (1897), artículos de Louis Jacobs, Steven J. Zipperstein y otras fuentes.

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139. Solomon Schechter, el arquitecto del Judaísmo Conservador.

Solomon Schechter (1847-1915) nació en Rumania, en el seno de una familia jasídica Lubavitch. Se educó primero en la yeshiva de Lemberg y continuó sus estudios en Viena y Berlín. Era profesor de temas rabínicos en Cambridge, Inglaterra, cuando descubrió los documentos de la Genizah de El Cairo. Esto le dio renombre a nivel mundial y pronto se le acercaron representantes del Jewish Theological Seminary de Nueva York, para integrarlo a su cuerpo de profesores. Aunque no fue fácil convencerlo, finalmente llegó al seminario donde ocupó el puesto de presidente.

El impacto que Schechter tuvo en el seminario, a lo largo de sus trece años como presidente, fue enorme. Logró reunir un grupo de grandes profesores, expertos en diversas materias, que pronto hicieron que el seminario fuera reconocido mundialmente como el lugar más prestigiado y avanzado en el campo de los estudios judaicos. También, en una serie de cartas y artículos, plasmó las bases de lo que sería el movimiento que él ya encabezaba. En 1913 fundó la United Synagogue of America, con el objeto de construir alianzas entre todos los grupos religiosos.

Schechter sintetizaba en su persona toda la postura filosófica del seminario. Hablaba idish, hebreo, inglés y alemán, además de haber estudiado tanto en yeshivot tradicionales como en las escuelas de Viena, Berlin y Londres, donde aprendió la Ciencia del Judaísmo. Escribía sobre los místicos de Safed como sobre Abraham Lincoln. En su discurso de toma de posesión, citó a Whitman, Goethe y George Eliot junto con pasajes de la Biblia, el Talmud y otros textos religiosos.

Declaraba su compromiso con la modernidad al criticar a aquellos que se negaban a reconocer los grandes movimientos y revoluciones que ocurrieron en todos los campos del pensamiento humano, en los siglos XVIII y XIX, y los reducían a la nada, como si no hubieran ocurrido. Pero de igual forma defendía las bases tradicionales del judaísmo, con todo lo que lo distinguía de otras religiones. Sostenía que la Torá era la base del pensamiento judío, tal como lo fue a lo largo de miles de años, siempre respondiendo a las condiciones de cada época.

Schechter, igual que Frankel en Breslau, pudo conciliar elementos aparentemente opuestos de la modernidad con el judaísmo clásico tradicional. Su enfoque se basaba en el estudio histórico y crítico del judaísmo, con lo que se distanciaba tanto de las corrientes ortodoxas, que no aceptaban el hecho de que el judaísmo había evolucionado en el tiempo, como del movimiento reformista que había eliminado muchas de las prácticas históricamente clásicas judías.

Schechter no puso por escrito una declaración de principios del nuevo movimiento, a diferencia de los reformistas que, con su Plataforma de Pittsburgh, provocaron el rompimiento con los sectores tradicionales de la comunidad judía americana. Su apertura ideológica los convirtió en el movimiento religioso judío más floreciente en la primera mitad del siglo XX. Sin duda, Solomon Schechter fue el gran arquitecto del judaísmo conservador.

Por: Marcos Gojman.
Bibliografía: Conservative Judaism de Neil Gillman y otras fuentes.

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138. El banquete treif.

En la noche del 11 de julio de 1883, unas 200 personas se reunieron a cenar en un restaurante de Cincinnati para celebrar la 8ª reunión del consejo de la Unión de Congregaciones Hebreas Americanas y la graduación de la primera generación de rabinos del Hebrew Union College. La cena fue patrocinada por un grupo de judíos prominentes y en ella se sirvieron mariscos, carne y postres de leche, violando con eso los preceptos dietéticos que distinguen entre los alimentos permitidos (kosher) y los que no lo son (treif o taref). En la historia del judaísmo americano se le conoce como el “banquete treif” y fue uno más de una serie de eventos que finalmente llevaron al rompimiento entre el ala reformista y el ala más tradicionalista. Esta separación se consolidó cuando el movimiento reformista adoptó los principios de la Plataforma de Pitsburgh, que en 1885 desechó la observancia de las mitzvoth y consideró anacrónico el concepto de “pueblo judío”.

Después del banquete, un grupo de rabinos y académicos moderados, entre ellos Sabato Morais, Henry Pereira Mendes, Alexander Kohut y Cyrus Adler, buscaron establecer un seminario rabínico más tradicional que reflejara la concepción histórica del judaísmo como una religión en evolución, tal como lo hiciera Zejariah Frankel en el Seminario Teológico Judío de Breslau, en 1854.

En enero de 1887 se fundó el Jewish Theological Seminary Association en Nueva York, con la finalidad de preservar “el conocimiento y la práctica del judaísmo histórico”. En el seminario se enseñaría biblia, historia y filosofía, además de dar una formación rabínica tradicional ashkenazi. En sus primeros quince años, se graduaron 14 rabinos y 3 jazanim, entre ellos Joseph H. Hertz que llegaría a ser el rabino principal del imperio británico y Mordejai Kaplan, teólogo, maestro por muchos años en el seminario y fundador del movimiento judío reconstruccionista.

Desde su inicio, el seminario tuvo serios problemas financieros y en 1902 estuvo a punto de cerrar. Ya desde 1890, algunos de sus líderes empezaron a manejar la idea de traer a Solomon Schechter, profesor de Talmud en la Universidad de Cambridge y descubridor de la Genizah de El Cairo, para presidir el seminario. Schechter en un principio se rehusó, alegando la mala situación financiera de la institución, pero gracias al trabajo de Cyrus Adler y un grupo de voluntarios, los problemas económicos quedaron resueltos y Solomon Schechter aceptó el puesto. En marzo de 1902 tomó posesión de la presidencia del Jewish Theological Seminary of America (JTS).

Schechter nunca se imaginó que el seminario se convertiría en la fuente desde donde surgiría un nuevo movimiento dentro del judaísmo, el movimiento Conservador. Él buscaba ofrecer una alternativa al judaísmo reformista, con un judaísmo tradicional, ilustrado y americanizado. Además de ser profesor de teología judía en el seminario, se dedicó a plasmar en varios documentos las bases ideológicas de lo que él consideraba debería de ser la práctica del judaísmo en América. Pero algunos rabinos no estuvieron de acuerdo con su postura y abandonaron el seminario para formar Agudat Harabanim, organización de corte ortodoxo. Otro grupo de rabinos formó la Unión Ortodoxa, que aunque sí mantuvo algunos lazos con el JTS, tomó otro rumbo.

Nadie sabe bien quién fue el responsable de que se sirviera comida treif en ese banquete. Pero indirectamente ese incidente marcó el rumbo del judaísmo en Estados Unidos y en el mundo. Ni Isaac Mayer Wize, padre del movimiento reformista, ni Solomon Schechter, ideólogo del movimiento conservador, ni los fundadores de Agudat Harabanim y la Unión Ortodoxa, buscaron dividir al judaísmo. Todos buscaban, desde su perspectiva, el mejor camino para el pueblo judío. Quizás un banquete kosher para aclarar las diferencias, pudiera haber sido la solución.

Por Marcos Gojman.
Bibliografía: Conservative Judaism de Neil Gillman y otras fuentes.

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137. La Genizah de El Cairo: un escondite para ideas diferentes.

La genizah, que en hebreo significa “escondite”, es un lugar donde se guardan libros y documentos que ya no son de utilidad y que por tener escrito el nombre de Dios, no se pueden destruir. Como también se acostumbra escribir el nombre de Dios al principio de una carta o de otro tipo de documentos, estos también se guardan eventualmente en la genizah.

La genizah más famosa es la de El Cairo, por el tamaño y el contenido de los documentos que ahí se encontraron. Por casi mil años, la comunidad judía de Fustat, en la parte vieja de El Cairo, depositó libros usados y otros documentos en la genizah de la sinagoga Ben Ezra, construida en el año 882. En 1896, Salomón Schechter, profesor de Talmud y literatura rabínica en la Universidad de Cambridge, con la ayuda financiera de Charles Taylor, llegó a El Cairo y después de varios meses de arduo trabajo y con el permiso de la comunidad judía de Egipto, se llevó cerca de 190,000 documentos a Inglaterra. La colección Taylor-Schechter de la genizah de El Cairo en Cambridge es la más extensa, aunque no todos los documentos de la genizah están guardados ahí.

La Genizah de El Cairo es uno de los grandes tesoros del judaísmo jamás encontrado. Su contenido le dio al mundo información valiosísima sobre el Medio Oriente en la época medieval. Además de documentos sobre la Biblia y el Talmud, había documentos de la vida diaria. Schechter inclusive encontró una carta firmada por el mismo Maimónides.

En 1970, el profesor Stefan Reif, experto en judaísmo medieval y lenguas semíticas, fue nombrado jefe del departamento responsable de la colección de la genizah. Reif nos dice: “Hasta antes de la genizah, si queríamos conocer algo de esa época, la única manera era con documentos de los siglos XVI y XVII. Gracias a la genizah, tenemos documentos que van del siglo IX hasta el XIII”.

El profesor Reif nos explica que en la genizah se encontraron cartas, certificados, quejas de las esposas sobres sus maridos, listas de joyas, etc. Material que refleja la vida diaria judía de la época. También hay documentos que han revolucionado campos de estudio, como algunos con formas de puntuación en hebreo diferentes a las conocidas antes. Reif nos dice que los documentos de la genizah muestran la gran disputa que existía entre las academias de Babilonia y las de Israel, donde la halája era más flexible. Los sabios babilónicos acusaban a los de Israel de no ser suficientemente estrictos en su práctica. Reif también encontró material que nos permite ahora entender mejor el Talmud Jerusalmi, relegado a segundo plano por el Talmud Babli.

Dice Reif: “No sabemos mucho de los libros de rezos de antes del siglo 9. Hasta entonces se rezaba de forma oral y cada director de rezo lo hacía según sus propias preferencias, sin tener un texto unificado. Los sabios de Babilonia estaban a favor de tener un texto único, mientras que los de Israel dejaban que cada director de rezo rezara según sus preferencias. Los documentos de la Genizah demostraron que la costumbre de Babilonia se impuso sobre la de Israel”. Todavía falta mucho que descubrir entre los documentos de la genizah del Cairo. Lo que sí sabemos es que la genizah del Cairo escondía ideas diferentes guardadas en viejos documentos.

Por Marcos Gojman
Bibliografía: Entrevista al Dr. Stefan Reif por Tali Farkash y otras fuentes.

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136. Isaac Mayer Wise y los cimientos del judaísmo americano.

Isaac Mayer Weiss nació en 1819 en Bohemia, actualmente parte de la República Checa. Desde joven demostró ser un alumno brillante. Estudió Biblia y Talmud, especialmente con su padre Leo Weiss y con su abuelo. Se graduó de las Universidades de Praga y de Viena y a los 23 años una corte rabínica le concedió el título de rabino. En 1846 Weiss emigró a los Estados Unidos, pues encontró que era difícil el ser rabino en Bohemia, por una serie de restricciones que el gobierno había impuesto en contra de los judíos. Ya en América, Weiss cambió su apellido a Wise.

Inicialmente sirvió como rabino en Albany, Nueva York, pero por diferencias con el presidente de la congregación, renunció y se mudó a Cincinnati. Ahí le ofrecieron el puesto de rabino en la congregación Bnei Jeshurun, con carácter vitalicio. En 1847 presentó ante el Bet Din (corte rabínica) el proyecto de un libro de rezos para utilizarse en todo el país y al que llamó “Minhag América”. La propuesta quedó pendiente hasta 1855, cuando en una conferencia de rabinos en Cleveland se le pidió a él y a otros dos rabinos, editarlo y publicarlo. “Minhag América” se convirtió en el libro de rezos de la mayoría de las sinagogas judías del Sur y del Oeste de los Estados Unidos.

Wise utilizó su periódico “The American Israelite”, para difundir sus ideas de unificar a las congregaciones judías del país y a sus rabinos. En 1848 hizo un llamado a “todos los ministros israelitas” de los Estados Unidos, para que se agruparan en una unión y con eso terminar con la anarquía religiosa que imperaba. Para ello los convocó al año siguiente a una reunión en Filadelfia, pero esta no se llevó a cabo. Su idea fue mejor acogida entre las congregaciones, quienes en 1873 se organizaron en la “Unión de Congregaciones Hebreas Americanas”, con sede en Cincinnati.

Wise no cejó en su esfuerzo de unir a los rabinos. Para eso convocó a una conferencia en Cleveland en 1855, pero esta no sólo no logró unirlos, sino que los separó en dos bandos, por un lado Wise y sus seguidores y por el otro un grupo de rabinos prominentes de la costa Este del país. En las conferencias de Filadelfia en 1869, Nueva York en 1870 y Cincinnati en 1871, las diferencias se fueron limando poco a poco, hasta que en 1889 se formó la “Conferencia Central de Rabinos Americanos”. Wise fungió como su primer presidente y duró como tal once años, hasta su muerte.

Igualmente fue infatigable en su insistencia de crear un seminario para formar rabinos. Criticó a muchos que se hacían pasar como guías espirituales, pues decía que no estaban debidamente preparados. Intentó crear un seminario en Cincinnati, pero fracasó al año. No se desanimó y desde su periódico continuó propagando su idea del seminario. El 3 de octubre de 1875, el “Hebrew Union College” abrió sus puertas. Los primeros cuatro rabinos se graduaron ocho años después.

A pesar de su gran capacidad de liderazgo, Wise era considerado un colega poco preparado. Lo decían algunos rabinos alemanes doctorados en universidades de Europa central y que llegaron a América en la década de 1850. Con todo, Wise representaba el enfoque pragmático en el judaísmo americano. La estructura tripartita que él ideó: la unión de congregaciones, la asociación de rabinos y el seminario rabínico, fue la base para organizar los movimientos religiosos judíos en Estados Unidos. Wise fue primordialmente un constructor de instituciones más que un ideólogo. Su gran mérito fue haber cimentado las bases para los movimientos religiosos judeo-americanos.

Por Marcos Gojman
Bibliografía: Encyclopaedia Judaica y otras fuentes.

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135. El Bund, los amantes del Yidish.

El Bundismo fue otra respuesta a la problemática que afligía a los judíos a finales del siglo XIX, especialmente en la “Zona de Residencia” en Rusia. Era un movimiento judío secular y socialista. La Unión General de Trabajadores Judíos, llamado en Yidish el “Alguemeiner Yidisher Arbeter Bund”, se fundó en 1897 como el componente judío del movimiento socialista en la sociedad rusa.

La estructura e ideología del Bund (Unión) fue la respuesta a la difícil situación imperante en la Zona de Residencia, el área donde les estaba permitido vivir a los judíos en el país de los Zares. En esa época, el antisemitismo estaba muy extendido entre la población rusa y la difícil situación económica y social en los pequeños pueblos judíos fomentaban la emigración hacía otros países, especialmente los Estados Unidos. También, al ser parte el Bund del movimiento socialista ruso, compartía con ellos objetivos, tendencias, divisiones y métodos.

El Bund recibía el apoyo principalmente de tres sectores de la sociedad judía. El primero era el grupo de trabajadores judíos asalariados que empezaron a tomar conciencia de su condición obrera y a organizarse en grupos de corte sindical, especialmente en la industria del vestido. El segundo eran los círculos de intelectuales radicales judíos que combinaban las ideas marxistas revolucionarias con su identidad judía y su preocupación por el proletariado judío. El tercer grupo eran aquellos judíos que estaban profundamente enraizados en la cultura judía.

En la década de 1870, el Bund hizo los primeros intentos de divulgar las ideas socialistas entre la población judía y para ello utilizaron el Yidish, su lengua materna, en vez del ruso. Indirectamente este hecho contribuyó a revitalizar el idioma y su literatura. El Bund con su “Kultur Lige” (liga cultural), promovió la literatura, el teatro, el arte y en general la cultura secular judía en Yidish.

El Bund formó parte del Partido Social Demócrata Ruso, el organismo que unió en una sola estructura a varios grupos revolucionarios que operaban en el imperio ruso. En su segundo congreso que se llevó a cabo en Londres en 1903, el Bund, con 5 delegados de un total de 51, buscó ser reconocido como el representante del proletariado judío ruso y el reconocimiento al Yidish como su idioma, pero su moción fue rechazada, por lo que el Bund abandonó el partido.

El Bund no consideraba al judaísmo como una entidad nacional mundial y sólo luchó por los derechos y la autonomía de los judíos en su lugar de residencia, especialmente en Rusia. Se opuso fuertemente al sionismo y a la ortodoxia religiosa, porque creían que en una sociedad socialista, la cuestión judía quedaría resuelta. Promovió la cultura judía secular como el factor de identidad del pueblo judío, expresada en el Yidish. Se extendió por muchos países, aunque su influencia decayó después del Holocausto y el establecimiento del Estado de Israel. Después de la guerra, un consejo coordinador mundial del Bund se fundó en Nueva York. Del Bund poco quedó de sus ideas socialistas, pero su amor por el Yidish perdura hasta nuestros días.

Por Marcos Gojman
Bibliografía: Encyclopaedia Judaica y otras fuentes.

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134. Lo mejor es regresar a casa.

En el siglo XIX, a pesar de los cambios que la modernidad había traído, los judíos no habían podido integrarse completamente a las sociedades europeas y estas a su vez habían fallado en su intento por incorporarlos. Este problema, conocido como “la cuestión judía”, fue en esa época ampliamente debatido dentro del judaísmo y en general en la sociedad europea gentil.

La integración del judío no sólo implicó conocer el idioma del país y convivir con sus vecinos, sino que también provocó la secularización de él mismo, ya que buscaba formar parte de una sociedad basada en tres principios: la igualdad de todos ante la ley, la separación de la iglesia y el estado y la lealtad al país de residencia. Ya para finales del siglo XIX, muchos veían al pueblo judío más como un grupo étnico y cultural, que religioso. Lo que buscaban los secularistas en esa época, era integrar la cultura judía a la educación humanista europea, desligándola de la religión.

De esa postura secular surgieron en el judaísmo movimientos que propusieron varias soluciones para resolver la cuestión judía. Uno de ellos fue la corriente nacionalista expresada en el Sionismo, el cual proponía la reconstrucción de la vida nacional judía en la Tierra de Israel, como solución a los problemas que la modernidad había traído al pueblo judío. La migración a una patria propia era la respuesta a los problemas de los judíos en Europa. El antisemitismo en Rusia detonó el crecimiento del movimiento sionista, pero en el fondo la causa fundamental fue el fin de la forma de vida del judío en el gueto y las pocas posibilidades de integrarse a la sociedad europea.

El judío siempre soñó que algún día el Mesías resolvería su problema. Tres veces al día se reza en la Amidah por la reconstrucción de Jerusalem, pero durante 18 siglos el pueblo judío no hizo nada práctico para volverlo una realidad, a pesar de estar constantemente sujetos a discriminación por cristianos y musulmanes, además que la modernidad no mitigó el antisemitismo en Europa.

El movimiento nacional judío tuvo sus inicios en la década de 1870, primero en Rusia y después en Polonia. Hubo grupos que promovieron la migración a la tierra de Israel, como los “Hovevey Zion”. Moisés Hess, en su libro “Roma y Jerusalem” (1862), argumentó que los judíos no eran un grupo religioso sino más bien un grupo nacional con su propia religión. Los sionistas criticaban a los reformadores de tratar de remodelar el judaísmo copiando las formas religiosas gentiles.

El movimiento sionista alcanzó fuerza política con Teodoro Herzl cuando convocó a su primer congreso en 1897. Herzl había sido testigo de cómo “la cuestión judía” había adquirido una dimensión nacional y no solo social y religiosa. Su propuesta tenía un enfoque político, aunque hubo otros planteamientos sionistas con enfoque cultural, religioso, social o de acción práctica.

La respuesta religiosa a la modernidad no había sido suficiente para resolver la “cuestión judía”. Por eso el sionismo propuso resolverlo en lo nacional. Para ellos, lo mejor era regresar a casa.

Por: Marcos Gojman
Bibliografía: The History of Zionism, por Moshe Maor y otras fuentes.

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