218. Levinas: la ética no es sólo un componente de lo judío, es el judaísmo en su más alta expresión.

Emmanuel Levinas (1906-1995) nació en Kovno, Lituania, en el seno de una familia judía de clase media donde se hablaba yidish y ruso. Recibió una educación secular en una escuela de habla rusa y después ingresó a una escuela secundaria judía donde aprendió hebreo.  A los 17 años se mudó a Francia para estudiar en la Universidad de Strasburg y unos años después se inscribió en la Universidad de Freiburg, en Alemania, para estudiar con Edmund Husserl y Martin Heidegger.

Regresó a Francia, donde, después de obtener su doctorado, dio clases en la Escuela Normal Israelita Oriental en París a estudiantes judíos que venían de familias tradicionalistas. En 1930 se casa con Margarita Levi y en 1931 se nacionaliza francés. En 1939, ya en plena guerra, es reclutado por el ejército francés como intérprete de ruso y alemán, pero al año es tomado prisionero, por lo que pasa toda la guerra en un campo de prisioneros en Alemania. Mientras tanto, su amigo Maurice Blanchot le ayuda para que su esposa y su hija se refugien en un convento y asi se salven de perecer en el Holocausto, suerte que lamentablemente no tuvieron sus familiares en Lituania.

Después de la guerra fue director de la Escuela Normal Israelita hasta 1961, cuando ingresó a la Universidad de Poitiers como profesor de filosofía, seguido en 1967 de un puesto en la Universidad de Nanterre y finalmente en 1973 es nombrado profesor en la Sorbona.

Como filosofo, después de la guerra, Levinas consagró su vida y su obra a la reconstrucción del pensamiento ético. A diferencia de sus colegas que estaban enfocados en el estudio del ser, de la “ontología”, él decía que el estudio de la ética era más importante que saber que cosa es “el ser”. Levinas explicaba que el propósito del judaísmo no era el producir buenos judíos, sino buenos seres humanos, y los buenos seres humanos judíos son por lo tanto buenos judíos. La misión del judaísmo en el mundo es ayudar a producir una humanidad buena y justa. Ser religioso no es otra cosa que esto: la bondad hacia los demás y un mundo justo para todos.

Para Levinas, el hombre verdaderamente religioso es aquel que hace de la ética y de la justicia su verdadero propósito. Es el que pone las mitzvot “ben adam lejavero”, los mandamientos entre el hombre y su prójimo, delante de las mitzvot “ben adam la makom”, los mandamientos entre el hombre y Dios. Ese “prójimo” es lo que Levinas llama “El Otro”. Para él, ser una persona moral es aliviar el sufrimiento de “El Otro” y ser responsable por él sin esperar reciprocidad. Sin “El Otro”, el hombre no puede ser ético. Tarzan se convierte en un hombre ético hasta que conoce a Jane.

Levinas describe la religión infantil como aquella donde esperamos que Dios nos ayude o que salve a los inocentes, donde Dios es un dispensador de favores o un mago. Muchas personas prefieren la irresponsabilidad de los niños, que les gusta obedecer órdenes y que se les diga qué hacer, como si ese formalismo fuera todo lo que Dios exige. Por otro lado, la religión adulta es cuando el hombre acepta su responsabilidad en el proceso de mejorar el mundo, sin esperar que alguien superior se lo ordene. La infancia es una cosa, la edad adulta – bar mitzvah – es otra. En el Talmud y otros textos judíos, Levinas descubre siempre ese llamado a la responsabilidad moral y a la justicia. Para él, la ética no es sólo un componente de lo judío, es el judaísmo en su más alta expresión.

Por Marcos Gojman

Bibliografía: Artículos de Allan Brill, Peter Steinfels, Richard A. Cohen, Julia Urabayen y otros.

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217. Albert Einstein: La ciencia sin religión es coja, la religión sin ciencia es ciega.

Albert Einstein, una de las mentes más brillantes que ha tenido la humanidad, no sólo dedicó su tiempo al estudio de la física, sino también a temas tan distintos como el papel de la religión y su relación con la ciencia. En un artículo que escribió para la revista del periódico The New York Times, en noviembre de 1930 y titulado “Religion and Science”, expuso lo siguiente:

¿Cuáles son las necesidades que han llevado a los hombres a pensar y a creer en algo? Para el hombre primitivo era sobre todo el miedo al hambre, a las bestias salvajes, a las enfermedades y a la muerte. En esa etapa de la humanidad, la mente humana imaginó seres con poderes superiores, cuya voluntad era la que decidía si ocurrían o no esos temerosos sucesos. Por lo que el hombre trataba de asegurar el favor de esos seres, con acciones y sacrificios que, según la tradición de cada grupo, harían que ellos les fueran favorables. Era una religión del miedo.

Pero sociedades más avanzadas, el deseo de tener una guía, de amor y de apoyo, impulsó a los hombres a creer en un Dios social o moral. Este es el Dios providencial, que protege, elimina, recompensa y castiga. El Dios que, según la perspectiva del creyente, ama y cuida la vida de la tribu o en su caso, de la humanidad. El que consuela cuando hay dolor o un anhelo insatisfecho. El que preserva las almas de los muertos. Esta es la concepción social o moral de Dios.

La Biblia judía ilustra admirablemente el paso de la religión del miedo a la religión moral. Las religiones de los pueblos civilizados, en principio, son religiones morales. Aunque hablando con verdad, todas las religiones son una mezcla variada de ambos tipos, con esta diferenciación: que, en los niveles superiores de la vida social, predomina la religión de la moralidad.

Einstein continúa: Hay una tercera etapa de la experiencia religiosa a la que yo llamo el sentimiento religioso cósmico. El individuo se da cuenta de lo inútil que es el esperar el favor del Dios providencial y aprecia lo sublime y el orden maravilloso que se revelan tanto en la naturaleza como en el mundo del pensamiento. Los comienzos del sentimiento religioso cósmico ya aparecen en muchos de los Salmos de David y en algunos de los dichos de los Profetas.

Los genios religiosos de todos los tiempos, se han distinguido por tener el sentimiento religioso cósmico, que no acepta ningún dogma ni un Dios concebido a imagen del hombre. Para Einstein, religión es el sentimiento de admiración causado al contemplar el maravilloso orden del universo y creer en un Creador de ese orden. Para él, la ciencia y la religión no son polos opuestos, como muchas religiones predican, sino que son complementarios. La ciencia nos explica cómo funciona el mundo y la religión nos dice hacia dónde debemos dirigirlo. La ciencia nos dio la energía nuclear y los valores éticos de la religión, nos guían para llevarla a usos pacíficos y no destructivos. Pues como dijo Einstein: La ciencia sin religión es coja, la religión sin ciencia es ciega.

Recopilado por: Marcos Gojman.

Bibliografía: Albert Einstein, The world as I see it.

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216. Los valores éticos del judaísmo son inmunes al paso del tiempo.

Las bases éticas del judaísmo, las mitzvot entre el hombre y su prójimo, “ben adam lejavero”, son sin duda uno de los pilares del judaísmo. Estos valores quedaron plasmados en la Torá, fueron reforzados por los profetas y los escritos bíblicos, comentados por los sabios en la Mishná y discutidos por los rabinos en el Talmud. Un ejemplo es el siguiente:

La mishna 1, capítulo 9, del tratado Bava Batra del Talmud dice: “Si un hombre muere y deja hijos e hijas, si la herencia es de gran valor, entonces los hijos heredan, pero las hijas deben ser mantenidas. Y si la herencia es modesta, las hijas deben ser mantenidas y los hijos pueden ir a mendigar.”

Rabi Shlomo Ben Abraham HaCohen, conocido como el Maharshaj (1520-1602), oriundo de Monastir, Macedonia, explica el alcance de esta mishna mil años después. En su libro She’eilot U’teshuvot  (Preguntas y Respuestas) el Maharshaj trata el siguiente caso: Reuven y su esposa murieron en una plaga. Dejaron a dos hijas huérfanas. Los líderes de la comunidad donde Reuven y su esposa habían vivido, enviaron a las huérfanas a otra ciudad donde vivían sus tíos, quienes acogieron con benevolencia a sus desafortunadas parientes. Los tíos enviaron un mensaje a los líderes de la comunidad, pidiendo los bienes de Reuven y su esposa para invertir los fondos y obtener algún beneficio para apoyar a las niñas. Señalaron que las menores tenían necesidad y que nadie más estaba dispuesto a ayudarlas.

Los líderes de la comunidad respondieron que no estaban de acuerdo en enviar los bienes a los tíos, ya que Reuven había pedido ser enterrado en Tierra Santa, lo que era considerado una gran mitzva, por lo que ellos planeaban usar los bienes para pagar los costos de traslado de sus restos a Eretz Israel. Los tíos argumentaron que la mishnah en Bava Batra claramente enseña que, si un hombre muere y deja pocas propiedades, esos bienes deben utilizarse para mantener a las hijas. En este caso, el padre y la madre habían muerto dejando pocos bienes. Por lo tanto, estos bienes deben proporcionar sustento a las hijas. Nadie tenía el derecho de tomar los bienes y usarlos para otro propósito. Como las dos partes no se ponían de acuerdo, la disputa fue llevada ante el Maharshaj.

El Maharshach dictaminó que, ya que sólo quedaban activos mínimos, esos bienes debían ir a las hijas para su sustento. Señaló que, aunque el padre hubiera dicho explícitamente: «No quiero que mis bienes sean utilizados para sostener a mis hijas después de morir», de todos modos, no acataríamos sus instrucciones, pues los sabios legislaron que los bienes de una persona deben ser usados para proveer a sus hijas después de su muerte. A pesar de que quieran utilizar sus bienes para cumplir una mitzvá, esta no tiene precedencia sobre las leyes de los sabios. Por lo tanto, el Maharshaj decidió que los bienes deberían ser enviados a los tíos. El sustento de las hijas tiene prioridad a la mitzvah de ser enterrado en la Tierra de Israel.

Tanto en la época cuando fue redactada la Mishnah, como mil años después, el cuidar de las mujeres, es uno más de los principios éticos que sigue vigente, a diferencia de las costumbres que cambian. Los valores éticos en el judaísmo son inmunes al paso del tiempo.

Por Marcos Gojman.

Bibliografía: Varias fuentes.

 

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215. La Agadah, el palacio del espíritu y del alma judía.

Sefer Ha Agadah, el Libro de las Leyendas, es una recopilación de Agadot que Jaim Najman Bialik y Yoshua Hana Ravnitzky hicieron a partir de 1903. La mayoría las obtuvieron de la Mishná, el Talmud, y de muchas otras fuentes más. Un ejemplo es la siguiente:

Se cuenta la historia de un rey de Persia que estaba a punto de morir. Sus médicos le dijeron: “Lo único que te puede curar es la leche de una leona. Tómala y te recuperarás”. El rey preguntó: ¿quién puede ir a buscar un poco de leche de leona? Uno de ellos le dijo: “Si lo deseas, yo puedo ir, pero antes me debes dar diez cabritos”. Le dieron los cabritos y se fue a una guarida de leones donde una leona estaba lamiendo a sus cachorros. El primer día mantuvo su distancia y le arrojó un cabrito, mismo que ella devoró. El segundo día se acercó un poco más y le arrojó otro cabrito. Así lo hizo cada día y al final de los diez días estaba tan cerca de la leona que podía jugar con ella y acariciarle los pezones, lo que aprovechó para sacarle un poco de leche y seguir su camino.

A la mitad del camino a casa, el médico se quedó dormido y en su sueño vio como las partes de su cuerpo discutían una con otra. Los pies decían: “De entre todas las partes del cuerpo, no hay ninguna como nosotros. Si no hubiéramos caminado, el cuerpo no hubiera podido conseguir nada de leche”. Las manos le contestaron: “No hay ninguna parte como nosotras. Si no hubiéramos acariciado a la leona, no hubiéramos conseguido nada de leche”. Los ojos argumentaron: “Nosotros somos más importantes que ustedes. Si no le hubiéramos mostrado el camino, nada de esto se hubiera logrado”. Entonces el corazón habló: “Yo valgo más que cualquiera de ustedes. Si yo no les hubiera aconsejado, no hubieran tenido éxito en el encargo”.

Finalmente, la lengua habló y dijo: “Yo soy más valiosa que cualquiera de ustedes. Si no fuera por el habla, ¿que hubieran hecho? En ese punto, todas las partes del cuerpo se unieron y le respondieron a la lengua. ¿Cómo te atreves a compararte con nosotros, tu que estás alojada en un lugar obscuro y solitario? La lengua les respondió: “Hoy mismo van a reconocer mi poder”.

El hombre se despertó y sin olvidar su sueño siguió su camino. Cuando llegó con el rey, dijo: “Aquí está la leche de perra que te conseguí. Tómatela”. El rey se enfureció y ordenó que el médico fuera ahorcado. De camino a la horca, todas las partes del cuerpo temblaban. Entonces la lengua les dijo: “¿Que no les dije que no había nada de sustancia en ustedes? Si los salvo ahora, ¿admitirán que yo tengo poder sobre ustedes? Todos asintieron. En ese momento la lengua le dijo al verdugo: “llévame de regreso con el rey”, a quien le preguntó: “¿Por qué me castigas? También a las leonas se les puede llamar perras. Toma la leche”. El rey la tomó y se curó. El médico se fue en paz y las partes del cuerpo aceptaron el poder de la lengua. Está escrito en Proverbios 18:21: “La muerte y la vida están en poder de la lengua. Y el que la ama comerá de sus frutos”. (M.Yalkut)

En la introducción al libro, Bialik y Ravnitzky dicen: “La Agadah es la principal forma literaria del pueblo judío, la expresión más clásica de su espíritu. Es el producto de la fuerza creativa de muchas generaciones de rabinos. Es como un bellísimo palacio en donde el espíritu y el alma judía habitan permanentemente.”

Por Marcos Gojman.

Bibliografía: Sefer Ha Agadah, recopilado por Hayim Nahman Bialik y Yoshua Hanna Ravnitzky.

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214. Identidad judía: La imposibilidad de ser 100% religioso o 100% secular.

Identidad es la forma en que los individuos y los grupos de personas se definen a sí mismos frente a los otros. El profesor Yedidia Z. Stern nos explica que la identidad judía, como muchas otras, está conformada por elementos religiosos, nacionales, sociales y culturales. Anteriormente estos elementos estaban totalmente integrados, pero dos cambios importantes en la historia judía moderna, rompieron esa integración. El primero es la secularización del judaísmo. Desde hace más de dos siglos, el ser religioso ha dejado de ser importante para un grupo significativo del pueblo judío. El segundo cambio es el Estado de Israel. Por primera vez el pueblo judío es mayoría en un lugar donde se discute política judía, se sirve en un ejército judío, se vive dentro de un sistema legal judío y todo eso se da dentro de un espacio público judío.

Pero el profesor Stern nos hace notar que la sociedad israelí y en general el pueblo judío, están viviendo una especie de dualidad cultural. Por un lado, está la cultura tradicional judía basada principalmente en lo religioso y por el otro está la identidad liberal secular, donde lo nacional, lo social y lo cultural es lo que la define. El presidente de Israel Reuben Rivlin, en un famoso discurso que dio en junio de 2015, comentó que la sociedad judía israelí está dividida en tres grupos principales: los ultraortodoxos, los religiosos sionistas y los seculares. Stern dice que cada uno de ellos ha optado por un camino diferente para resolver el problema de la dualidad cultural, aunque todos tienen, en mayor o menor grado, elementos de las dos culturas.

El grupo ultra ortodoxo ha optado por el componente religioso de la cultura judía tradicional, por lo que tratan de aislarse de la sociedad secular que los rodea, pues ellos constituyen el “pequeño dominio de Dios en la Tierra” y no quieren ninguna integración con los otros grupos. Con todo, ese aislamiento es relativo, pues viven dentro de una sociedad secular y se aprovechan de lo que esa sociedad les ofrece, aunque reducen su participación en ella a lo más mínimo.

Por el contrario, los seculares optaron por la cultura liberal occidental y han abandonado las tradiciones judías de antaño, mismas que se encuentran ausentes en su educación, su arte, su filosofía y en general en todos los aspectos de su vida. Pero con todo, los seculares experimentan su judaísmo al hablar hebreo, usar el calendario judío, conmemorar a su manera las fiestas, etc.

El tercer grupo, los religiosos sionistas, funcionan en las dos culturas, pero sin mezclarlas. Cuando se trata de educación, estudiar Torá o discutir problemas filosóficos, están en la cultura judía tradicional. Cuando se trata de aprender un oficio, de trabajar, ir a un espectáculo o al mercado, entonces están en la cultura secular. Su identidad funciona en las dos culturas sin integrarlas.

Al presidente Rivlin le faltó mencionar un cuarto grupo que, aunque pequeño, son los únicos que han logrado fusionar las dos culturas. Son los judíos tradicionalistas que celebran las fiestas sin ser observantes y que gozan de la cultura judía no religiosa. A ese grupo pertenecen los movimientos liberales como el judaísmo conservador y el reformista. ¿Se puede sobrevivir como judío siendo sólo secular o sólo religioso? Pareciera que no, pues en la realidad, ningún grupo es 100% secular o 100% religioso.

Por Marcos Gojman.

Bibliografía: Yedidia Z. Stern: Religion, State, and the Jewish Identity crisis in Israel.

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213. Yom Haatzmaut: ¿Cómo se celebra?

Desde el establecimiento del Estado de Israel, se han añadido al calendario judío tres nuevas fechas. La primera es Yom Haatzmaut, el día de la Independencia de Israel, al cual lo precede Yom Hazikaron, el día que recuerda a los soldados caídos y a las víctimas del terrorismo. La tercera es Yom Yerushalayim, día que celebra la unificación de Jerusalem en 1967. Las tres son observadas como fiestas nacionales en Israel y reconocidas en todo el mundo por la mayoría del pueblo judío.

El carácter de fiesta nacional de Yom Haatzmaut es claro y su manera de celebrarlo, especialmente en Israel, es similar a como festeja cualquier país su fiesta nacional. Pero desde una perspectiva religiosa, para muchos judíos, la creación del estado judío es un acontecimiento de proporciones épicas, que debiera celebrarse como un día festivo al nivel de Pésaj, Sucot o Rosh Hashaná.

En los primeros años de Israel, el rabinato decidió que este día debía ser conmemorado en la sinagoga recitando el Halel (Salmos de alabanza) y leyendo una haftarah especial, texto que se toma de alguno de los libros de los profetas de la Biblia. Pero para el movimiento religioso sionista en Israel, esto no era suficiente y crearon un libro de rezos especial (majzor) para celebrar el día de la independencia. Después se incluyó el rezo de “Al Hanisim”, “Por los milagros”, que se dice en Purim y Janucá, en la liturgia del día. Por su parte, el movimiento Masorti (conservador) integró Yom Ha’atzmaut en sus conmemoraciones religiosas y publicó una Hagadah diseñada para llevar la celebración a la casa. El movimiento reformista, en 1970, ratificó que: «Yom Ha’atzmaut, Día de la Independencia de Israel, es una festividad permanente en nuestro calendario religioso».

Pero no para todos es una fiesta. Para algunos judíos, generalmente ultraortodoxos, la creación de Israel no es un momento central en la historia judía moderna y no celebran Yom Ha’atzmaut. Algunos incluso ven su establecimiento como un pecado, ya que el pueblo judío no esperó al Mesías para que los lleve de regreso a la Tierra de Israel. Por otro lado, la población secular en Israel, lo celebra con paseos y excursiones, conferencias, programas de educación familiar y foros para el diálogo.

Esti Moskovitz–Kalman nos dice: “Las fiestas y celebraciones judías nos permiten inculcar y enriquecer la memoria y los valores judíos a través de experiencias colectivas. Estas experiencias son colectivas, ya que muchas acciones simbólicas se realizan en público, ya sea en el hogar o en la comunidad y son globales y coincidentes, pues tienen lugar en todo el mundo al mismo tiempo”. La profesora Moskovitz comenta que cada celebración tiene un tema central y para ella, Yom Haatzmaut celebra lo que dice el Hatikvah, el himno de Israel: “Lihiyot Am Jofshi b’Artzenu”, ser un pueblo libre en nuestra tierra.

Hay muchas formas de celebrar Yom Haatzmaut y la forma dependerá de lo que la efeméride represente para cada uno de nosotros. Pero más que preocuparnos por el cómo celebrarlo, debemos no olvidar el porqué.

Por Marcos Gojman

Bibliografía: Robbie Gringras y Esti Moskovitz-Kalman: “Chag Ha’atzmaut, Blueprints for the Jewish Festival of Independence” y otras fuentes.

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212. El “Statu Quo”: La carta que David Ben Gurion le mandó a los haredim.

El 19 de junio de 1947, David ben Gurion, presidente del ejecutivo de la Agencia Judía, le escribió al grupo ultra ortodoxo Agudat Israel, una carta donde les prometía cuatro cosas: la primera, que Shabat sería el día oficial de descanso del futuro Estado Judío; la segunda, que todas las cocinas de las instituciones oficiales del mismo Estado Judío, serían kosher de acuerdo a las reglas halájicas del judaísmo ortodoxo; la  tercera, que todo lo relacionado con el matrimonio y divorcio, para la población judía del Estado, estaría regido por las cortes rabínicas (para los otros grupos, por sus respectivas autoridades religiosas) y la cuarta, que habría completa autonomía en cuestión educativa para todos los diferentes grupos sociales y y religiosos.

Varios factores hicieron que Ben Gurion escribiera la carta. El primero era el poder presentar un frente unido del lado judío ante el Comité Especial de Naciones Unidas para Palestina (UNSCOP, por sus siglas en inglés). Ben Gurion tenía miedo de que los grupos ultra ortodoxos expresaran a los enviados de la ONU su oposición al establecimiento de un Estado Judío independiente.

El segundo es que era la costumbre prevaleciente en el país. Bajo el dominio otomano, las cortes religiosas tenían la autoridad para decidir en asuntos personales, como el matrimonio o el divorcio. El mandato británico adoptó el mismo sistema turco y en 1948 el gobierno israelí decidió mantenerlo. El razonamiento era que, si se adoptaba el matrimonio o divorcio civil, las cortes rabínicas no lo aceptarían y los hijos de dichos matrimonios serían discriminados por el rabinato.

Otro factor que marcó la relación entre el gobierno y los religiosos, era el hecho que después del Holocausto, todos los grandes centros de estudio judío en Europa, las yeshivoth, habían sido destruidas y Ben Gurion se había propuesto revivirlas. En Israel, en 1948, quedaban sólo 400 varones ultra ortodoxos, por lo que los exentó del servicio militar y de tener que trabajar, pues el gobierno los mantendría para que pudieran dedicarse completamente al estudio de la Torá. Ben Gurion y muchos como él, pensaban que, con todo y estas concesiones, este grupo no sobreviviría.

Israel nunca proclamó una constitución donde todo esto quedara plasmado en una ley o en su caso quedara derogado. Lo que en Israel llaman el “Status Quo”, (el mantener un mismo estado de las cosas), por mucho tiempo les dio un carácter obligatorio a dichas políticas y ha sido una de las causas de la división que se da en el pueblo judío y especialmente entre los israelíes.

Ben Gurion tuvo serios enfrentamientos con los grupos ultra religiosos. En una ocasión le escribió al rabino Judah L. Maimon, quien fuera el primer ministro de asuntos religiosos en Israel, lo que para Ben Gurion definía lo judío: el Salmo 15. El Salmo 15 define a aquel que «habita en el Tabernáculo del Señor, como el individuo que es justo, dice la verdad, no calumnia ni hace otro mal a su prójimo, no reprocha a su prójimo, desprecia a una persona vil, teme a El Señor, testifica con sinceridad, incluso si le duele hacerlo, no presta dinero por intereses ni toma soborno contra los inocentes”. Y Ben Gurion preguntaba: «¿Por qué debe ser considerado judío el que observa el Shabat y Kashruth, pero el que vive de acuerdo con la definición del Salmista, ¿no? »

En el fondo, Ben Gurion entendió que la gran mayoría del pueblo judío define su judaísmo tanto como una nacionalidad, como una religión. Personalmente le hubiera gustado que se definiera sólo como nación, pero eso no era posible. Por eso le escribió la carta a los haredim.

Por Marcos Gojman.

Bibliografía: Yedidia Z. Stern: “Religion, State, and the Jewish identity crisis in Israel” y otras fuentes.

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211. Yom Hashoa: Recordar el Holocausto es lo importante.

El calendario judío está lleno de fechas conmemorativas. La Torá nos ordena celebrar Shabat, Rosh Jodesh, Pesaj, Sucot, Shmini Atzeret, Shavuot, Rosh Hashana y Yom Kipur. Por su parte, los rabinos, en épocas posteriores, añadieron Purim, Simjat Torá, Januká, Tu Bishvat, Lag Baomer y la conmemoración de Tisha be Av, el día que recuerda la destrucción del Templo de Jerusalem.

Por muchos años la lista no se modificó. Fue hasta la segunda mitad del siglo XX, que se añadieron nuevas fechas en el calendario, las cuales están asociadas a los dos grandes eventos que marcaron la historia del pueblo judío en ese siglo: el Holocausto y el renacimiento del Estado de Israel.

“Yom Hashoa ve Hagevura”, es el día que recuerda el Holocausto y el Heroísmo de los que pelearon contra la barbarie. En 1951, el parlamento israelí designó el día 27 del mes de Nisan para conmemorar el levantamiento judío en el gueto de Varsovia. Originalmente habían considerado el 13 de Nisan, el día cuando las fuerzas alemanas empezaron la destrucción sistemática y total del gueto, pero optaron por el día 27 para no interferir con la fiesta de Pesaj.

La conmemoración de Yom Hashoa inicia la víspera con ceremonias y eventos de recordación en todos los ámbitos de la sociedad israelí. Al día siguiente, en Israel, el sonido de las sirenas detiene el tráfico de vehículos y personas por dos minutos y todo el día las estaciones de radio y televisión transmiten programas alusivos. Siguiendo la misma pauta, las comunidades judías no ortodoxas en el mundo, adoptaron el mismo día para recordar el Holocausto. En sus sinagogas se leen textos alusivos, se encienden una o varias luminarias en recuerdo de los seis millones de víctimas y se reza El Maale Rahamim y el Kadish, oraciones relacionadas con la muerte. En 1988 el movimiento reformista publicó “Seis Días de Destrucción”, un texto escrito por Elie Wiesel y el rabino Albert Friedlander, el cual se lee en la sinagoga en ese día, como una “Meguilá”. De manera similar, el movimiento conservador, creó “Meguilat HaShoah”, texto desarrollado por un grupo de rabinos encabezados por el profesor Avigdor Shinan, el cual contiene relatos de sobrevivientes escritos al estilo bíblico. Por su parte, algunas comunidades ortodoxas han incluido el recuerdo de las víctimas de la Shoa, en días de ayuno menores tradicionales, como el 10 del mes de Tevet, aunque no incluyen ningún rezo especial en ese día.

La creación de una nueva conmemoración en el calendario judío no es algo sencillo. Todas las fechas significativas han pasado por un proceso que ha implicado ajustes y cambios, lo que le ha dado a cada una la fisionomía que tiene hoy. La forma ha cambiado, pues celebrar Pesaj hoy en día es diferente a como se hacía hace dos mil años. Pero en todos los casos el fondo es el mismo. El mensaje de Yom Hashoa, y en especial lo que el levantamiento del gueto de Varsovia significó, tiene implicaciones para el pueblo judío, tanto desde el punto de vista como nación, pues estaba en peligro su existencia misma, como religioso, pues puso a prueba su relación con el Creador.

Yom Hashoa puede tener un carácter nacional, como lo hacen en Israel, puede tener un carácter religioso, como se hace en la mayoría de las sinagogas en el mundo o puede tener ambos. Con todo, lo importante no es tanto la forma como el fondo: Recordar el Holocausto es lo importante.

Por Marcos Gojman

Bibliografía: Varias fuentes.

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210. Las peregrinaciones: El viaje que te cambia.

David M. Gitlitz y Linda Kay Davidson en su libro “Pilgrimage and the Jews”, tratan el tema de las peregrinaciones judías. Y se preguntan: ¿Peregrinaciones cómo los católicos que van a Lourdes o Fátima a buscar una cura para su enfermedad? Pues muchos judíos van a la tumba de Raquel o a la de los Patriarcas en busca de cura. ¿Cómo los musulmanes que van a La Meca? Judíos de todo el mundo vienen a Jerusalem a rezar en el Muro Occidental. ¿Como los que van a tumbas de santos como San Francisco de Assisi? Muchos judíos peregrinan anualmente a las tumbas de sus rebes, como Elimelej de Lezhansk, en Polonia o Menajem Mendel Schneerson en Queens. ¿Cómo los indios que van a Varanasi a las orillas del rio Ganges a morir? Por cientos de años, judíos ancianos han hecho el viaje a Jerusalem para morir y ser enterrados en el Monte de los Olivos.

Dicen Gitlitz y Davidson: “Una peregrinación es literalmente un viaje que se hace a un lugar cargado de significado. Ese significado puede ser de lo más variado, pero especialmente destacan los peregrinajes con tema religioso, los cuales funcionan bajo tres premisas: primera, que hay un poder invisible, que es muy superior a nosotros mismos y que asume un papel activo en la configuración de nuestras vidas; segunda, que los humanos pueden conectarse con ese poder y tercera, que ese poder es especialmente accesible en ciertos lugares privilegiados.”

Ya en la época bíblica, los israelitas estaban obligados a hacer peregrinación. En la Torá está escrito que todo hombre adulto debía visitar el Templo de Jerusalem en tres ocasiones: en Pesaj, Shavuot y Sucot. Esto se hizo mientras existió el Templo, el primero y el segundo, pero con la destrucción de este último, esta práctica quedó cancelada.

El Talmud, por su parte, habla poco del tema y en nigun lado ordenan los rabinos hacer una peregrinación, con la excepción de ir a Jerusalem en las tres festividades. Norman Solomon dice que con todo que los sabios del Talmud no fomentaban las peregrinaciones, las costumbres populares judías si lo hacían, centrándose en visitar las tumbas de patriarcas, de profetas o de sabios. La lista, que es bastante larga, incluye la cueva de Majpelá en Hebron, la tumba del profeta Ezequiel en Irak, la de Shimón bar Yojai en Meron, la de Rabbi David uMoshe en Marruecos y la de Rabi Najman de Bratslav en Uman, Ucrania, entre otras.

Especialmente la peregrinación a Uman es notoria. Cada Rosh Hashana, decenas de miles de Hasidim visitan la tumba del Rebe Najman de Bratslav, en el antiguo cementerio judío. Antes de su muerte, el Rebe prometió interceder a favor de cualquiera que viniera a orar en su tumba en Rosh Hashaná, «aunque sea el peor de los pecadores». Y sus seguidores la visitan, esperando les cumpla su promesa.

Las peregrinaciones son un fenómeno universal. Muchas son con tema religioso, pero también las hay “seculares”, como “La marcha de la vida” que visita Auschwitz. Unos buscan un beneficio personal como la peregrinación a Uman, otros una conexión más espiritual. Pero, en cualquier caso, para bien o para mal, la pereginación es un viaje que te cambia.

Por Marcos Gojman:

Bibliografía: David M. Gitlitz y Linda Kay Davidson “Pilgrimage and the Jews”, Norman Solomon “Jewish Pilgrimage and Peace” y otras fuentes.

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209. La cueva de Majpelá, un templo judío, cristiano y musulmán.

La Torá cuenta, en Génesis 23, que Sarah murió a los 127 años en Kiriat Arba, hoy Hebrón. A su muerte, Abraham habló con los hijos de Het para pedirles un lugar para sepultarla. Quería la cueva de Majpelá que le pertenecía a uno de ellos, Efron hijo de Zohar. Éste se la vendió a Abraham por 400 siclos de plata. Génesis cuenta en el 25:9 que Abraham fue sepultado junto a su esposa y en el 49:31, Jacob en su lecho de muerte les cuenta a sus hijos que en esa cueva él sepultó a sus padres Isaac y Rebeca y a su esposa Lea. Jacob fue sepultado por sus hijos también ahí.

Muchos años después, para ganarse el apoyo de los judíos, Herodes el Grande (segunda mitad del siglo I AEC) construyó un recinto rectangular para cercar la cueva de Majpelá, mismo que es una de las pocas estructuras herodianas que se conservan de la época del judaísmo helenístico. El edificio de Herodes, con paredes de piedra de 6 pies de espesor no tenía techo. Los arqueólogos no están seguros dónde se encontraba la entrada original del recinto o incluso si había una.

En la época del Imperio Bizantino, una basílica cristiana fue construida en el extremo sureste del edificio y el recinto fue techado por todas partes excepto en el centro. El peregrino Piacenza (c.570) relata que judíos y cristianos compartían la posesión del sitio. En el año 614, los persas conquistaron el área y destruyeron la basílica, dejándola en ruinas.

En el año 637, la zona quedó bajo el control de los árabes y el edificio fue reconstruido como una mezquita techada. En 1100, después de que el área fue capturada por los cruzados, el recinto una vez más se convirtió en una iglesia y a los musulmanes ya no se les permitió entrar. Durante este período, al edificio se le dio un nuevo techo a dos aguas, ventanas y una bóveda.

Hacia el final del período de los cruzados, en 1166 Maimónides visitó Hebrón y escribió: «El domingo, 9 Marheshvan, dejé Jerusalem para ir a Hebrón a besar las tumbas de mis antepasados en la cueva. Estaba en la cueva y oraba, alabado sea Dios, en gratitud por todo «. En 1170, Benjamín de Tudela visitó el lugar. Él escribió: «Aquí está la gran iglesia llamada San Abram, y este era un lugar de culto judío en el tiempo de la dominación musulmana, pero los gentiles han erigido seis monumentos, respectivamente llamados los de Abraham y Sara, Isaac y Rebeca, Jacob y Lea.”

En 1188 Saladino conquistó el área, reconvirtiendo el recinto en una mezquita, pero permitiendo a los cristianos continuar orando allí. A finales del siglo XIV, los mamelucos prohibieron a judíos y cristianos entrar en el sitio. Ellos fueron los que le añadieron dos minaretes, adornos en la pared y una fachada de mármol. La prohibición de acceso a judíos y cristianos duró 700 años, hasta 1967.

Para el judaísmo, la Tumba de los Patriarcas es el segundo sitio más sagrado, después del Muro Occidental en Jerusalem. Más de 300.000 personas lo visitan anualmente. La estructura está dividida en tres salas: Ohel Abraham, Ohel Yitzhak y Ohel Yaakov. Actualmente los judíos no tienen acceso a Ohel Yitzhak, la sala más grande, con la excepción de 10 días al año. A la cueva misma nadie tiene acceso. La conflictiva historia de la cueva de Majpelá refleja la problemática relación que hay hasta hoy en día entre las tres religiones que tienen su origen en el patriarca Abraham. Lástima, el lugar podría haberse convertido en el mejor ejemplo de convivencia de las tres.

Por Marcos Gojman.

Bibliografía: Encyclopaedia Judaica y otras fuentes.

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