118. La teoría de la evolución judía y el movimiento reformista.

Hubo inicialmente dos respuestas extremas a los problemas que la emancipación planteaba al judaísmo. Aquellos que la rechazaron por completo y proponían que el judío siguiera con su forma tradicional de vivir, aislados del mundo exterior, como si no hubieran salido del gueto. Ellos tenían miedo de que el contacto con ese mundo nuevo los alejaría del judaísmo. Esta insistencia de que el judaísmo no se podía adaptar a los tiempos modernos, irónicamente produjo la otra respuesta extrema: muchos judíos optaron simplemente por convertirse al cristianismo. Estos decían que uno podía ser moderno o ser judío, pero que no se podía ser las dos cosas al mismo tiempo. Hacía falta un camino intermedio, que no rechazara la emancipación y que no rechazara lo judío.

Para ello había que adaptar las formas tradicionales de la fe judía a las nuevas condiciones del momento. La Haskalah, el movimiento que llevó la Ilustración al judaísmo, del cual Moisés Mendelssohn fue una de las figuras principales, lidió con este problema, pero al inicio optó por dejar más o menos intactas las normas tradicionales. Pero fue el movimiento de reforma el que finalmente introdujo innovaciones en los servicios en la sinagoga y en la vida religiosa judía.

Pensadores con mentalidad reformista dentro del judaísmo alemán, como por ejemplo Israel Jacobson, Abraham Geiger, Samuel Holdheim y Leopold Zunz, buscaron modernizar las prácticas y las creencias en el judaísmo. Convocaron a sínodos para discutir el tema, pero no establecieron formalmente una organización o un cuerpo rabínico independiente. Sin embargo, el esfuerzo de reforma cambió cuando el gobierno alemán permitió el que se establecieran nuevas instituciones en la comunidad judía. Entre 1840y 1850 se establecieron congregaciones reformistas independientes en dos centros judíos importantes, Frankfurt y Berlín. En 1870 se dio un paso aun más importante, la creación de un seminario rabínico y un centro de investigación.

El rabino Abraham Geiger sugirió que la forma de observar podría cambiar para que fuera más atractiva para los jóvenes. Geiger, un académico experto tanto en estudios bíblicos como en estudios de la cultura alemana, era también un investigador de la historia del judaísmo. El sostenía que la vida judía estaba siempre en un continuo cambio. Viejas prácticas eran modificadas y nuevas eran introducidas, con el resultado de una vida judía bastante diferente de lo que había hace 1000 o 2000 años antes. Se dio cuenta que esos cambios eran para adaptar la práctica del judaísmo al momento histórico en cuestión. Geiger concluyó que el proceso de cambio necesitaba continuar para que el judaísmo pudiera enfrentar a la modernidad sin perder su esencia.

Darwin en esa época planteó su teoría de la evolución de los seres vivos y dijo que el cambio y no la permanencia era lo natural. De igual forma el movimiento reformista sostiene que desde sus inicios el judaísmo ha cambiado. Porque lo natural es la evolución, inclusive en el judaísmo.

Por Marcos Gojman.
Bibliografía: Explaining Reform Judaism, de Eugene B. Borowitz y Naomi Patz y otras fuentes.

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117. La emancipación: un proceso difícil y doloroso.

La emancipación, el reconocer que los judíos tenían los mismos derechos que los demás ciudadanos, fue visto como un cambio histórico que anunciaba un mejor futuro para el pueblo judío y se convirtió en un asunto central para los judíos en todas partes, aunque cada comunidad tuvo que luchar su propia batalla para lograrlo.

En muchos lugares fue un largo proceso de integración social y económica del judío dentro de la sociedad gentil y que además requirió el renunciar a su forma tradicional de vida. El conde de Clermont Tonnere, en 1789, en su famoso discurso ante la Asamblea Nacional francesa, dijo: “A los judíos hay que negarles todo como nación pero hay que darles todo como individuos”. Los franceses introdujeron este tipo de emancipación a todos los países que conquistó Napoleón.

Ya sea como resultado de una elección deliberada, como en Francia, o como algo impuesto a fuerzas, como en Alemania o Italia, o el producto de un largo proceso de maduración socio cultural como en el imperio Austro Húngaro, la emancipación fue un proceso difícil y doloroso. La acostumbrada animosidad religiosa del gentil hacia el judío no lo hizo fácil.

La emancipación sufrió retrocesos en los años posteriores al congreso de Viena de 1814-15, después de la derrota de Napoleón. Sin embargo, grupos liberales y democráticos tomaron la bandera de la emancipación de los judíos como un asunto central de sus campañas políticas. Para 1848, la idea de la igualdad para los judíos era un concepto aceptado en los países occidentales.

La emancipación tuvo su propio calendario. Se logró en 1786 en el estado de Virginia, en 1787 en todos los Estados Unidos, en 1791 en Francia, en 1796 en Holanda, en 1812 en Prusia, en 1814 en Dinamarca, en 1831 en Bélgica, en 1832 en Canadá, en 1866 en Suiza. En 1867 se consigue en Austria y Hungría, en 1869 en Italia, en 1870 en Suecia y en Grecia, en 1871 en Gran Bretaña y en Alemania. En 1919 en Finlandia, Estonia, Letonia, Lituania y Rumania. En 1917 en Rusia, cuando el gobierno ruso les dio la igualdad de derechos a todos sus ciudadanos. En Polonia fue hasta 1935.

En América Latina se dio como consecuencia de los movimientos de independencia de cada país, a principios y mediados del siglo XIX. En el mundo islámico no hubo emancipación en el sentido occidental. En el imperio otomano el sultán dio la igualdad de derechos dos veces, en 1839 y 1856 para judíos y cristianos. La revolución de los jóvenes turcos en 1908 lo ratificó. En Yemen nunca se les dio igualdad de derechos a los judíos. En Egipto, Siria, Libia, Marruecos, Argelia y Túnez, se les otorgó de manera oficial, pero fueron revocados después de la guerra de independencia de Israel.

Hoy en día nos cuesta trabajo pensar que hubo lugares y épocas donde el judío no tenía los mismos derechos que cualquier otro ciudadano. Conseguirlo no fue un proceso natural y sencillo, sino difícil y doloroso.

Por Marcos Gojman.
Bibiliografía: Encyclopedia Judaica y otras fuentes.

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116. Der Wissenschaft des Judentums: La Ciencia del Judaísmo.

La época de la revolución francesa fue cuando por primera vez se les reconoció a los judíos europeos el derecho a ser ciudadanos de los países donde vivían. Los guetos fueron abolidos, las ropas o insignias especiales fueron cancelados, la gente podía vivir donde quisiera, vestirse como quisiera y tener la ocupación que quisiera. Muchos judíos se asentaron fuera de los barrios judíos y empezaron a vivir como sus vecinos y a hablar el idioma del país. También empezaron a ir a escuelas seculares y a universidades.

En 1815, después de la derrota de Napoleón, los judíos perdieron sus derechos ciudadanos en algunos países de Europa. Fue cuando algunos de ellos se convirtieron al cristianismo con tal de conservar esos derechos. Estudiosos del problema se dieron cuenta que estas acciones no se daban porque a esos judíos les disgustara su judaísmo, sino que lo habían hecho por conservar las ventajas que el ser ciudadanos ahora les daba. Muchos rabinos pensaron que la solución era forzar a los judíos a alejarse de los cristianos y a no asistir a sus escuelas. Pero esto no funcionó.

En 1819, Leopold Zunz propuso que los judíos estudien su historia y aprendan de los grandes logros de su pasado. Junto con otros jóvenes, entre ellos el poeta Heinrich Heine, fundó la “Sociedad para la cultura y la ciencia de los judíos”, con el objetivo de presentar al judío como un pueblo por su propio derecho y no como solamente una tradición religiosa. Aunque la sociedad no tuvo mucho éxito, el concepto de la “Ciencia del Judaísmo”, Der Wissenschaft des Judentums, inspiró a muchos intelectuales a estudiar el judaísmo de una manera estructurada.

Su idea era colocar a la cultura judía a la par con la cultura de Europa occidental y buscaron introducir en las universidades los estudios judaicos, como un área de estudio tan válida como cualquier otra. Querían terminar con ese prejuicio que presentaba al judaísmo como un precursor inferior del cristianismo. Su forma de estudiarlo implicó una completa libertad en la interpretación de los textos tradicionales, sin preocuparse de los efectos que esas interpretaciones podían tener en la observancia religiosa.

Aunque Zunz era observante de las prácticas rituales judías, las entendía como símbolos, en contraste con la postura tradicional que las veía como mandamientos divinos que había que obedecer sin cuestionar su significado. Con todo, la “Ciencia del Judaísmo”, der Wissenschaft des Judentums, tenía un trasfondo religioso. Muchos rabinos en los seminarios, seguían sus lineamientos a la hora de preparar a sus alumnos, como un preámbulo de lo que serían los nuevos enfoques del judaísmo liberal. Sin embargo, otros estudiosos como Zecharias Frankel y Heinrich Graetz, que usaban métodos críticos para el estudio del judaísmo, seguían considerando a la religión y a la historia judía como un reflejo de una revelación y una guía divina.

La “Ciencia del Judaísmo” produjo una gran cantidad de obras académicas, pero de ellas resalta la Jewish Encyclopedia de 1906, considerada como la culminación y fruto final de esta era. Su legado lo heredaron universidades como la Hebrea de Jerusalem, Brandeis y Harvard en Boston y muchas otras que han abierto departamentos de estudios judaicos. La “Ciencia del Judaísmo”, der Wissenschaft des Judentums, dejó una huella que ha perdurado hasta nuestros días.

Por Marcos Gojman
Bibliografía: Encyclopaedia Judaica y otras fuentes.

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115. ¿De dónde salió mi escuela judía?

El mayor campo de acción de la Haskala, el movimiento que llevó la Ilustración al judaísmo, fue en la educación. Los maskilim, los partidarios de la Haskala, buscaron quitar el estudio del Talmud de su posición central en la educación judía. El plan de estudios de las nuevas escuelas incluía estudios judaicos, pero enfatizaba el estudio de materias seculares, las lenguas modernas y la capacitación práctica en oficios, especialmente los oficios manuales. Promovían el estudio de la historia del pueblo judío y del hebreo bíblico, como un camino para revivir el sentimiento nacional judío. Querían que los niños judíos fueran educados con sentido común, tolerancia y buen raciocinio.

Algunos gobernantes ayudaron de forma indirecta con el proyecto de los maskilim. El emperador José II de Austria promulgó un edicto donde decretaba que los judíos debían establecer escuelas “normales” o mandar a sus hijos a las escuelas del estado. Como resultado del decreto, se crearon nuevas escuelas judías modernas. En 1820, Francisco I decretó que los rabinos tenían que estudiar ciencias, por lo que se abrió un seminario rabínico en Padua en 1829.

Fue en Berlín donde se fundó la primera escuela con el programa de la Haskala. No tenía costo y estaba dirigida a niños de escasos recursos. Ellos estudiaban alemán, francés, aritmética, geografía, historia, arte, estudios bíblicos y hebreo. El estudio del Talmud fue prácticamente abandonado. Otras escuelas se crearon en otras ciudades como Dessau y Frankfurt. Los maestros empezaron a escribir libros de texto con este nuevo enfoque.

La Haskala también trajo cambios en la educación de las mujeres. Los maskilim crearon escuelas gratuitas para niñas en varias ciudades alemanas. Las materias incluían hebreo, alemán, nociones fundamentales de religión y de ética, aprender a rezar y aritmética. En algunas se enseñaba a leer y escribir en yidish, trabajos manuales, arte y canto.

El primer seminario para formar maestros se estableció en Kassel en 1810. Otros más se crearon en Ámsterdam y Budapest. En Vilna y Zhitomir se establecieron seminarios rabínicos patrocinados por el gobierno ruso y pagados con un impuesto especial cubierto por los judíos del lugar, aunque se enseñaba en ruso, por lo que las clase de hebreo y de tradiciones judías eran deficientes. No había escuelas secundarias judías y aquellos que querían seguir estudiando tenían que hacerlo en instituciones no judías.

La Haskala propició el resurgimiento del hebreo, especialmente el bíblico. Moisés Mendelssohn escribió en hebreo un comentario de la Biblia junto con una traducción al alemán. El periódico Hameasef, el que reúne, fue la primera publicación periódica en hebreo hecha por alumnos de Mendelssohn y duró de 1783 a 1811.

La Haskala creó las primeras obras de literatura en hebreo y las primeras sobre temas seculares en yiddish. Desarrolló una prensa judía escrita en hebreo, yiddish y ruso. Finalmente podemos decir que creó todo un sistema de educación judía secular que ha influido al mundo judío hasta nuestros días. Ahora entiendo de donde salió mi escuela judía.

Por Marcos Gojman.
Bibliografía: Encyclopaedia Judaica y otras fuentes.

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114. Y se hizo la luz.

En la antigüedad, lo importante para la gente era la fe en Dios. Las autoridades religiosas eran los intermediarios entre lo divino y la gente común y éstas sostenían que la tradición era algo sagrado e inamovible, por lo que hacían cumplir estrictamente las costumbres y los principios religiosos aceptados. El rabino era la autoridad más importante. Él, además de ser un estudioso de los textos sagrados, también oficiaba en las ceremonias religiosas y actuaba como juez.

El profesor Jonathan Israel nos dice que antiguamente la civilización occidental estaba basada “en un núcleo formado por la fe, la tradición y la autoridad”. Pero a mediados del siglo XVII surgió la Ilustración (en inglés Enlightment, iluminar), un movimiento europeo cuyos pensadores sostenían que la razón humana podía combatir la ignorancia, la superstición y la tiranía. Sus escritos empezaron a retar la autoridad de las instituciones más respetadas, como era la figura del rabino.

Buscaban reemplazar a la creencia en lo supernatural por el conocimiento de la naturaleza, a los dogmas por la ciencia, a los mandamientos por las leyes naturales, a los sacerdotes por los filósofos. Se exaltaba la razón y la experiencia como la forma de resolver los problemas. Y se tenía una consideración especial a los derechos humanos, especialmente el derecho a ser libre de la opresión y de la corrupción del gobierno. Así, la fe se trasladó de Dios al hombre.

La ilustración buscaba limitar el poder de la religión organizada. Baruj Spinoza quería separar a la política de la religión y Moises Mendelssohn decía que lo religioso era un asunto individual y privado. Para ellos, lo valioso de una religión eran sus principios éticos y no la lógica de su teología.

La ilustración judía, llamada Haskala, de la raíz hebrea sejel = inteligencia, era un movimiento que se dio entre judíos europeos que querían adaptar los principios de la Ilustración al judaísmo. Sus seguidores, los Maskilim, buscaban integrar al judío con la sociedad gentil europea y enseñar materias seculares en las escuelas, junto con el idioma hebreo y la historia del judaísmo.

Aunque la Haskala se originó principalmente en Alemania, pronto se diseminó por Europa. Inclusive, en el este de Europa, donde estaba el corazón del judaísmo rabínico con sus dos corrientes, los mintagdim y los jasidim, los maskilim llevaron las ideas de la Haskala a esas regiones y con la ayuda del gobierno ruso, impulsaron la educación secular en las provincias judías. Su presencia en esos lugares resultó en la creación de una cultura judía secular, con un énfasis en la historia y la identidad judías. La Haskala iba de la mano de la Emancipación.

La luz de la Ilustración fue un parteaguas en la historia del judaísmo. Igual que en el Génesis, la tierra estaba desordenada y las tinieblas estaban sobre su faz. Pero esta vez fue el hombre quien dijo: hágase la luz en el entendimiento humano y la luz se hizo.

Por Marcos Gojman.
Bibliografía: Encyclopaedia Judaica y otras fuentes.

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113. La Ketubah: el papelito habla.

En la época bíblica, el “mohar” era la compensación económica que el novio le pagaba al padre de la novia para poderse casar con ella y se acostumbraba que el padre de la novia le diera este dinero a su hija. El mohar, más que un acuerdo entre individuos, era un convenio entre familias.

Pero en la época talmúdica, dadas las difíciles condiciones económicas de ese tiempo, muchos de los novios potenciales no tenían los medios para pagar el mohar , por lo que esta costumbre empezó a declinar y se llegó inclusive al punto de que el padre de la novia ofreciera una dote al novio, para que así su hija se pudiera casar. Más aun, el mohar dejó de ser esa suma de dinero que se le daba directamente al papá de la novia, para convertirse en una especie de hipoteca que se le pagaría a la esposa en caso de divorcio o de fallecimiento del esposo. Dicha suma saldría de las propiedades de éste. Esto se ponía por escrito, en lo que hoy conocemos como la Ketubah, el contrato matrimonial donde se certificaba el convenio y se le aseguraba a la mujer sus derechos.

Hasta finales de la Edad Media, el matrimonio se celebraba con dos ceremonias, separadas por un intervalo de tiempo, a veces hasta de un año. La primera eran los esponsales, “erusin”, donde los novios se comprometían a casarse en una fecha determinada y que implicaba legalmente considerar a la novia como una mujer casada, aunque todavía viviera en la casa de sus padres. Romper este compromiso requería de un proceso de divorcio. La segunda ceremonia, “nisuim”, era la boda en sí, cuando la novia era llevada a la casa del novio, para consumar el matrimonio.

En la época bíblica, una pareja consumaba su matrimonio en un cuarto especial. En la época talmúdica, a esa habitación se le llamaba “jupah”. En la Edad Media, las dos ceremonias matrimoniales se empezaron a hacer al mismo tiempo y se suspendió el uso de la jupah, como aposento nupcial. Simbólicamente, el término jupah se empezó a aplicar a diferentes objetos en diferentes comunidades. En algunas, en el siglo XVI, se le llamaba así a un velo que llevaba la novia, mientras que en otras a un pedazo de tela que se ponía sobre los hombros de los novios. Muchas ilustraciones de bodas judías en la Europa de la Edad Media, no muestran evidencia del uso de la jupah como la conocemos hoy en día, un palio sostenido por cuatro postes.

En la actualidad las reglas para celebrar un matrimonio, implican que en la misma ceremonia, se hacen primero los esponsales, “erusin”, donde el novio le da el anillo a la novia como “pago” del mohar, seguido de la lectura de la ketubah y se concluye con la parte de “nisuim”, todo esto con los novios colocados bajo la jupah, misma que simboliza su futuro hogar.

La ketubah más antigua que se conoce data del año 440 AEC, se encontró en Egipto, está escrita en papiro y describe, en arameo, la cantidad que un novio le pagó a su futuro suegro, lo que cada familia contribuyó a la dote de la pareja y el nombramiento de la esposa como beneficiaria en caso de muerte del esposo. Trescientos años después, el texto de la ketubah fue definido por Rabi Simeon ben Shetaj y también se escribió en arameo. El texto actual es muy similar al de hace dos mil años. El Talmud tiene todo un tratado, Ketubot, dedicado a sistematizar todos los detalles relativos a este documento.

Hoy en día, en la ketubah se registra la fecha de la boda, los nombres de los novios y las obligaciones de cada uno hacia el otro. La firman, entre otros, dos testigos que verificaron que el novio cumplió con lo que se comprometió. El objetivo fundamental de la Ketubah es que sea la base para un matrimonio feliz, pero en el caso de que esto no resulte así, entonces es cuando el papelito habla.

Por Marcos Gojman
Bibliografía: Ancient jewish Marriage de Hayyim Schauss y otras fuentes.

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112. Bar y Bat Mitzvah: la igualdad de género.

Desde la época de la Biblia hasta la época del Talmud, el pueblo judío no celebraba la ceremonia de Bar Mitzvah. La Torá sólo menciona que se tiene que tener 20 años para entrar al ejército. El término “Bar Mitzvah” aparece por primera vez en el Talmud, en el tratado de Pirkei Avot (5:24), donde dice: “A los cinco años una persona debe estudiar las Escrituras, a los 10 años la Mishnah y a los trece años empezar el cumplimiento de los mandamientos, ben shalosh esrei le mitzvoth.”

Durante la época talmúdica y hasta los principios de la Edad Media, a los menores de edad se les permitía participar en las ceremonias religiosas sin restricciones. Fue al final de la Edad Media que se limitó su participación en el culto religioso. Ya no podían ser llamados a la Torá ni ponerse tefilim. En el siglo XVI, en las comunidades judías de Alemania y Polonia, se empezó la costumbre de celebrar el Bar Mitzvah. Para ello, el varón necesitaba tener 13 años para poder ponerse tefilim y ser llamado a la Torá, las dos partes esenciales de la ceremonia.

La ceremonia de Bar Mitzvah también se celebraba en la casa con un banquete y con un discurso con tema religioso, “drasha”, que preparaba el festejado. Éste además cantaba las bendiciones, leía una parte de la Torá además de la Haftarah correspondiente a ese día. También se estableció que al finalizar la ceremonia, el padre decía la braja: “Baruj shepatrani meionsho shel aze” (Bendito el que me liberó de ser responsable de los actos de este joven).

Aunque la ceremonia de Bar Mitzvah es un evento significativo en el ciclo de vida judío de hoy, vemos que solo tiene una antigüedad de alrededor de 600 años. La ceremonia de Bat Mitzvah para las mujeres es aún más reciente. En 1902 una Bat Mitzvah fue oficiada por el rabino Yejezkel Karo, en Lvov, Ucrania. En Estados Unidos, la primera ceremonia de Bat Mitzvah fue la de Judith, la hija mayor del rabino Mordejai Kaplan, el 18 de marzo de 1922. El objetivo primordial de Kaplan, aparte de celebrar a la mayor de sus cuatro hijas, era el de darle a las mujeres judías la oportunidad de educarse en temas judíos, tal como ya lo hacían los varones. Inicialmente, su contenido se desarrolló dentro del marco del judaísmo conservador, en una ceremonia donde las mujeres no leían directamente del rollo de la Torá sino de un tomo del Jumash. Con el tiempo, la ceremonia fue adoptada por el movimiento reformista y el reconstruccionista.

Sin embargo, no sucedió así con el movimiento ortodoxo. El rabino Moshe Fainstein y otros rabinos ortodoxos dijeron: “En relación a aquellos que quieren celebrar una Bat Mitzvah, de ninguna manera se puede hacer en una sinagoga. Esta ceremonia es algo opcional y hasta trivial. Si quieren, lo pueden hacer en su casa, aunque no equivale a una celebración como la bar mitzvah”.

Aun así, la ceremonia de Bat Mitzvah se ha extendido por todo el mundo judío. Su celebración, junto con la Bar Mitzvah, es un paso más, dentro del judaísmo, hacia la igualdad de género.

Por Marcos Gojman.
Bibliografía: Textos de Hayyim Schauss y otras fuentes.

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111. Los tres pilares del judaísmo.

El judaísmo lo podemos entender de una mejor manera si pensamos, figurativamente, que es una gran estructura integrada por tres grandes pilares. Estos pilares son: Dios, la Torá y el Pueblo de Israel. Ninguno sobresale más que el otro, los tres son interdependientes y el énfasis que se le ha dado a cada uno ha variado con el tiempo. Dios es el Creador, el que es sólo Uno, el que nos dio la regla de oro. Por su parte, la Torá representa la creación intelectual del judaísmo, enfocada en estudiar, entender e interpretar los textos sagrados. Por último, Israel es la historia de la cultura y la civilización del pueblo judío.

El concebir al judaísmo como un sistema monoteísta, una tradición literaria y una cultura histórica, nos presenta tres conceptos llenos de significado y abiertos a una gama muy amplia de interpretaciones, lo que provoca inevitablemente que algunos judíos enfaticen más un concepto que otro.

El concepto de Dios como el origen de la ética universal, es interpretado como la fuerza que mueve a las personas a actuar y que le da sentido a la vida de cada uno. Es lo que los impulsa a buscar el bien de la familia, de la comunidad, de la humanidad, de los desposeídos y los lleva a buscar un mundo mejor. Son aquellos que admiran lo maravilloso de la Creación. Es en el judaísmo reformista donde más se enfatiza este pilar.

Otros dedican sus esfuerzos a estudiar la Torá y a observar sus mandamientos, ya que consideran un privilegio el poderlo hacer. Aceptan que finalmente es difícil entender los caminos de Dios y lo único que queda es obedecer Su ley y las interpretaciones que de ella han hecho los sabios, sin cuestionar Sus motivos. Su espíritu se regocija al cumplir lo mejor posible Sus preceptos. Son los grupos ortodoxos los que dan mayor importancia a este segundo pilar.

Un tercer grupo llena su corazón de amor por el pueblo judío, por Israel. Admiran sus logros y aprenden de sus problemas y dificultades. Sufren con sus penurias y gozan con sus bendiciones. Cumplen sus anhelos trabajando por el bien de su pueblo y entienden que el judaísmo no es algo estático sino algo que ha evolucionado y seguirá evolucionando a lo largo de la historia. Es el movimiento conservador dentro del judaísmo, el que se apega más a este pilar.

Louis Jacobs nos dice: “los rabinos en el Talmud nos enseñan que así como no hay dos seres humanos con las mismas características físicas, también así las personas son diferentes en cuanto a lo que piensan y lo que sienten. Por eso no nos deben sorprender las diferencias y el énfasis que pone cada judío en su judaísmo. Cada persona, decía un sabio jasídico, debe descubrir su propio camino en el judaísmo y vivirlo con sinceridad”.

Puede uno inclinarse especialmente por uno de los pilares del judaísmo, pero lo que no se puede aceptar es que se excluya total o parcialmente a los otros dos. Un judaísmo sin Dios no es judaísmo, un judaísmo sin la Torá no es judaísmo, un judaísmo sin el Pueblo de Israel, no es judaísmo. Son los tres pilares juntos los que le dan valor a su estructura.

Por Marcos Gojman
Bibliografía: The Book of Jewish Belief, de Louis Jacobs; God, Torah, and Israel, de Abraham Joshua Heschel y otras fuentes.

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110. La emancipación: un proceso de más de 100 años.

La emancipación fue reconocer que los judíos tenían iguales derechos que los demás ciudadanos de un país. Llegó primero a las comunidades judías de Europa occidental entre 1760 y 1860.

Antes de la emancipación, los derechos políticos, económicos, sociales y culturales de los judíos estaban muy limitados. Por principio, eran considerados extranjeros, inclusive aquellos nacidos en el país en cuestión. Vivían tolerados por las autoridades, pues no se les daba el derecho de residir donde quisieran, ya que dentro de un mismo país, muchas veces influidos por la opinión pública, había gobiernos locales que no permitían que los judíos vivieran en sus ciudades, como pasó en Holanda, donde los judíos no podían vivir en Utrecht, Gouda y Deventer. Aparte de restringir su residencia, las autoridades también les cobraban un impuesto especial para tener la protección del rey. En general los judíos solo podían trabajar en cuestiones financieras y en el comercio, donde eran los únicos agentes que tenían los contactos con el exterior para el intercambio comercial.

Socialmente, los judíos vivían en comunidades cerradas, donde los asuntos legales como matrimonios, divorcios, herencias y disputas entre particulares, eran manejados internamente y sancionados de acuerdo a los preceptos de la ley judía. La vida familiar, la educación y los servicios religiosos también se desarrollaban internamente. Los judíos vivían aislados y el contacto con no judíos era mínimo, resultado de convicciones y restricciones tanto propias como de sus vecinos.

La emancipación no se dio de golpe sino de forma paulatina. Hubo varios factores que ayudaron a que se diera. El primero fue la presencia de judíos en la corte. Eran judíos adinerados que lograron colocarse en puestos importantes. Muchos aprovecharon su posición para ayudar a sus comunidades, como el caso de Moisés Mendelsshon y los judíos de Dresden. La presencia de judíos en la corte también sirvió para que se aprobaran leyes que ayudaron a su emancipación.

Otro factor de cambio se dio en la organización de las comunidades judías. Hasta alrededor del año 1650, las comunidades gozaban de una cierta autonomía, ya que las autoridades sólo buscaban que los judíos se comportaran bien y que se cobraran los impuestos correspondientes. Pero surgieron nuevas reglas que implicaron mayor injerencia del gobierno en sus asuntos, como lo fue la disposición de llevar la contabilidad en alemán y poder revisarla, el nombrar autoridades comunitarias y el dar permisos para bodas, con el objeto de limitar su crecimiento.

El afectar la autonomía de la comunidad judía les ocasionó a las autoridades nuevos problemas. Y su única solución fue el darle a los judíos derechos ciudadanos. Las ideas racionalistas, la separación de la iglesia del estado y el hecho de que judíos empezaran a adoptar hábitos culturales del ambiente externo, fueron factores que también llevaron a lograr su emancipación.

Aunque los cristianos seguían evitando el contacto con judíos, pronto empezaron a cambiar de actitud, impulsados por el impacto que estos tenían en la economía. Algunos lo justificaban diciendo que era el camino para convertirlos al cristianismo. Pero finalmente la tolerancia religiosa y el aceptar sistemas e instituciones diferentes, pavimentaron el camino para emancipar a los judíos de Europa. Pero esto no se dio de golpe, tardó más de 100 años.

Por Marcos Gojman.
Bibliografía: Out of the Ghetto, de Jacob Katz.

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109. La mikveh: El spa espiritual.

La mikveh es una pequeña alberca que se llena con aguas recolectadas de origen natural, como el agua de lluvia, de un río o de un manantial. A estas aguas, que se les llama “otzar”, se les puede agregar agua limpia y templada. Según nuestros sabios, la mikveh es el edificio institucional más importante de una comunidad. Si los judíos de una ciudad necesitan construir una sinagoga y una mikveh, la ley judía establece que primero se debe construir la mikveh.

La Biblia, nos dice en Levítico 15:19-22, que una mujer debe mantenerse separada (nidah), por siete días, durante su período de menstruación, mientras que si alguien está en contacto con ella o con algún objeto de ella, debe purificarse ritualmente, sumergiéndose en aguas vivas (mayim hayim). Aunque otros rituales de purificación, cuya práctica estaba relacionada con el Templo de Jerusalem, fueron cancelados por los rabinos después de la destrucción del Bet Hamikdash, la práctica de Nidah se ha mantenido hasta nuestros días, con la variación de que ahora es la mujer misma, la que debe sumergirse en la mikveh.

Durante el período del Segundo Templo, del año 100 AEC al año 70 EC, la población judía en Eretz Israel practicaba el ritual de purificación, sumergiéndose en mikvaot (plural de mikveh). Muchas se han encontrado en excavaciones arqueológicas que datan de ese período. Sin embargo, no se tiene constancia de que en períodos anteriores, se realizara esta práctica. El término mikveh se usó en sentido general en la Biblia para referirse a un cuerpo de agua de tamaño indeterminado, a aguas provenientes de un manantial o a una reserva de agua en Jerusalem. Pero en ningún caso se menciona el que se hayan usado para rituales de purificación.

Todas las reglas relacionadas con la mikveh fueron definidas por los rabinos en la Mishnah, en un tratado especial llamado “Mikvaot”. Es interesante mencionar que este tratado no fue comentado por nuestros sabios ni en el Talmud Jerusalmi ni en el Babli.

En la actualidad la mikveh está destinada primordialmente para uso de las mujeres, que van a la mikveh antes de casarse, después de su período de Nidah y después de haber tenido un hijo. También es obligatorio su uso por aquellas personas que se están convirtiendo al judaísmo. Algunos grupos muy religiosos acostumbran sumergirse en la mikveh en la víspera del Shabat y de las fiestas, especialmente Yom Kipur. También se utiliza la mikveh para sumergir utensilios de cocina que fueron comprados a gente no judía. (Números 31: 22-23).

Actualmente la ceremonia de Tevilah (inmersión) de una futura novia, de haber sido una ceremonia donde solo asistía la novia acompañada de su mamá y a veces de la suegra, se ha convertido en todo un evento social, donde la novia recibe regalos de los asistentes, especialmente de su suegra. Por lo mismo, el espacio arquitectónico de la mikveh cada vez parece más un spa. Pero no hay que olvidar que el propósito de sumergirse en ella, no es con el objeto de limpiarse físicamente sino espiritualmente. Puede ser un spa, pero un spa para el espíritu.

Por Marcos Gojman.
Bibliogrfía: Encyclopaedia Judaica, Jewish Standard Encyclopedia y otras fuentes.

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