23 ¿Por qué un solo Adán?

Los rabinos de la época talmúdica se preguntaron: ¿Por qué Dios creó un solo Adán? ¿Por qué no varios? Algunos decían que era para resaltar el valor del individuo. Otros para  enfatizar que todos los hombres son iguales, ya que todos provienen del mismo antepasado, Adán el padre de la humanidad.

Un solo hombre fue creado para enseñarnos que si alguien le quita la vida a una sola persona, dicen nuestros sabios, es como si destruyera el mundo entero, pero si una persona salva la vida de otra, es como si salvara al mundo entero. También la creación de un solo hombre tiene como objetivo la convivencia pacífica entre los hombres, pues ninguno puede decir: “mi padre es más grande o mejor que el tuyo”.

Un hombre puede troquelar muchas monedas usando un mismo molde y todas las monedas serán idénticas. Pero Dios concibe a cada ser humano usando como “molde” al primer hombre y sin embargo todos son diferentes entre sí. Como si todo el universo fue creado para mí.

Los rabinos concluyen que la creación del ser humano es el verdadero propósito de la creación misma. No hay ningún otro ser, más que el hombre mismo, que puede perfeccionar o destruir al mundo. Los seres humanos debemos estar conscientes que tenemos el dominio sobre la tierra y de las consecuencias que este hecho implica. No hay nadie más que pueda limpiar lo que el hombre ensucia. El Midrash nos cuenta: Cuando Dios creo a Adán lo llevó y le enseñó los árboles del Jardín del Edén y le dijo: “Que bella y esplendida es mi obra. Todo lo que he creado, lo he creado para ti. Cuídalo y no te corrompas y destruyas mi mundo. Porque si te corrompes, no habrá nadie más que lo pueda reparar”.

Por Marcos Gojman

Bibliografía: “What do Jews Believe? de David S. Ariel.

Publicado en Al reguel ajat | Deja un comentario

22 La Evolución: ¿De acuerdo a Darwin o a Dios?

En el siglo XIX Charles Darwin asombró al mundo con su “teoría de la evolución”. Lo que en aquel entonces les molestó a muchos de su teoría era la idea de que el hombre descendía de los monos. Para muchos, Darwin fue considerado el mayor de los herejes, pues decían que había sustituido la imagen divina por un chango.

Esta gente no entendió la idea principal de su teoría. La idea de la evolución está claramente plasmada en la Torá: en la historia de la Creación del mundo, la secuencia y el desarrollo siguen un patrón ascendente. Lo que fue creado primero es menos que lo que siguió después. Lean la narración en la Biblia y verán que las plantas fueron creadas antes que los animales, los peces antes que las aves, las aves antes que los animales de tierra, los animales antes que el hombre y la mujer. Este orden coincide con la teoría de Darwin. La única diferencia entre la teoría de la evolución y el relato bíblico es el hecho que esta última incluye en su narrativa al Gran Arquitecto, a Dios,  sin el cual nada de eso hubiera sucedido.

Si los monos precedieron al hombre, fue porque el hombre es un ser más avanzado. La distancia entre el mono y el hombre no es cuantitativa sino cualitativa. Y no puedes entender la concepción judía del mundo si no aceptas que no solo Dios existe sino que puso una parte de Él en la tierra. El hombre fue creado a “imagen y semejanza de Dios”. ¿Qué quiere decir esto? Lo que definitivamente no quiere decir es que nos parecemos físicamente. Dios no tiene una forma física. “A imagen y semejanza” no se refiere a la apariencia,  sino a algo más acorde con Su Esencia.

Compartimos algo con Él que nos da un componente divino. Por siglos, los estudiosos han discutido qué es esa característica que hace al hombre “semejante” a Dios. Algunos dicen que es el alma humana, porque esa misteriosa parte de nuestro ser es algo divino, ya que nos hace inmortales. Otros dicen que lo que compartimos con Él es Su Inteligencia reflejada en nuestra mente, ese regalo único que es nuestro cerebro. Otros se atreven a decir que lo que nos hace semejantes a Dios es el libre albedrío, nuestra libertad de escoger y decidir nuestro camino.

Ustedes pueden escoger una o todas las interpretaciones de nuestra “semejanza divina”, esto no cambia el resultado, pues a final de cuentas ambas concepciones, la evolutiva y la de la creación divina ponen al hombre en la parte más alta del esquema. Y en esto, Darwin coincide con Dios.

Por Marcos Gojman.

Bibliografía: Jewish History and Culture del Rabino Benjamin Blech

Publicado en Al reguel ajat | Deja un comentario

21 ¡¡Me las vas a pagar!!

La regla de oro: “Amarás a tu prójimo como a ti mismo” (Levítico 19:18) está cimentada en el principio de que todos los hombres somos iguales,  ya que fuimos creados a imagen y semejanza de Dios y su aplicación no depende de que el prójimo me caiga bien o inclusive que sea o no mi amigo o mi enemigo. En Shmot 23:4  dice que “si te encuentras al buey o al asno de tu enemigo perdidos en el campo, se los debes llevar de regreso. Si el burro de tu enemigo está abrumado por su carga, debes ayudar a aligerársela”.

La venganza está prohibida. La ley del Talión, el famoso “ojo por ojo”, desde el principio fue explicada por nuestros sabios en dos sentidos: que el castigo debe ser proporcional al crimen cometido y que este castigo debe ser aplicado por una corte. Buscaban evitar las venganzas personales y humanizar las leyes para evitar los excesos en los castigos. Los rabinos también establecieron que el pago por un crimen sería, en la mayoría de los casos, una sanción económica proporcional al daño causado.

En Levitico 19:18 está escrito: “No debes tomar venganza o guardar resentimientos en contra de los hijos de tu propio pueblo”. “No digas, le haré a él lo mismo que él me hizo, le pagaré en la misma moneda por lo que me hizo” (Probervios 24:29). Esto no quiere decir que no se debe proceder en contra de alguien que cometió un crimen, al contrario, debemos de sancionarlo, pero dentro del marco de la ley y no por tu propia mano.

Maimonides en su Mishne Torah lo resume de la siguiente manera:” Le está prohibido al hombre ser duro e irreconciliable y debe ser fácil de apaciguar y difícil de ser provocado. Si el que ofende se disculpa (sinceramente) lo debe perdonar de todo corazón  y con espíritu dispuesto. Si el otro te  ha acosado y pecado en contra tuya, no debes tomar venganza ni guardar rencor”. (Hiljot Teshuvah  2:10).

Entonces, de verdad crees que puedes o debes decir: ¿Me las vas a pagar?

Por Marcos Gojman

Bibliografía: The Jewish People, their history and their religión, por los rabinos David J. Goldberg y John D. Rayner

Publicado en Al reguel ajat | Deja un comentario

20. “Tratado de economía talmúdica”

El Trabajo.- Hay en la tradición judía un énfasis considerable al valor del trabajo. Inclusive el cuarto mandamiento, que define el descanso sabático, empieza diciendo: “Seis días trabajarás y harás toda tu labor…”. Los rabinos, que consideraban el estudio de la Torá como la actividad más elevada, reconocían que debía combinarse con una ocupación mundana. En Pirkei Avot 2:2  Raban Gamliel dice: “El estudio de la Torá debe complementarse con el trabajo, pues la dedicación a ambos nos alejan del error. Todo estudio que no va acompañado de un trabajo se torna improductivo y conduce al error”. Los mismos rabinos de la época de la Mishnah tenían una ocupación. Es una obligación del padre enseñarle un oficio al hijo (Tosefta, Kidushin I:II). Y no sólo por necesidad económica, sino por la propia autoestima: “Grande es el trabajo, pues le confiere dignidad a aquellos que lo hacen” (Nedarim 49b).

Las relaciones laborales.- El judaísmo enfatiza la responsabilidad del patrón de tratar a sus empleados de una manera justa y considerada. La mitzvah que nos ordena pagarle su salario a un empleado el mismo día (Levitico 19:13) produjo muchos comentarios rabínicos que buscaban proteger al empleado. Inclusive, y aunque la esclavitud era permitida en la época bíblica, la Torá ordenaba que también tu esclavo debía descansar en Shabat.

El comercio.- El comercio debe conducirse de manera honesta y justa. El Levítico 19:36 dice: tendrás pesas justas y balanzas justas…” y en el 25:14 dice: “Y si le vendes a tu vecino o le compras a tu vecino, no se harán daño uno al otro.” El Talmud explica las implicaciones de estas mitzvoth.

La asistencia social.- La sociedad tiene una responsabilidad especial hacia sus miembros más débiles: los huérfanos, las viudas, los ancianos, los discapacitados, los pobres y el extranjero. Todos ellos son mencionados en varias mitzvoth y en los exhortos de los Profetas y se busca protegerlos y ayudarles.

Las finanzas.- Hay un mandamiento bíblico que claramente prohíbe el prestar con interés a los pobres. En la época actual, con las complejidades del quehacer económico, hace su aplicación un asunto difícil. Pero el fondo del asunto, el proteger al pobre del abuso económico, sigue siendo válido.

Así pues, podemos decir sin temor a equivocarnos, que el punto de vista del Judaísmo sobre cualquier teoría económica se centra en la calidad moral de la sociedad que produce y qué tipo de relaciones humanas fomenta. La libertad, la justicia, la hermandad y la compasión son valores esenciales para cualquier gobierno, sin importar de que signo sea. Como ven, la Torá y  el Talmud también nos enseñan economía, pero economía ética.

Por Marcos Gojman.

Bibliografía: The Jewish People, their history and their religion, de David J. Goldberg y John D. Rayner.

Publicado en Al reguel ajat | Deja un comentario

19 Tzedaka:¿ caridad o justicia?

El Judaísmo enfatiza que los que tienen, cuando le dan a los que no tienen, no están haciendo un acto de caridad sino de justicia. También al hacerlo, no le otorga un sentido de superioridad al que da, sobre el que recibe. La Torá se refiere al que recibe como “tu hermano” para enfatizar que es alguien igual a ti.

En el libro de Salmos, 41:1 está escrito: “Bendito es el que considera a los pobres” y el Talmud lo interpreta en el sentido de que debemos dar, al mismo tiempo que valoramos cual es la mejor ayuda que le podemos prestar a determinada persona. También la literatura rabínica habla de que el dar debe hacerse de forma anónima o en secreto, para no humillar al que lo recibe. En época del Templo existía una caja de caridad administrada públicamente, lo que mantenía en el anonimato tanto al que daba como al que recibía.

Maimonides fijó las enseñanzas de los rabinos sobre este tema, con su lista de los ocho grados de caridad. En orden ascendente son los siguientes:

  1. Dar a regañadientes.
  2. Dar con gusto pero menos de lo que podrías dar.
  3. Dar sólo cuando te lo piden.
  4. Dar antes de que te lo pidan
  5. Dar de tal manera que el que recibe sabe quién se lo dio, pero el que da no sabe quién lo recibió.
  6. Dar de tal manera que el que da sabe quién lo recibe, pero el que recibe no sabe quién se lo dio.
  7. Dar de manera anónima a una institución de beneficencia de la comunidad.
  8. Ayudar a alguien que se ha empobrecido a levantarse, dándole un regalo o un préstamo, asociándolo en un negocio o ayudándola a encontrar un trabajo.

El dar Tzedaka es una de las mitzvoth que más valor le da la tradición judía. En el tratado de Bava Batra (9ª) los sabios dicen que vale tanto como todas las otras mitzvoth juntas. Sin embargo, las buenas acciones, Guemilut Jasadim, son éticamente superiores  a Tzedaka, ya que implica el involucrarse personalmente y no es sólo “caridad de chequera”, además de que las buenas acciones se hacen para pobres y también para ricos.

Tzedaka sin lugar a dudas, pertenece al grupo de mitzvoth  “Bein adam lejavero”, las mitzvoth éticas. Y si se hace de manera correcta, nadie debería de enterarse ya que a final de cuentas, es sólo un acto de justicia.

Por Marcos Gojman.

Bibliografía: The Jewish People, their history and their religión, de David J. Goldberg y John D. Rayner.

Publicado en Al reguel ajat | Deja un comentario

18 A final de cuentas, tú eres libre de escoger tu camino.

En Devarim 30:19 Dios dijo: “Llamo a los cielos y a la tierra como testigos hoy contra ustedes: que  he puesto delante de ustedes la vida y la muerte, la bendición y la maldición; escoge, pues, la vida, para que vivas tú y tu descendencia”

Los rabinos tienden a afirmar que el hombre es libre en sus decisiones, pero sin negar que existe una presencia divina. Rabi Akiba dijo en Pirkei Avoth: “todo está previsto, pero la libertad de escoger está dada. Rashi comenta: todo lo que le sucede al hombre está en las manos de Dios, por ejemplo, si es alto o chaparro, rico o pobre, inteligente o no, blanco o negro, pero el que sea una buena o una mala persona no está en las manos de Dios, porque esto se lo ha confiado a las manos del hombre y le ha puesto delante de él dos caminos, para que escoja el camino del temor de Dios.”

Maimonides en Mishneh Torah  escribe: “A cada ser humano se le ha dado la libertad de escoger. Si él desea inclinarse hacia el buen camino y ser alguien virtuoso, él es libre de hacerlo y si el desea inclinarse hacia el mal camino y ser un malvado, también tiene la libertad de hacerlo….Cada individuo es capaz de ser virtuoso como Moisés o malvado como Jeroboam… y no hay poder que lo pueda obligar, que lo pueda decretar o que lo pueda jalar hacia un camino o el otro; él mismo, por su propia voluntad, escogerá el camino que desea…..Y este es un principio básico y una premisa fundamental de la Torah y sus mandamientos”.

Un testimonio impresionante de la afirmación del Judaísmo de lo real que es el libre albedrio, la libertad de poder escoger, es lo que escribe Victor Frankl, sicólogo y sobreviviente del Holocausto: “Las experiencias en el campo de concentración demuestran que el hombre siempre puede escoger qué camino tomar. Hubo muchos ejemplos, algunos de ellos de naturaleza heroica, que probaron que se puede vencer la apatía, que se puede suprimir la irritabilidad. El hombre puede preservar un vestigio de libertad espiritual, de independencia de pensamiento, aun en esas condiciones tan terribles de estrés físico y psíquico. Nosotros los que vivimos en campos de concentración podemos recordar a aquellos hombres que caminaban entre las barracas reconfortando a otros, dándoles su último pedazo de pan. Podrían haber sido unos cuantos, pero eran prueba suficiente de que se le puede quitar casi todo a una persona menos una cosa: la última de las libertades del hombre, el poder escoger que actitud tomar en unas circunstancias dadas, el poder escoger nuestro propio camino”.

Por Marcos Gojman.

Bibliografía: The Jewish People, their history and their religión, de David J. Goldberg y John D. Rayner.

Publicado en Al reguel ajat | Deja un comentario

17 ¿Democracia en el Talmud?

A pesar de todo el enorme acervo de literatura rabínica, el proceso de interpretación de la Torá continúa. La Torá Oral está inconclusa. Y este proceso no depende de nuevas revelaciones divinas. Ahora el tratar de entender la voluntad de Dios se debe llevar a cabo por otro camino: aplicando la inteligencia humana a los mandamientos que se nos dio en Sinai. Este proceso puede llegar hasta el punto de tomar decisiones de forma democrática por una mayoría de estudiosos debidamente  acreditados.

En el tratado Bava Metzia del Talmud (59 a-b) se relata una discusión entre R. Eliezer y un grupo de sabios. El tema era si el horno de Aknai era puro o impuro. R. Eliezer decía que si era y los sabios decían que no. En ese día, R. Eliezer trajo todos los argumentos imaginables, pero los sabios no los aceptaron. Entonces él les dijo: “Si la Halajá está de acuerdo conmigo, que el árbol de algarrobo lo pruebe! Entonces el árbol fue arrancado 100 cúbitos de su lugar (otros dicen que 400 cúbitos) Ninguna prueba puede desprenderse del algarrobo, contestaron los sabios. Nuevamente les dijo R. Eliezer:   si la Halajá está de acuerdo conmigo, que la corriente de agua lo pruebe! Entonces la corriente de agua empezó a correr al revés. Ninguna prueba puede desprenderse de una corriente de agua, le volvieron a contestar. Nuevamente les dijo R. Eliezer: si la Halajá está de acuerdo conmigo, deja que las paredes de esta escuela lo prueben. Entonces las paredes se inclinaron como si se fueran a caer. En eso R. Joshua les dijo a las paredes: Cuando los estudiosos están metidos en una discusión halajica, ¿porque tienen que intervenir ustedes? Y las paredes no cayeron, en honor de R. Joshua, pero tampoco se enderezaron en honor de R. Eliezer y se quedaron inclinadas. Otra vez les dijo R. Eliezer: si la Halajá está de acuerdo conmigo, deja que la prueba venga del Cielo. Entonces se escuchó una voz celestial que dijo: ¿Por qué discuten con R. Eliezer, que no ven que en todos los puntos la Halaja está de acuerdo con él? Pero R. Joshua se levantó y exclamó: ¡(La Torá) no está en el cielo! ¿Qué quiso decir con esto? Lo explica R. Jeremiah: La Torá ya nos fue dada en Monte Sinai. No le haremos caso a ninguna voz celestial. Por lo tanto la opinión de la mayoría es la que prevalece”.

Hay algo más que se agrega a continuación a esta leyenda. Al día siguiente de la discusión, Rabi Nathan se encuentra con el Profeta Elías. Rabi Nathan le pregunta: “¿Que estaba haciendo Ha Kadosh Baruj Hu (Dios) en ese momento?”  Elías le contesta: “Estaba sonriendo y diciendo, Mis hijos me han derrotado, Mis hijos me han derrotado.”

Por Marcos Gojman.

Bibliografía: The Jewish People, their history and their religión, de David J. Goldberg y John D. Rayner.

Publicado en Al reguel ajat | Deja un comentario

16 ¿Se puede ser religioso y equivocar el camino?

Un problema que preocupa a todo judío sensible es la existencia de judíos que observan muchas mitzvoth pero que son, sin embargo, gente no ética.

Pensar que ser religioso hace automáticamente ética a una persona es un error, pues un judío no se le puede considerar religioso si él o ella no observan también los mandamientos éticos de la Torah.

Los mandamientos entre el hombre y Dios, Bein Adam Lamakom, son sólo una parte del Judaísmo y si son correctamente cumplidas, tienen implicaciones éticas muy profundas. Una gran cantidad de mandamientos y mucha de la literatura rabínica se preocupan exclusivamente sobre aquellas mitzvoth que implican acciones entre un individuo y otro, llamadas ”Bein Adam Lejaveroh”  y son tan importantes como las leyes de Kashrut, ponerse tefilim o rezar. “Amar a tu prójimo como a ti mismo” es el ejemplo más conocido, pero hay muchos otros, como las leyes sobre la caridad, el hablar mal de otros, la conducta correcta en los negocios y más.

El Judaísmo se preocupa tanto de este punto, que considera que una persona que no ha estudiado estas mitzvoth y “es ignorante, no se le puede considerar una persona recta “ y por lo tanto no es realmente un judío observante. Un Jasid es aquel que es un judío recto y que practica las buenas acciones.   Los sabios consideran que Dios rechaza a aquellos que observan solo las mitzvoth  Bein Adam Lamakom y no cumplen con las mitzvoth Bein Adam Lejaveroh .

La gente que no es ética y que no es amable con su prójimo, pero que pretenden ser religiosa, los rabinos la equiparan con aquel que comete el pecado de Jilul Hashem, profanar el nombre de Dios. Está escrito en el Talmud, Yoma 86ª: “si alguien estudia el Tanaj, (la Biblia) y la Mishnah….pero es deshonesto en sus negocios y descortés en sus relaciones con la gente, ¿Qué dicen de él? Ay de la persona que estudió la Torá, ay de su padre que le enseñó a esa persona Torah; Ay de su maestro que le enseñaba a esa persona Toráh;  Esta persona que estudió la Torá: mira lo corrupto que son sus obras, lo feos que son sus caminos;”

Por Marcos Gojman.

Bibliografía: “The nine questions people ask about Judaism” por Dennis Prager y Joseph Telushkin.

Publicado en Al reguel ajat | Deja un comentario

15 Un poco de historia: la Academia de Yavneh.

Durante el sitio romano de Jerusalem, (siglo I EC) un viejo maestro, Yojanan ben Zakai, logró escabullirse y con el permiso del ejército invasor, estableció una academia de estudio en Yavneh, en la costa mediterránea cerca de Jaffa.  En esa época, el pueblo judío estaba dividido. Por un lado estaban los saduceos, mayoritariamente sacerdotes, los cuales solo reconocían a la Torah escrita, especialmente el servicio en el Templo, los sacrificios y el liderazgo de los cohanim.  Un segundo grupo eran los fariseos, herederos de una tradición más amplia, quienes habían expandido, interpretado y aplicado la Torah Escrita en lo que llamaban la Torah Oral. Sus seguidores eran hombres expertos en la ley y en su interpretación. Un tercer grupo eran los esenios, quienes también rechazaban la jerarquía sacerdotal y vivan en comunas rurales dedicados a trabajos manuales y a una estricta disciplina religiosa. Un cuarto grupo eran los zelotas, revolucionarios afines tanto  a los fariseos como a los esenios y quienes buscaban liberar a Israel del yugo romano. Un quinto grupo eran los nazarenos, judíos que por un lado asistían al Templo y observaban las mitzvoth, pero por otro lado pensaban  que Jesús era el mesías.

La guerra con Roma destruyó a los zelotas, redujo totalmente la influencia de los saduceos, desintegró a los esenios y los cristianos dejaron de ser una secta dentro del judaísmo y se convirtieron en un movimiento externo formado por no judíos. Fueron los fariseos, con sus sinagogas y casas de estudio los únicos que sobrevivieron de esa hecatombe.

El mérito de la escuela de Yavneh fue que logró demostrar que el Judaísmo no dependía para existir ni del Templo, ahora destruido, ni de los sacrificios, sino de una vida religiosa interior llena de espiritualidad y buenas acciones. Los maestros de Yavneh  crearon una nueva forma de practicar el Judaísmo sin sacrificios, sin sacerdotes y sin el Templo.  Se dedicaron a recopilar las enseñanzas de sus predecesores, como las de Hillel y Shamai. Por cierto, es interesante notar que se inclinaban más por el estilo más flexible y menos literal de los discípulos de Hillel que por la rigidez de Shamai. El título de “Rabi”, que quiere decir “mi maestro”, se empezó a usar para distinguir a aquel sabio reconocido por sus colegas. Se les confería el título con un certificado llamado Semijah, lo que les daba autoridad para enseñar y decidir en asuntos legales.

En esa época, el Sanhedrín, la asamblea máxima del pueblo judío, se conformaba por rabinos que provenían de los más diversos caminos de la vida y que dependían de un oficio u ocupación para generar un ingreso propio para poder vivir. Su liderazgo religioso se lo debían a su pericia y sabiduría en la interpretación de la Torah, lo que atraía a seguidores que se convertían en sus discípulos. Los herederos de los fariseos llevaron la religión por el camino de la responsabilidad ética personal y la obediencia a los mandamientos de la Torah. Fueron los fundadores del Judaísmo Rabínico y sentaron las bases de lo que hoy tenemos. Y todo empezó en Yavneh.

Por Marcos Gojman.

Bibliografía: “The Jewish People” de David J. Goldberg y John D. Rayner.

Publicado en Al reguel ajat | Deja un comentario

14 ¿Cuáles son los caminos de Dios?

En el libro de Éxodo 33:13  Moisés le pide a Dios: “…si he hallado gracia en tus ojos, te ruego que me muestres ahora tu camino, para que te conozca…” La pregunta es una de esas preguntas existenciales: ¿Por qué a veces a gente buena le va mal y a gente mala le va bien?

En el tratado Berajot del Talmud, 1:7,  nuestros sabios lo intentan explicar y en una primera instancia nos dicen que dependiendo de cómo fue el padre de la persona así le va a ir al hijo. Si la persona es buena y el padre no lo fue, entonces a  la persona le va mal y viceversa. Pero la misma Guemara no acepta esta respuesta: ¿Cómo puede ser que la fortuna de una persona dependa de las acciones de su padre? La Guemara intenta ofrecer otra explicación: quizá esa persona no es completamente buena o no es completamente mala y por eso le va mal a la primera y bien a la segunda.

Y la discusión entre nuestros sabios continúa hasta que finalmente Rabi Meir dice: “En realidad Dios no le da una respuesta a Moisés. En Exodo 33:19 Dios le dice “Yo favoreceré a aquel que yo escoja favorecer y seré clemente con aquel que yo escoja ser clemente” lo que quiere decir que  inclusive con aquel que no se merezca que Dios sea clemente con él, Él puede serlo.  Esta respuesta nos recuerda lo que Rabi Yannai dice en Pirkei Avot 4:19: “No sabemos comprender por qué los malos gozan durante su existencia y por qué los justos sufren durante su vida”.

En su libro: “Cuando cosas malas le suceden a gente buena”, el rabino Harold  S. Kushner, después de conocer el diagnóstico de la terrible enfermedad de su hijo Aarón de tres años de edad, se pregunta: “Yo creía que estaba siguiendo los caminos de Dios y haciendo Su trabajo. ¿Cómo le puede estar pasando esto a mi familia? Si Dios existe, si  El solo fuera un poco justo, no se diga amoroso y clemente ¿Cómo pudo haberme hecho esto a mí? Y Kushner mismo contesta: “No debemos preguntar, como lo hizo Job: “¿Dios, porque me haces eso?” sino que deberíamos decir: Dios, mira lo que me está pasando. ¿Me puedes ayudar? Debemos buscar a Dios no para que nos juzgue o nos perdone, no para que nos premie o nos castigue, sino para que nos dé fuerza o nos reconforte.”

He sido testigo de cómo gente que se dice religiosa le atribuye la desventura de otro a su falta de cumplimiento de las mitzvoth. Nada más equivocado. En realidad, no comprendemos por qué la vida no es justa, porque para entenderlo tendríamos que conocer los caminos de Dios. Y ni Moshe Rabeinu los conocía.

Por Marcos Gojman.

Bibliografía: Tratado Berajot, The Art Scroll Series, Mesorah Publications, LTD y del libro de Harold Kushnier “When bad things happen to good people”.

Publicado en Al reguel ajat | Deja un comentario